Normas ambientales para la industria

A partir de este año la Semarnat buscará una normatividad ambiental más clara; trabaja en un registro de emisiones contaminates y una norma sobre materiales peligrosos.

Por: Silvia Ortiz |
Jueves, 21 de febrero de 2008 a las 11:24
Manufactura
Construya su empresa sobre bases firmes, si cumple con el marco regulatorio se evitará complicaciones en el futuro. (Dreamstime)
Construya su empresa sobre bases firmes, si cumple con el marco regulatorio se evitará complicaciones en el futuro. (Dreamstime)

En las últimas décadas ha crecido en México el número de empresas de competencia federal interesadas en ser sustentables. A principios de los 90, una de cada cuatro tenía problemas de contaminación, hoy, esta cifra se ha reducido a una de cada 200.

Las compañías más enfocadas en implementar medidas ambientales en sus procesos son, en su mayoría, los grandes corporativos. Éstos han visto que la adopción de normas ambientales, más allá de los beneficios al entorno, cada vez tiene más peso en la imagen de las empresas en el mercado global.

Sin embargo, las pequeñas y grandes empresas (PyMEs) nacionales, por desconocimiento o falta de interés, no tienen entre sus prioridades adoptar prácticas amigables con el medio ambiente.

En nuestro país cada año se generan 8.5 millones de toneladas (tons) de residuos industriales, de las cuales 3.52 millones de tons no reciben tratamiento, según un estudio de gestión ambiental realizado por la consultora de medio ambiente, CAPSA; además, datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) indican que de las descargas de aguas residuales sólo son tratadas poco menos de 30%.

REZAGO EN LEYES AMBIENTALES

El director general de Industria de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Luis Héctor Barojas Weber, señala que en materia de legislación ambiental “falta mucho, ya que estamos trabajando con los criterios de normatividad de hace tres sexenios cuando salió la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA)”.

A esto se suman factores como el desconocimiento de las normas y reglamentos existentes de la ley ambiental por parte de los industriales, principalmente de las PyMEs, así como la centralización de funciones para vigilar el cumplimiento de la ley, lo que provoca que se desatiendan los temas de prioridad nacional.

Con ello coincide Raúl Arriaga Becerra, consultor ambiental y subsecretario de Gestión y Normatividad Ambiental de la Semarnat durante el gobierno de Vicente Fox, quien agrega que actualmente no existe “congruencia en las leyes ambientales, lo que provoca que los particulares cumplan con unas y violen otras. Tienen que hacer circo para ver cómo cumplen porque no hay congruencia en las leyes ambientales”.

La solución a este problema, indica, es hacer un Código Ambiental para armonizar todo el marco regulatorio, es decir, tener un solo instrumento legal que le dé claridad al procedimiento de gestión ambiental y, por ende, certidumbre al cumplimiento de las normas en esta materia.

Por lo pronto, la Semarnat anunció que a partir de este año echará a andar diversos programas y normas que pongan las reglas claras en materia ambiental para la industria.

Uno de estos esfuerzos es el Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes (RETC), en el que se reportan 104 sustancias que manejan sectores industriales como el del petróleo y la petroquímica, química, pinturas y tintas, metalúrgica, automotriz, celulosa y papel, cementera y calera, vidrio, tratamiento de residuos peligrosos, entre otras, de acuerdo con el reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) en materia de Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes publicado en junio de 2004.

Actualmente se han detectado errores hasta de sumas y nombres de las sustancias, es decir, reportan un tipo de éstas y emiten otras, afirma Isabel Jiménez Yanes, subdirectora de integración del RETC de la Semarnat, quien agrega: “No estamos reportando un valor real de lo que estamos emitiendo”. Afirma que este registro ayuda a las industrias a identificar los problemas que tienen en sus procesos y, a su vez, a optimizarlos.

Por su parte, el director general de Residuos de la Semarnat, Alfonso Flores, externa que la Cédula de Operación Anual (COA) es una declaración ambiental fiscal en la que deben ir cinco datos generales:

  1. Proceso, insumos, productos, energía y combustibles.
  2. Contaminantes de la atmósfera.
  3. Emisiones y transferencias al agua.
  4. Reporte de la generación de residuos peligrosos.
  5. Emisiones y transferencia de sustancias RETC.

Entre los que deben cumplir con la COA están los grandes generadores de residuos peligrosos como Petróleos Mexicanos (Pemex) y la industria de la transformación, ambos sectores generan más de 80% de éstos, estima Barojas Weber.

Además, los prestadores de servicios de manejo de residuos peligrosos (reutilización, reciclaje, coprocesamiento, tratamiento, incineración, disposición final, transporte, centro de acopio),  y las industrias que descargan aguas residuales en cuerpos de agua nacionales.

Alfonso Flores explica que la Dirección General de Calidad del Aire y la Procuraduría de Protección al Ambiente (Profepa) están desarrollando el mecanismo sobre el cual se le va dar la validación a los datos que se presentan en la COA y cómo hacer el seguimiento de lo que se menciona ahí contra lo que realmente se está haciendo. A decir de Isabel Jiménez Yanes, este año se registraron alrededor de 28,000 cédulas, pero con la nueva Ley de Residuos sólo los establecimientos que generen más de 10 tons de residuos peligrosos estarán obligados a reportar la COA.

INVENTARIO DE SUSTANCIAS

Además del RETC y de su reglamento, la Semarnat trabaja en la elaboración de una norma de este instrumento de medición con académicos, sectores de la sociedad e industriales, cuya finalidad es informar a la sociedad.

“No es que esta norma señale a un culpable o a un envenenador, su fin es que se haga un inventario de las sustancias para saber qué se está emitiendo a nivel nacional cada año, para que se tenga una idea en dioxinas y furanos, lo que se produce si quemo cualquier materia orgánica. El inventario de Estados Unidos (EU) en cuanto a dioxinas y furanos es de 1.2 kilogramos; aquí estimamos que no estamos arriba de un kilo. Hay programas de control de cada uno de esos químicos precautorios y hay programas regionales, por ejemplo, la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte (CCAA) tiene un programa para control de dioxinas y furanos”, detalla Luis Héctor Barojas Weber.

Agrega que también en breve se publicará una norma para la elaboración de Planes de Manejo, con la que se busca la reducción de residuos: “El nuevo cerebro de la ley es que mientras no se deseche no es un residuo”, indica tras explicar que las empresas antes de desechar los residuos podrán darles una valorización y un uso, pero tendrán que documentar dichas operaciones en el Plan de Manejo.

El funcionario dice que lo anterior traerá buenos resultados, en particular, en las industrias del plástico y acero. Menciona que los Planes de Manejo podrán hacerse de manera individual o colectiva, así como de cobertura nacional, regional o local. “Las empresas que se dedican a tratar pueden jalar a las otras empresas”, comenta.

Alfonso Flores detalla que en los Planes de Manejo “se está pidiendo que documenten tanto la etapa de desecho como de predesecho” y sentencia que no se aceptarán los planes que digan que los desechos se van al prestador de servicio, es decir, a la empresa que tienen contratada para que retire y trate los residuos. “Queremos un análisis más serio de cuál es la causa que está generando ese residuo para poder entrar a los principios de la ley, de reducción, valorización y recuperación de residuos”, insiste.

Otras normas y reglamentos que están por salir son los que tienen que ver con los materiales peligrosos y actividades consideradas como altamente riesgosas. Héctor Barojas Weber recuerda que ésta es una de las partes más importantes de los químicos que se regulan con base en dos listados que publicó la Secretaría de Gobernación (Segob) a principios de los 90.

“Estamos hablando de listados de sustancias que nunca se produjeron, nunca se importaron y dejaron de producirse por las diferentes situaciones económicas de la planta productiva en México. Estamos haciendo una propuesta en las sustancias acorde a lo que se está generando en nuestro país, a lo que se está importando de químicos”, aclara Alfonso Flores, director general de Residuos de la Semarnat.

Razones para ser sustentable

El director de Industria de la dependencia, Héctor Barojas Weber, explica que la política ambiental en la regulación de la industria se basa en los principios de normatividad y fomento. Esto último implica dar incentivos de tipo económico como los fiscales.

Sin dar cifras, el funcionario asegura que las PyMEs del sector industrial, en su mayoría, no cumplen con la normatividad, mucho menos implementan prácticas para que sus procesos de producción sean sustentables, por el contrario, las grandes empresas sí lo hacen.

El subprocurador de Auditoría Ambiental de la Profepa, Raúl Tornel, indica que, además del esquema de inspección del cumplimiento de la ley, esta dependencia tiene otra línea de trabajo, la Auditoría Ambiental, un programa voluntario en donde las empresas de todo tipo (industria, servicios, actividad hotelera, etcétera) se inscriben para demostrar su cumplimiento y obtener el certificado de industria limpia.

En la actualidad existen casi 6,000 empresas registradas en el Programa Nacional de Auditoría Ambiental (PNAA) que están en proceso de demostrar su cumplimiento de la normatividad, aclara Raúl Tornel.

Son más de 2,000 las empresas certificadas hasta el momento, entre ellas General Electric, Cidsa, Hitachi, Cemex, Cementos Apasco, Bimbo, Coca-Cola, Cervecería Modelo, DuPont, Mabe, Unilever, Hylsa, Volkswagen, Honda, Toyota, Nissan, Helvex, Pfizer, Vitro, Nestlé, Kimberly-Clark.

A decir del funcionario de la Profepa, dentro del PNAA se tienen empresas que representan 70% del PIB industrial, y que han ejecutado acciones que van más allá de lo establecido en la regulación ambiental obligatoria como reducción del uso de sustancias que dañan la capa de ozono; cambio de combustibles con alto contenido de azufre a gas natural; coprocesamiento de combustibles como bagazo de caña, llantas, solventes gastados, aceites gastados, recortes de perforación, etcétera; programas de ahorro de energía y agua; cambio de los patrones de producción y consumo; sustitución de materia prima (recursos de primer uso) por materia prima alterna, subproducto de otras actividades; sistemas de control de emisiones fugitivas, entre otras.

Por estas prácticas, dice Raúl Tornel, hay incentivos fiscales en las zonas metropolitanas de Guadalajara, Monterrey y la Zona Metropolitana del Valle de México.

“Las empresas ingresan al programa y hacen publicidad, mejoran su desempeño, cotizan mejor en bolsa. Los bancos ahora consideran el ambiente como riesgo crediticio, entonces las empresas que están certificadas acceden a créditos bancarios”, asegura el funcionario.

A la larga ser parte de este tipo de programas, aunque no sean obligatorios, tiene un impacto positivo hacia dentro y fuera de la compañía y, en ciertos casos, se ha vuelto una forma de involucrar a las PyMEs, que son las que menos participan en este tipo de esfuerzos.

Una manera de hacerlas parte de programas ambientales es involucrándolas a través de empresas que han implementado prácticas ambientales y que obligan a sus proveedores a tener procesos de producción sustentables, pero si no obtienen una respuesta positiva de éstos, cambian de proveedor.

Este es el caso de General Electric, que recientemente firmó un convenio con la Profepa para exigir a sus proveedores que cumplan con las normas ambientales y acercarlas así al PNAA. Otras que ya lo están haciendo son Bimbo, Cervecería Modelo y Cervecería Cuauhtémoc, por mencionar algunas.

Para Barojas Weber, director general de Industria de la Semarnat, el problema no son las grandes empresas sino las PyMEs para las que, dice, el medio ambiente no es prioridad.

El funcionario, quien también trabajó en la Dirección de Seguridad y Protección al Ambiente de la Secretaría de Energía (Sener), revela que existen acercamientos con la Subsecretaria de las PyMEs y con la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) para que se eche a andar un portal de internet, en el que se les informe a las empresas dónde acudir y cómo cumplir con las leyes y normas ambientales, así como darles detalles de los beneficios que tendrán si mejoran sus procesos de producción, entre estos figuran: Ahorro de agua y energía y reducción de residuos.

“Hay que ayudar en todos sentidos a que crezcan las PyMEs, a que nazcan con genes ambientales. Y luego vamos a crear PyMEs ‘verdes’, que se dediquen al acopio y tratamiento de residuos, etcétera”, explica.

Considera que para ello los estados deben tener un papel más fuerte, ya que están más cerca de los municipios y se les debe asignar más facultades y más recursos, incluso, afirma que ciertas industrias no deben estar en manos de la federación como son los casos de las paleterías La Michoacana y la industria del plástico, ya que si bien generan residuos peligrosos que son de competencia federal, los volúmenes son bajos.

De este modo, con la llegada de normas y reglamentos que contribuirán al cuidado del medio ambiente, la Profepa anuncia también que para este 2008 iniciará una serie de inspecciones a fin de verificar que se cumpla con la ley ambiental y esto lo hará por sectores de la industria. Adelanta que los sectores químico y del acero serán de los primeros que estarán sujetos a revisión, aunque la dependencia aclara que su intención, lejos de castigar, es fomentar en la industria medidas correctivas y de remediación de los daños ocasionados al medio ambiente.

Queda claro que el cuidado del medio ambiente puede retribuir a las empresas con beneficios económicos y las hace más competitivas, por lo que independientemente de las leyes y normas ambientales que, además de promover el cuidado del medio ambiente, sancionan a los infractores, las empresas deben tener entre sus prioridades prácticas sustentables y amigables con el medio ambiente, pues en nuestro país, incluso, existen empresas que voluntariamente adoptan normas extranjeras que encaminan a las buenas prácticas de ingeniería.

Otras realizan prácticas para las que aún no existe una norma, por ejemplo, las fábricas de hueso encapsulan sus procesos, lo que le da una buena imagen al exterior.