Reforma educativa, ¿ayuda a estudiantes?

La propuesta mejora la estructura educativa, más no la calidad en la enseñanza, dicen expertos; para lograr un verdadero cambio hay que profesionalizar a los maestros, comentan.

Por: Ivonne Vargas Hernández |
Miércoles, 19 de diciembre de 2012 a las 06:00

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — La iniciativa de reforma educativa presentada por el presidente, Enrique Peña Nieto, no es una agenda "totalmente original o innovadora", pero pone interés en implementar ciertas políticas en la materia, afirman académicos. 

"Ser el conductor de la educación no implica un Estado dueño de todas las instituciones, sino un proyecto nacional donde se alcancen mejores acuerdos en materia educativa", que es la única arma para crecer como país, expresa Ulises Corona, académico de la Universidad del Valle de México. 

Desde una perspectiva política, esta propuesta logra integrar las fuerzas de los tres partidos más grandes del país. 

Ese pacto político "mueve una decisión del Ejecutivo hacia los espacios del Congreso", aunque también existe el riesgo de que al entrar al espacio legislativo, las fuerzas políticas no respondan igual, indica Pedro Flores Crespo, investigador de la Universidad Iberoamericana, adscrito al Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (Inide). 

El gobierno de Enrique Peña Nieto presentó una iniciativa de reforma que busca acabar con la discrecionalidad en los ascensos de los maestros y vigilar que los profesores sindicalizados cumplan las normas. 

El académico de la UVM dice que con esta iniciativa en realidad no llegarán cambios profundos, ya que se involucra a muchos poderes, como el sindicato magisterial. "Al ser un poder fáctico, cuando se les toca viene un conflicto, por los intereses económicos", considera. 

Para los profesores que forman parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), esta reforma significaría una ventana de oportunidad para mostrar que no tienen miedo de una evaluación y están abiertos a la discusión. Pero, "se necesita mucha madurez política del profesorado mexicano para avalar una cosa que puede ser importante para ellos y los niños", precisa Flores Crespo, coautor del libro Implementación de políticas: los concursos de oposición y la alianza por la calidad de la educación en México. 

La propuesta del gobierno establece realizar una evaluación obligatoria a los docentes, dar autonomía al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y tener un censo nacional de escuelas y maestros. 

Estos cambios "abrigan y fortalecen la estructura organizacional". Eso la coloca como una "reforma inconclusa", pues no replantea la relación alumno-maestro, no contempla otros aspectos de la vida del estudiante, ni fija indicadores para mejorar la calidad, asegura Ulises Corona. 

Un informe del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), realizado entre 70,434 estudiantes de tercero de primaria, indica que cuatro de cada 10 cree que su tutor no les pide que se esfuercen más por aprender; el 57.3% expresó que no confía en su maestro. 

Competitividad, aun cuando está ligado a educación, "apenas se va insertar en la Constitución", la Cámara de Diputados, por ejemplo, apenas habla de ello, dice el especialista en Gobierno y Derecho Constitucional. 

Flores Crespo asegura que el sexenio de Felipe Calderón olvidó "por completo" los factores que permiten una transformación educativa. El académico de la UVM reconoce que si bien es un paso importante, es imposible modificar al país sólo por hacer cambios en la Constitución. "La sociedad está lacerada, hay 3.8 millones de alumnos sin escuela, 5.4 millones de analfabetas, y seguimos reprobados en matemáticas y español", ejemplifica Ulises Corona.   

Las entidades con mayor problemática educativa son Guerrero, Chiapas y Oaxaca. Sólo a Oaxaca le llevaría 33 años alcanzar al Distrito Federal en desempeño académico, refiere el informe Progreso Educativo 2008-2012 del Instituto de Innovación Educativa, del Tecnológico de Monterrey. 

Magisterio sin cifras 

La reforma propuesta incluye crear una norma para el Sistema de Operación y Gestiones Educativas, a través de la cual el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) entregue en el 2013 un registro nominal de planteles, estudiantes y profesores. 

"Hacer un censo de este tipo no debería ser problema para el INEGI, el reto será que el sindicato suelte las cifras y las riendas. Hay que seguir la ruta del dinero para saber si se gasta en lo que dicen", explica Corona. 

Es importante saber cuántos maestros no dan clases y cobran por ello, por citar un ejemplo, afirma el académico. 

La reforma también busca producir información confiable a través de órganos autónomos, independizar al INEE y ampliar el programa de escuelas de tiempo completo a 40,000 planteles. Tener más escuelas en este modelo ayuda, pero no garantiza la excelencia académica, para lograr ese objetivo es necesario pensar en fortalecer la carrera profesional del académico y sus percepciones, apunta Corona. 

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), refiere que en México la inversión pública en educación supera la media, pero el gasto por alumno está entre los más bajos de las naciones que integran la OCDE. La diferencia entre los salarios que se pagan a maestro, referente al sueldo destinado a otro personal, es la más alta de todos los países, según datos del organismo. 

Las percepciones varían según la institución y la dinámica laboral del profesor, por ello lo importante es buscar que sea más eficiente. Desde el nivel básico, el profesor debiera tener la oportunidad de actualizar sus conocimientos para ser más competente, puntualiza el académico de la UVM.


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