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Martí, el pintor.
Ismael Ramos ha sido por años el maestro de pintura de Martí.
Martí, el pintor.
Según Ramos, “el color constituye un fenómeno lumínico en la obra de Martí, esa individualidad o intensidad pigmentaria depende de la percepción del mismo”. “El toro” (2003), acrílico sobre tela, 1.50 x 1.20 m
Martí, el pintor.
“Nunca copia del modelo”, dice su maestro, “toma las formas del flujo emocional, su finalidad es exaltar de alguna manera la condición del hombre actual”. “Caminante”, 2003, acrílico sobre tela, 1.20 x 1.00 m
Martí, el pintor.
Manuel Felguérez cree que Martí “posee ya un oficio inicial; sabe usar el pincel y la espátula, lograr texturas reales y virtuales, usar el grafismo y aplicar transparencias, combinar los tonos del color y aplicar la materia con soltura”. “Florero”, 2003,
Martí, el pintor.
El pintor zacatecano opina: “algunas de sus obras están plenamente logradas. Ahora le espera la larga y penosa lucha por superarse cada vez que toque un lienzo”. “Ciudad ardiente”, 2004, acrílico sobre tela, 120 x 180 m
Martí, el pintor.
Según el filósofo y crítico de arte Luis Ramaggio, "Alejandro Martí es un pintor comprometido con su oficio (…) todavía, en un mundo lleno de fracturas, alguien cree en lo que piensa”. “Embrujo en azul”, 2004, acrílico sobre tela, 1.20 x 1.50 m
Martí, el pintor.
“En sus lienzos incursiona en el vacío de la abstracción, su arte nos habla de su experiencia lírica, nos hace presente la libertad de expresión en la forma y el color”, juzga el pintor Sergio Hernández. “Hombre de la orquesta”, 2004, acrílico sobre tela,
Martí, el pintor.
En el libro “Abstracciones”, Martí menciona como sus primeros coleccionistas a amigos como “Alfredo y Vanesa Harp, Pepe y Marce Madariaga, y Manolo y Magda Torroella”. “La búsqueda”, 2004, acrílico sobre tela, 1.50 x 2.20 m
Martí, el pintor.
Agrega en su lista de compradores a “Jorge y Norma Piña, Isma y Chelo, Luis Alfonso y Yalline Islas, Alejandro y Cristina Méndez, Gustavo y Katia Orozco, Mickey y Marcela Soto, y Micho Domit”. “Macetas, palmas y petates”, 2004, acrílico sobre tela, 1.80 x
Martí, el pintor.
Desde que decidió a dedicarse a la pintura, hace unos seis años, sus cuadros se inspiraban en objetos cotidianos, máquinas, animales. “Pasión locomotora”, 2004, acrílico sobre tela, 1.00 x 1.50 m
Martí, el pintor.
En su libro agradece a los pintores Manuel Felguérez, Sergio Hernández e Ismael Ramos, este último maestro suyo; y al curador, promotor y coleccionista Isaac Masri. “Teapot”, 2004, acrílico sobre tela, 1.40 x 1.80 m
Martí, el pintor.
El catálogo, publicado en marzo de 2005 por Alcázar Editores, está dedicado también a su esposa Mati y a sus hijos Jimena, Alejandro y Fernando, 3 años antes del crimen. “Ocaso”, 2005, acrílico sobre tela, 1.80 x 1.40 m
Martí, el pintor.
Los caballos han sido un tema recurrente en la iconografía artística de Alejandro Martí. Esta pieza es parte de una de sus series recientes, aunque anterior a 2008. “El Tordillo”, mixta sobre tela, 1.60 x 1.90 m
Martí, el pintor.
La serie a la que pertenece esta imagen ha sido de las más exitosas en ventas; su autor destinó las ganancias a actividades filantrópicas, principalmente destinadas a la infancia. “El Colorado”, mixta sobre tela, 1.40 x 1.80 m
Martí, el pintor.
Durante la agonía por la pérdida de su hijo, la tormenta que vivía Martí se reflejó en lienzos que ha preferido no dar a conocer y que podrían ser destruidos. Éste es anterior. “El Alazán”, mixta sobre tela, 1.60 x 2.00 m
Martí, el pintor.
La intensa actividad de los últimos meses ha restado tiempo a Martí, quien admite que cada vez se dedica menos a la pintura, a la que -sin embargo- no renuncia. “Esencia equina”, mixta sobre tela, 1.60 x 2.20 m
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