Suárez Coppel busca revolucionar a Pemex

El director de la paraestatal busca sortear la política interna para elevar la productividad.

Publicado: Lunes, 19 de julio de 2010 a las 06:00
Las petroleras extranjeras son el modelo 3 - 8
Suárez Coppel insiste en su mantra: "Necesitamos un Pemex que dé valor, ágil, que pueda colaborar para entender tecnologías, para tener eficiencias. Implica una transformación de fondo de la empresa".

El cómo, se lo reserva. Insiste en que están en el arranque en el que tienen lo más importante: el reconocimiento de un sentido de urgencia y el diagnóstico.

Pertinente con  los números de esa urgencia, Suárez Coppel vuelve al lenguaje corporativo.

"Los dueños, los accionistas, los mexicanos y partes relacionadas (Congreso, Ejecutivo, sindicato, contratistas, proveedores), deben tener en cuenta los sacrificios que hay que hacer", señala.

Murrieta, el director de Operaciones, ve de esta forma el momento que vive Pemex: "La diferencia es que Suárez Coppel está entrando a las palancas raíz para empujar los resultados".

Éstas son la restitución de reservas a 100%, sostener o incrementar la producción de crudo, asegurar que los organismos de Pemex sean rentables, procurar la eficiencia operativa y de ejecución de proyectos y mantener la seguridad industrial y la protección ambiental.

"¿Qué Pemex queremos?" Ésa es la pregunta que quiere responder, antes de comprometer resultados o dar promesas que se queden en eso.

Enseguida, Suárez Coppel nombra los modelos: la noruega Statoil, donde el gobierno mantiene una importante participación; Petrobras y Saudi Aramco. "No inventemos el hilo negro, cualquiera de ésas es un buen ejemplo", dice.

Uno de los secretos de Petrobras fue, tras colocar una participación no mayoritaria en Bolsa, trabajar para desarrollar su propia tecnología y no comprarla.

La receta en Statoil parece haber sido la venta de acciones en las bolsas de Oslo y Nueva York.

Responder a accionistas externos la obligó a dar buenos resultados. En Pemex, quien parece dictar el destino es el sindicato.

Miriam Grunstein, la académica del CIDE, reconoce que las pesadas condiciones laborales y el organismo sindical limitan a la paraestatal.

SIGUIENTE: Un dique fiscal



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