¿Hasta dónde puedes llegar en un Tesla?

Durante una prueba de manejo, un Model S recorrió más de 1,100 kilómetros, pero recargando batería; las estaciones de carga son esenciales para los autos eléctricos, pero están en fase de desarrollo.

Por: Ryan Bradley |
Lunes, 18 de febrero de 2013 a las 06:01
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El auto es veloz y suave: de cero a 60 mph (96.5 kilómetros por hora) en cuatro segundos sin nada del estruendo de la combustión interna. Exige ser conducido a gran velocidad, por carreteras accidentadas y sinuosas. Tratamos de hacerlo. Pero esto fue un problema.

El plan -conducir el totalmente eléctrico Tesla Model S de Los Ángeles a San Francisco- era simple. ¿Podríamos (mi padre y yo) viajar en un automóvil eléctrico que fuera tan lejos, tan rápido y sin reparos? ¿Podríamos hacer un gran viaje por carretera en California a través de las rutas pintorescas tan abundantes en el Estado Dorado?

La respuesta llegó 15 horas después de que partimos, mientras entrábamos a un estacionamiento de un centro comercial en el centro de California a las 11 de la noche. La batería se había agotado totalmente, en el tablero se leía 'Cargar inmediatamente'. Después de maldecir y de realizar una búsqueda desesperada, encontramos la salvación: una estación de carga.

Pasaría una hora antes de tener la energía suficiente para recorrer los últimos 32 kilómetros hasta nuestro hotel. Esperamos en silencio, mirando las brillantes pantallas de nuestros smartphones.

Se ha predicho que 2013 será el año del coche eléctrico. Las ventas del Chevy Volt se triplicaron en los últimos 12 meses de 2012, y la lista de espera del más caro sedán de Tesla antes de que ganara el reconocimiento de Auto del Año de Motor Trend era de 13,000 órdenes.

Si haces tu depósito de 5,000 dólares por un Tesla de entre 60,000 y 100,000 dólares hoy, tendrás que esperar hasta el otoño. A pesar de que los autos solamente eléctricos representan sólo el 0.3% de todos los autos en las calles, se espera que las ventas aumenten un 40% cada año durante la próxima década.

Ahora que una flota de autos eléctricos más rápidos y de más largo alcance está aquí, ¿dónde deja eso a las estaciones de recarga? La respuesta que dan todos, desde los emprendimientos que están construyendo las redes hasta las automotrices es: estamos trabajando en ello.

Una estación de carga cuesta entre 10,000 y 40,000 dólares. Alrededor de la mitad corresponde a la propia unidad, y el resto, a la instalación. Aún así, la tasa de carga varía enormemente: desde un lento goteo de 10 millas (16 kilómetros) de alcance durante una conexión de 30 minutos hasta 150 millas (240 kilómetros) en el mismo lapso.

Terry O'Day, director de desarrollo de negocios en California para la firma de carga eVgo, describe su modelo de negocio como "una red de telefonía celular". Los clientes pagan una suscripción mensual -de hasta 89 dólares- por el acceso a las estaciones de eVgo. Los propietarios de Tesla obtienen acceso a sus pocas estaciones Supercharge de forma gratuita.

Michael Farkas, presidente ejecutivo de CarCharging, otro emprendimiento, dice de las estaciones de Tesla: "Son más magia de (el fundador) Elon Musk que realidad. Están ahí para aliviar una gran preocupación -la ansiedad por la autonomía- e impulsar al resto del mercado".

JB Straubel, director tecnológico y cofundador de Tesla, dice que el presupuesto para las estaciones de carga de la compañía proviene de la mercadotecnia. Tesla gasta poco en anuncios, pero tiendas en los centros comerciales tienen un propósito similar; la empresa no utiliza concesionarios tradicionales.

"Estamos siendo muy oportunistas acerca de esto", dice Straubel acerca de las estaciones de carga, que, hasta ahora, sólo funcionan en los sedanes Model S de Tesla. "No tenemos una sola instalación que esté hecha con el mismo molde- tenemos un equipo buscando ubicaciones".

En el segundo día del paseo, nos detuvimos en una de ellas, en Gilroy, California -una ciudad conocida por su industria del ajo y sus centros comerciales-. Las estaciones Supercharge cubrían cuatro espacios de estacionamiento. "Ambicioso", dijo mi padre.

Entonces, no habían pasado ni 10 minutos después de que nos conectamos cuando otro Tesla se detuvo. Luego otro - su propietario había venido desde San José porque tenía algo para devolver en los centros comerciales, pero además porque tenía curiosidad. Nuestra batería estaba llena después de apenas una hora. Bajo cálculos conservadores, podríamos conducir otros 280 kilómetros. O podríamos encontrar algunos caminos sinuosos sobre las colinas y realmente hacerlo correr. Nos decidimos por la segunda opción.

 

 


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