Evita que un rumor te deje sin trabajo

Ser partícipe o víctima de chismes en la oficina daña tu reputación profesional, dicen expertos; confrontar a quien habló de ti es la mejor forma de evitar problemas mayores.

Por: Ivonne Vargas Hernández |
Miércoles, 11 de abril de 2012 a las 06:03

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — "¿Ya escuchaste la última del jefe?" Todos los días, esta frase y muchas otras se pueden escuchar en los lugares de trabajo. Caer en la tentación de emitir un rumor o extenderlo, es de lo más común, y hasta podría verse como una actividad "natural" en las oficinas. Sin embargo, esta acción puede arruinar tu desempeño laboral.

"El chisme no puede erradicarse por completo, pero el empleado debe mantenerse alejado de este comportamiento porque es una pérdida de tiempo y opaca su reputación", dice Peggy Klaus, coach de carrera en empresas como American Express y autora del libro The Hard Truth About Soft Skills (La dura verdad sobre las habilidades ‘blandas').

Una encuesta realizada por la consultora Randstad, entre más de 1,500 empleados a nivel internacional, arrojó que tres de cada cinco mencionan al chisme como uno de los aspectos más molestos del lugar de trabajo, pero sólo un 8% se queja -en forma abierta- sobre esta conducta.

El rumor es una de las estrategias más comunes para desacreditar en la oficina y aparece en los primeros sitios de desmotivación, por encima de salarios bajos y falta de reconocimiento, señala el estudio "Emociones y Trabajo", elaborado por la consultora de negocios Crecimiento Sustentable.

La investigación encontró que el chisme es una forma de rechazo que emplean por igual hombres y mujeres. Ellos se centran en aspectos laborales (ineptitud, poca responsabilidad, errores), mientras que ellas critican cuestiones personales (mala madre, fracaso conyugal e incluso falta de atractivo).

Al ser una herramienta "aparentemente" inofensiva, los empleados no saben cómo manejar esta hostilidad que no sólo incomoda y genera incompetencia por nerviosismo y acecho, sino que puede desencadenar psicosis y auto desvalorización en el trabajador, comenta Alfonso Del Valle, director de Crecimiento Sustentable.

El ‘radio pasillo' y el chisme son vistos por la gente como una forma de construir relaciones; en las oficinas incluso sirve para generar alianzas entre el personal, pero las empresas tienen que ser muy claras respecto a que se tolera o no en un lugar de trabajo.

"De no haber control o una comunicación abierta que limite este comportamiento, el clima se ‘enrarece' y la gente vive en eterna desconfianza, lo que afecta su productividad", expresa la especialista en comunicación organizacional Maritza Rivero García.

Antes, en cuestión de trabajo, la principal estrategia para acosar a una persona era negar el habla. Hoy la tendencia es propagar rumores de diversa índole, explica Del Valle.

El rumor empieza, generalmente, a partir de un error mínimo e incluso de mentiras que se promueve entre líderes de opinión informales. Quien detona un chisme se acerca a quienes pueden ayudar a propagarlo rápidamente y esa persona se suele "vender" con la imagen de alguien interesado en tener buenas relaciones laborales, menciona Rivero.

"Una vez que se echa a andar el rumor, éste crece como bola de nieve y cualquier comentario o acción de la víctima puede reforzarlo", dice el director de Crecimiento Sustentable.

Aunque pareciera que este comportamiento daña sólo al ‘protagonista' del rumor, a medida que existen más víctimas o los ‘ataques' son más recurrentes, la oficina se convierte en una amenaza; los empleados comienzan a actuar con suma cautela, tanta, que las ideas no se expresan y los planes se truncan porque quiere evitar ser víctimas del rumor.

"Aparece el miedo en la organización. Todos se sienten vigilados y ridiculizados. El temor es el peor sentimiento que puede tener una compañía", puntualiza Del Valle.

Maritza Rivero asegura que la forma de limitar un chisme en la oficina es teniendo una "confrontación diplomática", es decir enfrentar personalmente al ‘agresor', sin tener que involucrar a todo el equipo o buscar su "aprobación" para actuar.

"El problema es que la confrontación es buena, en teoría, pero rara vez ocurre en la práctica. El empleado tarda en frenar un comentario negativo por miedo a ser señalado, por no aceptar algo ‘natural' en la empresa, o por negarse a ser partícipe de ese comportamiento", detalla Rivero.

La encuesta de Randstad refiere que sólo un 34% de los empleados entrevistados estaba dispuesto a expresar su descontento con el ‘chismoso(a)'. Aunque se tenga temor a quedar como "el raro o poco adaptable al trabajo", lo mejor es enfrentar a la persona de una manera más inteligente, sugiere la comunicadora organizacional.

Hay que confrontar con delicadeza. Por ejemplo, en vez de llegar con el chismoso y decir "ya me enteré que tú estás hablando mal de mí", se puede comentar: "he oído este comentario sobre mí, a mis espaldas, y me molesta que no se tenga el valor de hablar de frente" refiere Romero.

Además, cuando empieza a notarse una conducta extraña entre los compañeros o jefes hay que indagar y anticiparse a actuar, porque eso significa que el chisme puede expandirse rápidamente a otros niveles y después será más difícil de detener.


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