India, potencia en movimiento

Este país asiático acabó con un modelo económico rígido e ineficiente; hoy se revela como un poderoso jugador para competir por las manufacturas y las inversiones.

Por: Teresa Arduino |
Miércoles, 22 de septiembre de 2010 a las 17:56
India es un nuevo jugador para competir por las manufacturas y las inversiones a nivel mundial. (Foto: SXC) India es un nuevo jugador para competir por las manufacturas y las inversiones a nivel mundial. (Foto: SXC)
CIUDAD DE MÉXICO (Manufactura) — Estos días parece que India atrae más simpatías que China, sobre todo cuando se habla de inversiones y perspectivas de futuro. Aunque siempre se ha sabido que es la I del grupo bric (con Brasil, Rusia y China), no está claro que ya se trate de una potencia industrial consolidada.

Por lo pronto, India ocupa un lugar bastante oscuro en los rankings. Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), México ocupa el lugar 32, China el 38 e India el 43, sólo por encima de Bolivia, Vene-

zuela y Honduras. Sin embargo, en los últimos años el gobierno y los empresarios han tomado las decisiones necesarias para superar décadas de retraso y proteccionismo.

Es posible que el creciente atractivo de India corra paralelo con cierto descrédito de China, que no termi-na de limar sus asperezas con Occidente. Quizá contribuye el hecho notorio de que India ha aprovechado sus oportunidades y desarrolló grandes centros para ofrecer outsourcing de administración y sistemas informáticos.

Y esto tiene lógica, pues cuando se hace de noche en Estados Unidos (EU) ya es de día en Bangalore, el Si-

licon Valley de India. En el parque industrial Electronics City, en la actualidad trabajan casi 100,000 ingenieros y técnicos, quienes hablan inglés y utilizan la diferencia horaria para dar soporte y desarrollar actividades overnight. Algo se puede ver en la película Slumdog Millionaire (en México: Quisiera ser millonario), donde el protagonista es precisamente el ‘chico del té' de un call center.

Cambios estructurales clave

Aunque era reconocida por su té, sus textiles y por artesanías como la ebanistería y la joyería, India no figuraba como una potencia industrial o manufacturera.

Y no se pensaba que pudiera ser un gran competidor en autopartes, acero o productos farmacéuticos. Los motivos del cambio se explican hoy con mucha claridad: una serie de radicales reformas que iniciaron en 1991 y que sustituyeron un modelo económico socialista, burocrático y proteccionista, donde el estado controlaba los recursos naturales, las industrias estratégicas y los precios. Ahora, la India está en camino de convertirse en una economía de mercado, muchas empresas estatales fueron privatizadas y existen estímulos para la innovación y la radicación de capitales. Aun las compañías petroleras estatales están haciendo negocios con socios internacionales.

En sólo dos décadas realizó una transformación estructural que, sin resolver todos sus problemas (como la pobreza), le permite colocarse entre las naciones con más rápido desarrollo. Con 1,100 millones de habitantes es la doceava economía más grande del mundo -México ocupa el lugar 13- y desde hace cinco años su economía crece a una tasa anual promedio de 8%.

En particular, ha habido en el país una tendencia a un crecimiento exponencial del sector servicios, una alza moderada en la industria y la baja en la actividad agrícola. La liberalización de la economía hindú disparó 49% el comercio de bienes y servicios.

Además, ha incrementado sus exportaciones. Su principal destino es el mercado estadounidense, y en segundo término, Emiratos Arabes Unidos (eau), China, Singapur, Reino Unido, Hong Kong, Alemania y los Países Bajos. Y sus importaciones también han crecido; un incentivo que ha detonado las compras al exterior fue la reducción de los aranceles. Hoy en día, éstos se encuentran por debajo de 20%, y China se ha convertido en su principal suministrador, después está Arabia Saudita, eau, eu, Irán, Suiza, Alemania y Australia.

Este nuevo enfoque económico de India alentó la expansión de empresas como Mittal Arcelor, la mayor acerera del mundo, y Tata, que incursiona en transportes, informática, energía y hotelería. Ambas firmas tienen presencia en México; la primera en la siderúrgica Lázaro Cárdenas (Sicartsa), en Michoacán, y la segunda a través de Tata Consultancy, en Jalisco.

Ahora, India es un sólido miembro del grupo BRIC. Su industria textil es la cuarta más grande, después de China,  EU e Italia; es el quinto fabricante de maquinaria, el sexto productor de metales básicos y el sépti-mo de químicos.

La fabricación y exportación de principios activos para medicamentos genéricos es un caso que mues-tra la transición entre dos épocas. El sector no destaca por el desarrollo o la investigación, pero las leyes locales son muy benévolas en materia de patentes, lo que permite que India pueda fabricar a bajo costo medicamentos que en Europa y eu están protegidos como productos originales. En este campo, en cambio, México es respetuoso de la norma que brinda hasta 20 años de exclusividad para los laboratorios poseedores de una patente.

Aunque esas viejas prácticas y los oligopolios familiares no han desa-parecido por completo, muchos observadores y analistas destacan que los sucesivos gobiernos han mostrado consistencia y claridad de miras, y que los empresarios locales están decididos a construir un centro manufacturero mundial. Por lo pronto, India tiene una fuente casi inagotable de mano de obra relativamente barata, que seguirá fluyendo a expensas de la población rural -más de 70% del total-.

Así, la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé que este año el Producto Interno Bruto (PIB) de India crecerá 7.3% y 7.6% en 2011: "Esperando que la producción agrícola repunte drásticamente, el crecimiento económico debería ser fuerte en el corto plazo antes de moderarse a cerca de las tasas de tendencias", dice.

Parques  industriales para exportación

Si la manufactura de la India esta-ba detenida por leyes laborales obsoletas, mala infraestructura, proble-mas de corrupción, los nuevos aires significan mejores empleos. Es uno de los objetivos de las zonas económicas especiales (SEZ, por sus siglas en inglés), equivalentes a las zonas francas o zonas de libre comercio de

otros países. Tienen un régimen fiscal muy favorable y representan una tentadora invitación para los manufactureros dispuestos a radicar en regiones necesitadas de desarrollo económico.

Muchas de las corporaciones globales aprovechan estas ventajas. La marca de ropa interior Victoria's Secret fabrica en una SEZ 6.5 millones de brasieres al año, 10% de su producción total. Hace poco, Nokia construyó una planta que también producirá una décima parte de su volumen mundial. Hyundai Motor instaló su fábrica única para el modelo Santro, del que planea exportar 100,000 unidades anuales.

Incluso, es ya uno de los centros de operaciones de firmas del nivel de Accenture, IBM y Dell, dado que encuentran aquí un futuro bastante promisorio.

Según el Departamento de Comercio de India, las exportaciones de manufacturas libres de impuestos y maquilas aumentaron 33% en 2009, para totalizar 18,100 MDD. Sólo de abril a junio de 2009, sumaron otros 8,700 MDD. En las SEZ se ubican 2,000 compañías de diferentes giros (www.sezindia.nic.in).

Nuevo mercado

Una economía pujante no puede desentenderse de su propia sociedad, y un ejemplo claro es el crecimiento de las clases medias en China. También a India le espera un movimiento social de este tipo. Este es aún un mercado inexplorado.

De acuerdo con el McKinsey Global Institute, es probable que para 2025 India se haya convertido en el quinto mayor mercado de consumidores, lo que no sólo significa el fortalecimiento de la clase media, sino la entrada de marcas y fabricantes de productos de consumo y bienes duraderos provenientes de Japón, Europa y EU.

El estudio de la consultora confirma que la distribución de la riqueza y el empoderamiento de las clases bajas se está haciendo de manera juiciosa: "Los beneficios de las reformas han alcanzado a un amplio sector de la población. Desde 1985, India sacó de la pobreza extrema a más de 100 millones de personas, es decir, 10% de sus habitantes. Sin embargo, todavía tiene mucho que hacer: para sostener esta tendencia necesita crecer por encima de 8% anual durante las siguientes dos décadas".

McKinsey considera ‘extrema pobreza' a las familias que reciben menos de 90,000 rupias al año, que son equivalentes a un dólar diario por persona.

India, reconocido desde siempre como un país multiétnico y poderoso, pero que arrastra una población extremadamente pobre, está haciendo los cambios políticos necesarios para corregir el rumbo y crearse un nuevo futuro. Con una economía abierta, menos burocracia estatal y una buena promoción de los negocios, atrae a inversionistas y maquiladores que generan empleos y derraman riqueza. No es un mal enfoque, y es seguro que muchos otros países podrían aprender algo de esto.


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