Manufactureras se ponen ‘verdes’
La tendencia ‘green’ obliga a la industria a fabricar productos con un ciclo de vida mayor.
El software sirve para medir y controlar las operaciones, a fin de mejorar los indicadores creados en una política ambiental. (Foto: Carlos Aranda)
En la planta de Ecatepec, Estado de México, donde manufactura, entre otras cosas, pretratamientos para productos metálicos para los sectores automotriz, aerospacial y electrodomésticos, se fabrica la línea de pretratamiento para pintura Aquence, que está hecha a base de agua y está libre de metales pesados, además de que elimina etapas del proceso —permite trabajar en menos espacio de planta y con menos energía, además de que reduce el tratamiento de aguas residuales—.
Para su aplicación no requiere pretratamiento ni fosfatizado previo y hace que el pintado de los componentes se haga en mucho menos pasos. "Al simplificar etapas se reduce el proceso en tiempo y espacio, no requiere energía —una operación convencional requiere de hornos a temperaturas de entre 160º y 180º C, mientras que con la línea Aquence el secado es mediante vaporización—, además de que utiliza menos etapas de enjuague.
Juan Solache, director de Proyectos Estratégicos de Henkel en México, explica que "el impacto ambiental más importante está en los productos, pues no usamos plomo, dejamos de usar cromo y no manejamos ácido clorhídrico. Todos esos elementos eran indispensables en etapas tecnológicas pasadas, sin embargo, ahora usamos tecnologías equivalentes o mejores y que no son peligrosas para el medio ambiente". El cloruro de metileno es un buen ejemplo de una sustancia prohibida en Estados Unidos (EU) debido a su agresivo impacto en el medio ambiente, pero que pocos fabricantes en México ya lo han erradicado de sus productos y procesos.
El directivo explica que han buscado que sus clientes tengan beneficios económicos claros al ofrecer un valor agregado en el proceso de aplicación. "Pero sobre todo, el impacto ecológico es positivo. Nuestro objetivo es ofrecer soluciones a nuestros clientes con una relación costo-beneficio mejor, pero también vemos la cuestión ambiental, de lo contrario no podemos pensar en sustentabilidad ni en la viabilidad de una estrategia ‘verde' para nuestro cliente".
Julián Vargas, gerente de servicios técnicos en Henkel, asegura que "lo importante no es el precio del producto, sino la relación costo–beneficio. La tecnología puede ser más cara que la anterior, pero genera ahorros en el costo del proceso". Agrega que cuentan con una calculadora de valor con la que, entre otras cosas, evalúan costos relacionados con desechos, energía y espacio en planta, variables necesarias para una ecuación financiera y responsable del ambiente.
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