La corbata: ¿la usas o la eliminas?

Grandes ejecutivos y empresarios como Fabián Gosselin, director de Alsea, han dejado de llevarla; pero otros la portan al extremo de la formalidad. Entérate qué dicen los expertos en imagen.

Por: Mónica Isabel Pérez |
Viernes, 18 de enero de 2013 a las 06:01
En México, Fabián Gosselin, director de Alsea, está entre los empresarios que al quitarse la corbata imponen tendencia. Él ha optado por un estilo que proyecta accesibilidad. (Foto: Duilio Rodríguez)
En México, Fabián Gosselin, director de Alsea, está entre los empresarios que al quitarse la corbata imponen tendencia. Él ha optado por un estilo que proyecta accesibilidad. (Foto: Duilio Rodríguez)
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La corbata pasa por un periodo de confusión: Mientras Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, aparece en jeans para dar el banderazo de salida a su cotización en la Bolsa, las firmas de moda presentan colecciones influidas por la formalidad americana de principios de los años 60, y cuando todo indicaba un adiós a las corbatas, hasta el moño regresó.

Las tendencias pueden convivir cuando el estilo es coherente con el contexto. En Japón, Alemania y en Chile, el verano es la circunstancia que valida la política "sin corbatas" para los empleados del sector público, pues ante una medida de ahorro energético en sus países sólo tienen autorizado encender el aire acondicionado de las oficinas cuando la temperatura ambiente alcanza los 28°C.

Otros comenzaron a soltarse la corbata en pos de la libertad de estilo: los suecos Hans Vestberg, CEO de Ericsson; Karl-Johan Persson, CEO de Hennes & Mauritz, y Börje Ekholm, CEO de Investor AV, han renunciado a este accesorio y ya hasta la Cámara de Comercio Sueco-Americana  se refiere a ellos como la tieless business community (los descorbatados de los negocios).

En México, Fabián Gosselin, director de Alsea, está entre los empresarios que al quitarse la corbata imponen tendencia. Él ha optado por un estilo que proyecta accesibilidad.

"Mientras mayor sea la posición jerárquica es más fácil romper las reglas", explica Ana Vásquez Colmenares, especialista en diseño personal de imagen.

"Viste para el puesto que deseas y no para el que tienes. En dado caso, ve cómo se viste el jefe, pero no cualquiera puede ir en pijama a una junta o sin corbata a Wall Street, porque eso va a demeritar la propia imagen. Proyecta menos autoridad", dice Vásquez. Aunque vestir sin corbata tampoco significa perder gallardía, explica.

Usar traje casual proyecta accesibilidad. Es un atuendo aceptado en el día a día de la vida corporativa. Pero la corbata, de origen militar usado por los jinetes del ejército croata, es aún requerida para las ocasiones formales.

En defensa de su sobrevivencia en el guardarropa, el escritor estadounidense Glenn O'Brien apunta en su libro How to Be a Man que las corbatas son el único accesorio masculino que tiene enemigos reales.

"A mí me gusta su inutilidad. En su ornamental sinsentido, tienen el potencial de proyectar pertenencia, alianza, solidaridad o también, según el estilo, absoluta individualidad y excentricidad".

Encuentra los tips de David Navarrato, consultor en imagen pública y director de Imagen Excellence, sobre qué hacer con la corbata según la ocasión.

(Con información de Delia A. Ortiz)


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