Troquelado en México

El mercado de moldes y troqueles representa más de 4,000 mdd al año. ¿Quién le entra?

Por: Martín Rozenberg Arduino |
Viernes, 03 de agosto de 2007 a las 13:05
400% aumentó la demanda nacional de troqueles en 2006. 400% aumentó la demanda nacional de troqueles en 2006.
Manufactura

Los moldes y troqueles para la fabricación de piezas de plástico y metal son clave en la cadena productiva. Buena parte de los equipos y aparatos que se utilizan en la vida cotidiana, ya sea en la casa o en la oficina, están hechos con plástico o metal a partir de esas matrices. Sin embargo, los proveedores nacionales de herramentales proveen una cantidad mínima —se estima que sólo surten 5% de la demanda— y, con escasas excepciones, se concentran en trabajos pequeños y de escaso valor. El resto de la demanda: Un volumen enorme que incluye troqueles para la fabricación de autos, motocicletas, línea blanca, electrodomésticos, maquinaria, etcétera, se comisiona, desarrolla e importa de Estados Unidos (EU), Canadá, Asia y otras regiones. Analistas consultados afirman que es una fuga de divisas imperdonable, que podría detenerse si los industriales e inversionistas mexicanos identificaran esta oportunidad y decidieran incursionar en el negocio.

Hugo Martínez Sánchez, director de Desarrollo de Nuevos Negocios de EG Product, en Monterrey, NL, explica que la fabricación de herramental (moldes, troqueles, aditamentos para ensamble e inspección, etcétera) es un factor crítico por su influencia en el tiempo requerido para el lanzamiento de un nuevo producto, la calidad y eficiencia de su elaboración y la reducción de costos. “Al mismo tiempo que se fortalece la industria metalmecánica en México —comenta—, crece la necesidad de herramental, que a la fecha se importa casi en su totalidad. La dinámica de los negocios marca tiempos de respuesta más cortos y requiere proveedores eficientes que diseñen, fabriquen y den mantenimiento menor y mayor a esas herramientas de capital.”

La situación, si bien es conocida, podría complicarse en los próximos años debido a que más empresas norteamericanas están trasladando operaciones a México en busca de mejores oportunidades para reducir costos, pero sin alejarse del mercado que representa el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Un molde mediano para autopartes puede costar entre 800,000 y 1.2 mdd en EU o Canadá, mientras que en México se cotizaría hasta 25% más bajo, lo que sin duda debiera ser un atractivo. Un automóvil o una máquina compleja pueden requerir decenas de troqueles. El criterio aplica a moldes de inyección de plástico, como los que se utilizan para fabricar las conocidas sillas monoblock, cajas de refrescos y palets, entre otros.

Los productos y servicios comúnmente demandados a las empresas fabricantes de herramentales son: Simulación del proceso (estampado, inyección, fundición, forjado) para su validación y optimización, diseño del herramental, maquinado de piezas, corte por hilo erosión o penetración, tratamiento térmico, fundición de zapatas o bases del herramental, componentes comerciales especiales, etcétera.

INGENIERÍA Y OTROS DESARROLLOS

Los fabricantes de herramental, en su mayoría, son empresas medianas con un componente mixto de ingeniería, tecnología de diseño y equipo industrial para simulación y corrida de pruebas. Lo primero se justifica por la creciente complejidad de los diseños, que incluyen cómputo avanzado, simuladores y sistemas de diseño asistido por computadora (CAD/CAM). Aunque se trata de fabricar cantidades muy pequeñas —a veces sólo se hace un troquel y en raras ocasiones más de tres o cuatro iguales—, el proceso de prueba y puesta en marcha requiere inyectoras, prensas y activos equivalentes a los que luego se utilizarán para la producción. Esta exigencia en materia de inversiones y activos de rápida depreciación, explica que los fabricantes de herramental se asocien y colaboren para compartir sus plataformas, o bien, subcontraten algunos procesos. De esta manera pueden absorber algunos costos durante el lanzamiento de nuevos modelos.

Martínez Sánchez asegura que la coyuntura actual es muy interesante por la necesidad de contar con proveedores locales eficientes que puedan entregar en tiempos cortos y trabajar de cerca con sus clientes. Por lo pronto, existen noticias de que fabricantes de EU y Canadá consideran instalarse en México, desde donde podrían seguir sirviendo a sus clientes en la región. El ejecutivo señala que también existe una demanda no satisfecha en materia de mantenimiento, reparaciones mayores o cambios de ingeniería, debido al escaso número de talleres que existen en el país.

Alejandro López, director de Manufactura de SKD Automotive México, indica que con esto se podría reducir la dependencia de piezas de China y Corea, que se caracterizan por no ser de la mejor calidad. Industriales familiarizados con este tema suelen lamentar los problemas de trabajo con sus proveedores chinos. De manera constante hablan de reiteradas visitas e inspecciones a planta, desde México o de los corporativos ubicados en otros países, hasta que la herramienta está en condiciones de ser despachada y puesta en operación.

Estampadores consultados para este artículo aseguran que el boom que incluyó a China, India y otros países de Asia, comienza a desinflarse por estas y otras razones, y que se percibe un cierto desencanto porque la eficiencia no es tan espectacular como se esperaba.

Wolfgang Scholkowski, gerente de la planta de SKD en Tlalnepantla, Edo. de Méx., coincide con López en que se pueden tener buenos resultados con piezas sencillas, pero que en proyectos complejos las cosas se complican por la administración a distancia, las pruebas repetidas y los desencuentros culturales. De hecho, señala que sus mejores troqueles no provienen de Oriente, sino de fábricas en Windsor, Ontario. López asegura que algunos de esos troqueles han sobrepasado 1.2 millones de ciclos sin fallas mayores. SKD México también coloca pedidos de moldes en Suruga, Japón. Sus demandas no son pequeñas: Utilizan troqueles de hasta 204 pulgadas (pulg) de largo, que requieren maquinado por control númerico computarizado (CNC) y equipo avanzado, con tolerancias del orden de milésimas de pulg, que entran en prensas igualmente grandes, de hasta 1,600 toneladas (ton).

CLAVE DEL ÉXITO

La existencia de una oportunidad de negocio no significa que sea sencillo abordarla a partir de experiencias inexistentes. Martínez Sánchez apunta que los industriales mexicanos tienen muy poca experiencia y que no existen profesionales suficientes. “No tenemos mucha gente capacitada para hacer troqueles y se debe considerar que el diseño no se puede separar de los materiales y procesos que se usarán para formar las piezas. No sólo se diseña el molde, sino también el proceso de formación de la lámina.”

Scholkowski, un veterano en esta industria que trabajó varios años en Puebla, advierte un problema de cultura laboral que se manifiesta en la rotación excesiva de técnicos, y que desalienta la inversión que las empresas realizan en capacitarlos. “En Suiza o Alemania la gente estudia tres y cuatro años para aprender el oficio, además de que se queda mucho tiempo en las empresas para adquirir experiencia. En México, en cambio, quizá buscando sólo una mejoría económica rápida, los trabajadores no suelen quedarse por temporadas largas.”

Estas reservas son compartidas por Alberto Sánchez León, director del Centro de diseño y fabricación de moldes y troqueles (Moltro), una asociación civil creada por iniciativa de industriales queretanos. El promotor acepta que los 4,000 mdd en herramental que se compra a otros países podrían quedarse en México si se desarrollara la infraestructura necesaria, pero que no es algo que se construya de la noche a la mañana. “Siempre han existido fabricantes de herramental en México, pero es un hecho que no tenemos una infraestructura suficiente para satisfacer la demanda. Es un gremio con un gran potencial, porque muchos procesos industriales se basan en el uso de moldes y troqueles.”

Moltro está asimilando algunas experiencias a nivel mundial, al mismo tiempo que busca la colaboración entre los troqueladores queretanos, así como compartir equipo o conocimientos para enfrentar como grupo encargos o proyectos que resultarían demasiado ambiciosos en forma individual. De este modo, algunos trabajos podrían ser divididos en partes y resueltos por varios colegas en beneficio colectivo. “Queremos atraer este trabajo y para ello se necesita invertir en ingeniería, capacitación, equipo, etcétera. Lo ideal sería que cada proveedor tuviera toda la infraestructura necesaria, pero las empresas pequeñas y medianas sólo tienen lo básico. Cuando requieren una prensa o inyectora de mayor capacidad, deben procurarlas con terceros en la localidad.”

Sánchez León explica que el diseño del molde y los procesos deben tener en consideración el volumen de producción que se espera tener, la tecnología que se utilizará e, incluso, la calidad final que se requiere, porque esos factores influyen, por ejemplo, en los materiales que se utilizarán (aceros más o menos duros, herramientas y tratamientos). No es lo mismo diseñar un troquel para hacer 1,000 piezas que para un millón, grandes o pequeñas, estampadas en forma individual o en masa.

“No hay que subestimar el contenido de ingeniería —advierte el promotor queretano—. El trabajo con las computadoras parece sencillo pero resulta esencial para la fabricación del producto. Un verdadero diseñador de matrices necesita tener experiencia vivencial en talleres, haber trabajado con los equipos y los materiales. Es la única manera de sacar los mejores resultados y hacer que todo el proceso de producción sea factible.”

Sánchez León señala que, a partir de la experiencia de los matriceros reunidos en Moltro, se puede establecer un amplio rango de tamaños e inversiones para una empresa de este giro. Una micro, de hasta 10 trabajadores, podría contar con un equipo convencional (torno, fresadora, rectificadora y taladro de banco) y una inversión inicial de menos de 500,000 mdp. Pero con el mismo tamaño podría tener un par de máquinas CNC, con una inversión mucho mayor e ingresos proporcionales. Todo depende de a qué segmentos del mercado se quiere servir.

Por ahora, Moltro ha establecido nexos con diferentes oficinas de gobierno y ha contactado empresas automotrices y de autopartes interesadas en sus servicios. Además, está en progreso un modelo de capacitación y certificación de habilidades en matricería, para empresas, técnicos y profesionales. El programa incluye un centro de formación profesional.