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Cómo lidiar con un jefe de pesadilla

Ocho de cada 10 mexicanos ven en su jefe un obstáculo para su crecimiento laboral, dice encuesta; para sobrellevar a un mal líder, analiza sus debilidades y fortalezas y usa esto en tu favor.

Por: Ivonne Vargas Hernández |
Martes, 13 de noviembre de 2012 a las 06:00

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — La diferencia entre un empleado feliz y uno insatisfecho puede estar en el tipo de comunicación en su lugar de trabajo. El principal causante de infelicidad de un empleado, por encima de una mala retribución, es no poder tener retroalimentación con el jefe, según el estudio Happiness at Work Index de la consultora inglesa Chiumento, especializada en atracción y gestión de talento.

Si no se fomenta un espíritu de inclusión y rara vez se destina tiempo a hablar con el empleado, el descontento y la baja de productividad se multiplican rápidamente entre los colaboradores, cita el análisis.

Esa visión no es ajena a lo que observó Randstad en su encuesta ‘Motivaciones del mexicano'. Según cifras de la firma de recursos humanos, ocho de cada 10 personas dijeron ver en su jefe a la persona que ha truncado su crecimiento en algún momento de su desarrollo. "En el país aún se viven estilos de liderazgo arcaicos", cita este análisis.

Diversas investigaciones apuntan hacia la estrecha relación que existe entre empleado con satisfacción laboral y productividad. El informe Feeling good matters in the workplace de Gallup arroja que el bajo compromiso de un trabajador se traduce en pérdidas anuales de entre 292 y 355 millones de dólares.

Lo difícil del liderazgo es que no siempre llegas a una jefatura con buenas prácticas, hay jefes que simplemente replican lo aprendido de quienes fueron sus superiores y no se interesan en cambiar esa dinámica, explica la psicóloga con experiencia en reclutamiento Elsa Noriega.

En muchos casos, los jefes recorren un camino profesional lleno de retos, logros y fracasos, y cuando llegan a una posición de alto nivel jerárquico olvidan que la productividad de los empleados está determinada por la relación que tienen con su supervisor, informa Randstad.

De acuerdo con la consultora, en México se necesita dejar atrás varios estilos de liderazgo: autoritarios, que en lugar de integrar un equipo tienen gente bajo sus órdenes; narcisistas, dueños de una autoestima tan baja que prefiere un equipo mediocre para evitar que le hagan sombra y paranoicos, quienes no confían en su equipo, fiscalizan todos sus movimientos y no les dan oportunidad de tomar decisiones, o generar nuevas ideas.

La incapacidad para generar una buena comunicación no es exclusiva de México. Otra encuesta de la empresa de trabajo temporal Unique arrojó que siete de cada 10 jefes en España identifican que su equipo no está motivado, pero tampoco sabe qué hacer para infundir ánimos e incentivar al personal, especialmente en la época de recesión que vive ese país.

Para Maricarmen Barcarcel, gerente de Capital Humano de Randstad México, el riesgo de tener líderes imponentes es que estos no logran conformar equipos de trabajo en los que sus integrantes, más que trabajadores sean colaboradores.

"Un jefe que impide el crecimiento de sus empleados, indirectamente impide el crecimiento de la empresa. Una persona con esta actitud puede ser el causante de una inminente y notoria rotación de personal", indica Barcarcel.

La directiva enlista como características de un mal jefe, lo siguiente:

- Su capacidad de comunicación es inadecuada o nula.

- Tiene problemas para delegar y, por tanto, satura a los empleados de tareas.

- No clarifica metas.

- Se le dificulta planear las actividades dentro del horario de trabajo.

- Desconoce cómo describir y aplicar procesos.

"Quejarse de un jefe no ayuda en nada a mejorar tu situación", afirma la gerente de Capital Humano.

Si tu trabajo actual es tu única opción o estás dispuesto a luchar por ese puesto debes planear una estrategia para sobrevivir. Utiliza tu sentido común, analiza las debilidades y fortalezas del jefe y cómo éstas pueden jugar a tu favor. La supervivencia en el mundo laboral depende en gran parte de la relación que mantengas con tu jefe, sea como sea, advierte Maricarmen Barcarcel.

Existen diversas formas de protegerse si se trabaja para un jefe poco atento a las necesidades de la gente, incluso, "maquiavélico". Lo primero es evitar competir con él o ella en todo lo que haga, explica John Hoover en su obra Cómo trabajar para un jefe idiota (Editorial Aguilar).

La pregunta es ¿para qué vivir en eterna confrontación? Adapta el lenguaje y conducta para indicar que aceptas su derecho de jefe a ocupar la cúspide. Ponlo al corriente de tus tareas, envíale un correo o busca un momento para mencionar en qué estás trabajando, cita Hoover.

Por mucho que parezca información trillada, es mejor informarla. Los jefes malos en comunicación no retroalimentan, pero sí tienden a pensar que se les oculta las cosas, expresa Noriega.

En términos de jefes hay una regla importante: en la mayoría de las organizaciones es difícil, o hasta imposible, que un subordinado logre el despido del superior, menciona John Beeson, autor del libro The Unwritten Rules: The Six Skills You Need to Get Promoted to the Executive Level.

Entender qué estilo tiene esa persona para tomar decisiones, cuáles son los temas de su interés, cómo procesa la información y las situaciones que le inspiran confianza, permite construir con esa persona una relación que, si bien no es perfecta, ayuda para sobrellevar el tiempo laborado en ese lugar, o bajo la responsabilidad de ése superior, expone Beeson.


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