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¿Cómo serán las ciudades del futuro?

Panasonic está en vías de terminar una “ciudad inteligente”, construida desde cero en Japón; el modelo quiere ser un ejemplo del uso eficiente de la energía, dejando atrás a la nuclear.

Por: Michael Fitzpatrick |
Lunes, 17 de junio de 2013 a las 06:02

FORTUNE — Redes eléctricas totalmente no inteligentes transmiten energía por las calles mediante postes de electricidad antiestéticos y líneas eléctricas colgadas y expuestas, a viviendas con poco o nada de aislamiento térmico. Las propias viviendas y oficinas son consideradas como lo máximo en la cultura desechable (el promedio de vida de un edificio en Japón es de 30 años). Conexión Wi-Fi gratuita o bicicletas y coches compartidos -pilares de las comunidades inteligentes- son tan raros como el sushi con mantequilla. Y ahora que casi todas las centrales nucleares del país -con excepción de dos- están fuera de servicio, tras la crisis de Fukushima, Japón está quemando combustibles fósiles para generar energía a un ritmo que únicamente puede ser descrito como drástico.

Pero todo esto será historia muy pronto, dicen los tecnócratas y las empresas de tecnología que han sido picadas por el mismo bicho de las "comunidades inteligentes" que tiene esclavizados a países desarrollados y a países en desarrollo como una forma de reducir las emisiones, mejorar la vida de los ciudadanos y, ya que están en eso, mejorar los balances generales. Las ondas de choque del terremoto de Tohoko también han incitado a la élite burocrática del país a anunciar que finalmente están tomando en serio la planificación urbana y las comunidades y empresas sustentables. "La comunidad inteligente es uno de los sectores más importantes", dijo un funcionario de las Oficinas Políticas Comunitarias Inteligentes, parte del ministerio de comercio e industria de Japón (METI), Yuta Sakaki. "El mercado está creciendo y el gobierno seguirá apoyando a los municipios para promoverlo", señala.

Básicamente, dependiendo de la definición, las "comunidades inteligentes" son redes de casas, edificios y otras estructuras que producen y consumen eficientemente la electricidad. Caracterizadas por el uso de energías renovables y por reducir al mínimo el consumo de energía, la infraestructura de última generación, dicta la teoría, conectará hogares, edificios comerciales y transporte a través de redes de tecnologías de la información para permitir una eficiencia energética.

Liderando a la manada, Panasonic está en vías de terminar una "ciudad inteligente" creada desde cero este año, construida sobre el sitio de una antigua fábrica entre Tokio y el Monte Fuji, con un costo de 60,000 millones de yenes. Con los titanes electrónicos de Japón en serias dificultades, se espera que este tipo de proyectos puedan atraer interés y pedidos desde el extranjero, pero hasta el momento es muy pronto para saber si Fujisawa y ciudades similares serán un modelo eficaz para una vida sustentable.

En un intento por reducir las emisiones normales de carbono en 70%, habrá generadores de celdas de combustible para los hogares en Fujisawa, autos eléctricos compartidos y electrodomésticos inteligentes aparejados a una red local. Todo ello utilizando tecnologías de la información para ahorrar energía. Es un escaparate de lo que Japón es capaz en el ámbito del conocimiento para una vida inteligente. Pero de acuerdo con el profesor y líder del Programa de Innovadores Ambientales de la Universidad Keio de Tokio, William Galloway, lo que el país está ofreciendo hasta el momento es de bajo calibre; una mera fachada.

"No hay grandes proyectos de transformación en desarrollo todavía en Japón. Lo cual, desde mi punto de vista, es francamente increíble. Dada la magnitud de la reciente catástrofe, y el tipo de vulnerabilidad que vimos, incluso en Tokio, en la infraestructura energética, debería haber muchos más proyectos sobre la mesa que los que estamos viendo", dice el investigador.

Tras décadas de dependencia a la energía nuclear suministrada por monopolios y una actitud de laissez faire hacia los desarrolladores fuera de la normativa antisismos, Japón tiene mucho trabajo que hacer en el campo de la construcción inteligente. El mercado únicamente puede expandirse.

La empresa de investigación de mercado Fuji Keizai estima que el mercado para los innovadores equipos de ahorro de energía y para los productos que apoyan esas comunidades en Japón crecerá en un 160% a 3.8 billones de yenes en 2020. A nivel mundial el mercado se expandirá 2.5 veces a 40.6 billones de yenes en 2020 desde 16.3 billones de yenes en 2011.

Incluso antes del terremoto, algunos desarrolladores y compañías electrónicas han señalado a las casas inteligentes como un potencial de crecimiento. Ahora que la destrucción de las zonas afectadas por el tsunami de Tohoku plantea algo así como una página en blanco, Tokio ha prometido que serán construidas pronto seis "ciudades del futuro" con eficiencia e independencia energética.

Tres de las ciudades que fueron arrasadas en la región serán sede del primer megaproyecto de energía solar del mundo. Estos sitios contarán con medidores de energía inteligentes. Hogares remotamente monitoreados y controlados, mientras tanto, prometen que estas comunidades podrían estar encaminadas a producir cero emisiones de carbono, dicen los funcionarios. Sin embargo, un constructor y desarrollador asentado en Tohoku, Steve Yamaguchi, es escéptico.

"Si se está realizando una construcción de comunidades inteligentes en Tohoku, alguien se olvidó de decirme. No he oído hablar de ello ni una sola vez por nadie en ningún nivel. Ciertamente, a ningún pescador le importa si su electricidad proviene de una planta de combustión de carbón o de un panel solar".

Señala que las personas que viven allí todavía están esperando por comodidades básicas y puestos de trabajo, sin hablar de las ciudades de alta tecnología que tardarán más tiempo en concretarse. "Ser inteligente en términos de energía o ecología es totalmente superfluo a la satisfacción de las necesidades de los supervivientes", dice.

Por otra parte la industria privada está promoviendo la "vida inteligente", donde los más recientes productos del sector de la electrónica funcionan en conjunto con los sistemas inteligentes para ahorrar energía y apostar a una vida más conveniente y cómoda.

En ese sentido, Japón es una especie de líder ya que una parte importante de este tipo de tecnología para una vida inteligente está enfocada en aparatos de ahorro de energía que ayudan a hacer a Japón uno de los consumidores de electricidad más frugales o moderados del mundo desarrollado. El país sobresale en la eficiencia energética, dice la Agencia Internacional de Energía (AIE).

A pesar de las casas sin aislamiento, la eficiencia energética en Japón significa que en comparación con Estados Unidos, es casi dos veces más eficiente; quema un promedio de 8,400 kilovatios-hora en comparación con los 13,400 kilovatios-hora de Estados Unidos.

Los aparatos electrónicos energéticamente eficientes ayudan. Los electrodomésticos, desarrollados tras la escasez de energía por el cierre de las plantas nucleares en Fukushima y otras, son muy ineficientes en lo que respecta al consumo de energía. Tales máquinas y prácticas más inteligentes podrían ayudar a frenar el cambio climático, dice la AIE. Además esta agencia afirma que la eficiencia energética podría reducir las emisiones globales de efecto invernadero en 65%.

Si Japón logra igualar sus mediocres estándares de construcción con los del mundo industrializado, podría ser un líder mundial en el sector de vida inteligente. Y si la eficiencia energética es la mejor ruta para frenar el cambio climático, los fabricantes de electrodomésticos japoneses, Panasonic y otros, podrían salvar inesperadamente al planeta, junto con ellos mismos.


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