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Tu oficina, ¿flexible o ‘workaholic’?

Siete de cada 10 empleados en México quieren más libertad para conciliar trabajo y vida familiar; sin embargo no lo expresan por temor a dañar su carrera; conoce qué motiva tu compromiso.

Por: Ivonne Vargas Hernández |
Miércoles, 23 de enero de 2013 a las 06:01

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — Los trabajadores en México dedican 10 horas en promedio a sus actividades laborales, por lo que el país tiene las jornadas más largas entre los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Sin embargo, este tiempo no es sinónimo de productividad, y muchas veces detona en el empleado el sentimiento de querer ‘huir' de su trabajo. Hoy, siete de cada 10 mexicanos buscan esquemas de trabajo más flexibles, pero les angustia pedirlo por no querer perjudicar su trayectoria profesional, afirma Nuria Chinchilla Albiol, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE Business School.

"La cabeza de las empresas se divide en dos líneas, como si el trabajo fuera una cosa y la vida otra. Pero las personas no son una isla, viven en familia" y por ello es importante generar una conciliación vida-trabajo, comenta la doctora en economía.

Aún es común observar empresas "mecánicas" donde hay un desequilibrio porque el empleado vive prácticamente para trabajar y no tiene tiempo para otras actividades. Eso genera un sentimiento de ser rehén que vuelve a la persona menos comprometida, señala Chinchilla Albiol.

En cambio, cuando el empleado recibe flexibilidad por parte de la organización, su productividad aumenta un 20%, de acuerdo a los resultados registrados en el Índice IFRE (International Family-Responsible Employer Index), desarrollado por IESE, perteneciente a la Universidad de Navarra.

En México, entre un 5 y 8% de la población se declara adicta al trabajo, una situación que se caracteriza por la necesidad compulsiva de realizar tareas interfiriendo con las relaciones familiares, sociales y el desarrollo personal, refiere un análisis de la Escuela de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Es lógico que al principio esta conducta funcione en algunos empleados, explica Chinchilla. El trabajo genera aprendizaje, retos, desarrollo profesional, ingreso e incluso amigos, así que cuando no se tiene un conciliación entre lo personal y laboral, resulta fácil concentrarse sólo en este rubro. Sin embargo, estar en el modelo 24/7 (24 horas, los siete días de la semana), "ser marioneta de lo que el entorno te pide en todo momento" no es sostenible, el empleado se desequilibra y empieza a presentar conductas agresivas, comenta la autora del libro Dueños de nuestro destino. Cómo conciliar la vida profesional, familiar y personal.

Actualmente las empresas son la institución que más afecta la vida del empleado. El reto en este siglo es promover mayor equilibro vida- trabajo y, sobre todo, enseñar a la persona a gestionar este elemento. Si la organización insiste en ser "cortoplacista" y ver al empleado como máquina, creyendo que el "fin justifica los medios" se trata de una empresa del pasado. Hoy la tendencia es desarrollar el modelo de las ‘3F': flexibilidad, familia y feminidad.

"Encontrar los valores femeninos que han estado perdido en las empresas y flexibilizar las prácticas de trabajo también es rentable". El error sería que las mujeres intenten potencializar las prácticas masculinas, dijo Nuria Chinchilla durante su participación en un encuentro de la Red Familia que agrupa asociaciones civiles.

Permanecer más horas en la oficina muchas veces es sinónimo de "perder el tiempo en otras cosas para aguantar" y no significa mayor productividad. España y Portugal son un ejemplo, tienen horario laboral extendido, pero no están entre las naciones de mayor proactividad en Europa, detalla la especialista en gestión.

Por el momento, las leyes laborales no ayudan a generar un cambio, aunque el impacto generado por la poca flexibilidad en los ambientes de trabajo es claro. 

"Hay más bajas por estrés que por maternidad", señala Chinchilla, refiriéndose al caso español. Aunque en México, la situación no es distinta, el país tiene el séptimo lugar a nivel mundial en estrés laboral, los empleados sitúan en 18% su grado de ansiedad en el trabajo, el mismo nivel que reportan profesionistas de Canadá, Reino Unido y Alemania, de acuerdo con el International Business Report (IBR) de la firma Grant Thornton, realizado entre 6,000 empresas.

¡Pago por verte!

Empleados cuestionados por el IESE señalan que a las empresas les faltan políticas que privilegien la relación trabajo-familia.  Además indican que hay poco apoyo por parte de jefes y compañeros para desarrollar estas prácticas.

El 75% de los trabajadores mexicanos asegura que ni se les ocurriría pedirlo en su oficina por pensar que "acabas con tu carrera". Esto indica que las empresas "pagan por objetivos pero dirigen por presentismo", por hora-silla, lo que representa una de las primeras contradicciones a cambiar.

Cuando se dirige al empleado desde ese modelo, indica la autora, pueden venir dos tipos de desbordamiento: físico (cansancio, hartazgo) y psíquico- emocional.

Cambiar a un modelo diferente no sólo es tarea de la empresa. La persona tiene que aprender a gestionar su tiempo; saber hacia dónde quiere ir en lo laboral, y con base en ello definir la flexibilidad que pueda demandar a la organización, asegura Chinchilla.

Un error común en la empresa es optar por gestionar a través de incentivos extrínsecos, es decir, "lo que mueve por fuera al empleado", como el dinero o un reconocimiento esporádico. Esto no garantiza fidelidad y tampoco motiva desde lo intrínseco.

Bajo esos modelos, y con una organización ‘contaminada', es decir poco flexible, la persona termina cambiándose a la primera oportunidad de trabajo que le ofrezca otro desarrollo o mayor paga.

La diferencia entre ver a un empleado "como máquina de hacer dinero, al cual se le incentiva o sanciona, o verlo como un ‘animal' que se le da cierto reconocimiento para retenerlo es la motivación trascendental", dice Nuria Chinchilla y puntualiza que este modelo permite al empleado sentir que la misión por la cual trabaja vale la pena.

Es un esquema donde se promueve el modelo de persona a persona (no de jefe a subordinado). Este tipo de motivación garantiza profesionales comprometidos.

¿Consideras que en tu trabajo hay flexibilidad?


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