Ser modesto, marca de un buen ejecutivo

Sensibilizarse a problemas de otros y cultivar las relaciones son valores que apoyan a un director; también deben aprender de errores pasados si quieren sobrevivir a las crisis.

Por: Ivonne Vargas Hernández |
Lunes, 07 de enero de 2013 a las 06:01

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — Los modelos de negocio siempre están en movimiento, pero las lecciones que enfrentan sus directores permanecen vigentes por años, así que muchos ejecutivos podrían aprender hoy algo de los valores clásicos, dice David Parcerisas, Presidente de la Fundación de la escuela de negocios española EADA.

"Como personas pensamos que no debemos nada a nadie, pero reclamamos cualquier derecho, real o imaginario, que nos apetezca", comenta el licenciado en ciencias económicas y empresariales por la Universidad de Barcelona, y agrega que sensibilizarse a las deficiencias de otros, es uno de esos conceptos clásicos a rescatar.

"Gran parte de los museos que hoy admiramos proceden de colecciones particulares de empresarios amantes del arte, Getty, Guggenheim, Thyssen... algunas de estas contribuciones podrían considerarse en un capítulo de Responsabilidad Social Corporativa, aunque debemos ser conscientes de la época y condiciones en que se amasaron determinadas fortunas", menciona.

La soberbia y la avaricia son los "males" de esta época en el ámbito directivo, dice Parcerisas. De acuerdo con el representante de EADA, una buena forma de preparar a los futuros directivos es orientarlos a hacer proyectos en países y zonas mucho más pobres que su lugar de origen. "Vivir las diferencias ayuda a entenderlas", afirma.

En Responsabilidad Social, por ejemplo, la mayoría de las empresas en México destinan menos de 5% de sus ventas a este concepto, y cinco de cada 10 carecen de indicadores para medir la permeabilidad de una iniciativa de este tipo en la compañía, de acuerdo con cifras de la Encuesta de Responsabilidad Social 2010, realizada por la American Chamber México entre 143 organizaciones.

Tres reglas de negocios

Lo menos necesario para un directivo quizá sean los conocimientos técnicos. Debe saber un poco de todo, en especial, aprender a rodearse de colaboradores especialistas en lo que él o ella desconoce. Para el directivo, lo más valioso son dos aspectos: valores sólidos y tener competencias personales y profesionales, como el trabajo en equipo, la empatía y la capacidad de negocios, subraya David Parcerisas.

Esto permite tener un mejor "manejo" de la empresa, expresa el también ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Cataluña. A esa lista se agregan otras lecciones que no se deben perder de vista en los diferentes niveles de una empresa.

1. Regresar a lo básico. El valor más difícil de cultivar varía según el tipo de director y liderazgo en una empresa, pero, en general, hay que tener en mente tres puntos: modestia, igualdad y empatía. Se ha dado demasiada importancia al tener, cuando lo realmente importante es el ser. Ahora en las encuestas, cuando se les pregunta a los niños qué desean ser como adultos, la respuesta más frecuente es ser famosos. "Esta respuesta me parece un verdadero fracaso social y educativo", opina David Parcerisas

2. Salir de la zona de confort. Las titulaciones deberían tener fecha de caducidad, como los alimentos y los medicamentos. La educación no ocupa un lugar importante y siempre es positiva. Un básico en los negocios es actualizarse cada dos o tres años. Es un buen ejercicio de puesta al día y mejora personal.

3. Aprender de lo pasado. Si existe un concepto que debe tenerse claro tras años de crisis económica, es que existen "poderes fácticos" que mandan sobre las finanzas y las transacciones internacionales, en consecuencia, si no se conoce estos temas, el trabajo y el esfuerzo que hay detrás de una empresa pueden verse destruidos por "tiburones financieros" que destruyen lo creado.

Esto tampoco debe olvidarse: no se puede ser empresario y no tener conciencia social y política. Quien dirige un negocio necesita ser un actor social de primera fila y "no dejarse arrastrar por intereses que nadie entiende", argumenta Parcerisas.

En cuestión de negocios tampoco hay un modelo financiero "bueno ni malo", depende de quién lo aplique y con qué finalidad. Por eso es importante contar con competencias y valores sólidos. Para empezar, los centros donde se prepara a los ejecutivos tienen un papel importante, "una escuela puede ser muy buena enseñando negocios", pero eso no es lo único, "debe ser un referente de buen hacer, estar comprometida socialmente", puntualiza el representante de EADA.


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