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El lado poco ‘romántico’ del trabajo

Dedicarle todo tu tiempo a las actividades laborales puede mermar tu equilibrio personal; para balancear tu tiempo puedes crear un plan de vida y definir qué actividades quieres priorizar.

Por: Ivonne Vargas Hernández |
Viernes, 15 de febrero de 2013 a las 06:01

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — El amor por el trabajo es clave para lograr un buen desempeño, pero llevar esa pasión al extremo pone en riesgo la salud física y emocional de la persona, advierte Sandra Jeaneth Martin, socia fundadora de la firma de coaching Actum, Aprendizaje y Desarrollo. 

En los nuevos tiempos, la obra clásica Romeo y Julieta podría cambiar el amor clandestino y las rivalidades en familia por correos electrónicos y mensajes en WhatsApp entre parejas. Las relaciones personales de los empleados enfrentan una flexibilidad corta para combinar la dinámica familiar con el trabajo. 

El Centro Internacional Trabajo y Familia de la IESE Business School refiere un incremento de productividad del 21% por parte del empleado, cuando se logra este balance. A partir de un estudio con 300 empresas, la institución encontró que cuando se trabaja en un espacio sin acciones para fomentar el equilibrio, el deseo de abandonar el empleo aumenta 4.7 veces. 

Sin importar estas cifras, en muchas empresas mexicanas predomina la "cultura del directivo que dirige como en el siglo pasado queriendo resultados de este siglo", afirma Jeaneth Martin.

Esto se traduce en conductas como medir la productividad por horas y no por resultados, ver las políticas de flexibilidad como un tema que quita tiempo y fomentar los modelos de empleados 24/7. 

Esa necesidad de vivir por el empleo no es exclusiva de las organizaciones. Hay quien para escapar de ciertas situaciones personales se refugia en la oficina porque culturalmente es bien vista la gente que permanece conectada permanentemente a su oficina, explica la psicóloga adscrita a la UNAM, Julieta González. 

"Esforzarse por conservar el trabajo es importante, pero concentrar todo el esfuerzo y las amistades en un empleo es negativo", señala Sandra Jeaneth y plantea ¿qué sucede con este tipo de personas cuando quieren cambiar de trabajo o son sustituidas? Además de no saber manejar la situación con asertividad, enfrentan sentimientos como pérdida y culpabilidad. 

Las cifras sobre adicción al trabajo no son exactas, se estima que más del 20% de la población trabajadora en el mundo registra este problema, de acuerdo con información publicada por la escuela de piscología de la Universidad Anáhuac del Norte. 

El 62% de los mexicanos se considera‘workaholic', o adicto al trabajo. La mayoría tienen conductas como laborar más de ocho horas al día, no comer de manera adecuada y vivir con los niveles de estrés por encima de lo normal, según una encuesta del portal Trabajando.com realizada entre 3,000 personas. 

La psicóloga Alejandra Guitart menciona que no puede definirse como adictos al trabajo a quienes laboran más de ocho horas al día por necesidad económica o profesional de manera temporal. El problema comienza cuando el profesionista se siente incómodo y culpable por no estar en contacto, continuamente, con temas de la oficina, dice González. Además, deja a un lado otros vínculos personales, descuida su salud, y cualquier momento libre lo encuentra propicio para "adelantar" o terminar pendientes.

El vínculo que la persona desarrolla con su lugar de trabajo es diferente a lo que sucedía hace un par de años. La coach de Actum explica que la forma cómo las organizaciones desarrollan su cultura interna y esquemas de trabajo se extiende a la vida en familia. "En el siglo pasado, la familia era el motor, ahora las organizaciones ocupan ese lugar", detalla. 

El esquema del 24/7 (estar conectado las 24 horas, los 7 días de la semana) es una de esas modalidades que empresas y puestos suelen demandar. Vivir en esa relación incondicional hacia el empleo provoca descuidar otros ámbitos. En poco tiempo, el modelo que prevalecerá en esa relación es la insatisfacción, la distancia intelectual, emocional y física, reitera la fundadora de Actum. 

Cuando comienza a surgir la distancia en la vida familiar, debido a la carga de trabajo, puede venir la renuncia, es decir, la persona opta por poner un límite a su vida laboral para enfocarse a otras áreas, como la atención de los hijos o el hogar. Es un camino por el que suelen optar las mujeres, indica Julieta González. 

Para detectar cómo llegar a un mejor equilibrio sin una renuncia abrupta, la opción inicial puede ser crear o revisar el plan de vida y establecer qué actividades se quiere priorizar, por qué y en qué porcentaje, apunta Sandra Jeaneth. "Hay que preguntarse: quiero una vida en pareja o liderar un grupo de 500 personas, y si escojo esto último cómo crear un esquema para no vivir un desequilibrio personal", menciona la coach y especialista en alta dirección. 

Estar largas jornadas en la oficina no significa ser más productivo, sino que estás dejando de cubrir otros aspectos, agrega. A nivel de pareja, dedicar el máximo esfuerzo a una sola área, como el trabajo, da lugar a diversas situaciones, entre ellas: 

- Distanciamiento. La persona opta por realizar sus actividades sin considerar acciones en común con la pareja, o sacrifica continuamente esos espacios a cambio de cubrir un pendiente laboral.

- Escasa comunicación. Los silencios se vuelven un tema común en la pareja. Una de las partes opta por no externar sus sentimientos a la pareja y realiza esta actividad fuera de casa, con amigos o familiares. 

Además, comenta Sandra Jeaneth, la relación cambia en el ámbito íntimo y cuando se tiene un rato de convivencia, la forma de comunicación que predomina es discusión o interrumpir a la pareja.

Julieta González refiere que las empresas deben fomentar alternativas para que el empleado compagine sus necesidades personales con lo laboral. Aunque las organizaciones tendrían que promover entre sus equipos otro tipo de actividades extra curriculares, mientras esa cultura se adopta, el colaborador es quien debe fijar pautas de trabajo con mayor equilibrio, y eso implicará- seguramente- entrenarse en negociar con la cultura corporativa del lugar.


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