
| Publicado: Lunes, 23 de marzo de 2009 a las 06:00 |
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La solución para salir de la crisis no es sentarte a esperar qué pasa, sino actuar en tu beneficio. (Foto: Archivo)
Si bien perder un negocio, un empleo o capital en la Bolsa son situaciones muy distintas, las bases para la restauración tienen mucho en común. Y aun así, cada solución depende de cada caso.
En la crisis de 1995, paciencia, garra y una pizca de riesgo fueron necesarias para que Martínez iniciara el camino hacia la recuperación. En esa época dirigía la empresa ED Constructora, dedicada a la construcción de vivienda y proyectos de infraestructura. La compañía contaba con 130 empleados y llegó a facturar 1 millón de dólares. Pero el coletazo de la devaluación la afectó. “Nuestros contratos gubernamentales se detuvieron, los privados dejaron de pagar y, de la noche a la mañana, nos encontramos con pasivos bastante fuertes”, explica Martínez.
Para responder a la recesión, Martínez hizo una reducción severa de costos, renegoció con proveedores, buscó financiamiento extra y vendió los automóviles de la compañía. Pero la construcción estaba paralizada y ED Constructora se quedó con 15 empleados. “No había futuro en el sector, la situación iba para largo”, dice Martínez, quien cosechó estas lecciones para enfrentarla:
• Revisa si basta con un pequeño cambio. Había que encontrar una solución para recuperar una empresa que prácticamente estaba perdida. El primer paso fue hacer un análisis de la expectativa del mercado. “Analizamos qué nos habían dado todos estos años como empresa y buscamos en qué sectores económicos podíamos tener ventajas con estas fortalezas”, afirma el ejecutivo.
Édgar Martínez detectó fortalezas en proveeduría de equipo de cómputo al gobierno. Su empresa empezó a venderle en grandes volúmenes. La firma cambió de nombre a ED México y se despidió de lo que había hecho antes. “Fue un giro radical, pero fue la respuesta que vimos ante una crisis”.
• Tú tienes que encontrar tus propias fortalezas. Pregúntate en dónde te has desarrollado hasta ahora y si eso servirá para enfrentar la nueva situación.
Muchas personas han encontrado nuevos giros. “Cada crisis es un área de oportunidad. Hay productos cuya demanda sí aumenta en época de recesión”, explica Juan Sherwell, director de la maestría en Finanzas de la Escuela de Graduados en Alta Dirección de Empresa (EGADE), zona centro, del Tecnológico de Monterrey.
El análisis inteligente y concienzudo del mercado en el que venderás tus productos, o en el que te ofrecerás como empleado, así como el de tus fortalezas son fundamentales para recuperarte. “Hay que ver hacia dónde va a crecer el Producto Interno Bruto para ver hacia dónde va el mercado”, dice Jesús Tapia, profesor investigador del Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro, y consultor de empresas. Eso sirve para las compañías y las personas, porque tienes que saber a qué te vas a dedicar si lo que haces ya no tiene futuro.
Tal vez tengas que hacer cirugía mayor. Algunas personas o empresas pasan sólo por una mala racha. Otras tienen que reinventarse. Y para ello necesitan hacer esto:
• Renegocia deuda. Lo primero que se debe hacer es renegociar deudas y suprimir todo tipo de gasto superfluo. Si en una empresa les piden a todos ahorrar energía y materias primas y gastos de traslado, en una familia con mayor razón. Piensa en tu familia como una empresa y diles qué está pasando con tu empleo o tu negocio. Martínez reunió a sus empleados para decirles en qué situación estaban, para que no esperaran premios ese año. A tu familia avísale que no habrá gastos extraordinarios.
• Revisa lo que haces. En cuanto a los productos, lo recomendable es analizar cada uno de ellos, su rentabilidad, la expectativa de mercado futuro inmediato y abocarse a los productos que determine el análisis. Como empleado, puedes revisar las habilidades de la familia y ver qué puede hacer cada uno de los miembros o todos juntos.
• Pide ayuda. En el caso de Édgar Martínez, buscó la transformación de su empresa con los medios que tenía, aprovechando el talento de sus empleados para encontrar la salida a la crisis. Pero no dudó en buscar ayuda externa, por medio de consultores. Tú también puedes pedir ayuda para encontrar la manera de enfrentar la crisis. Puedes recurrir a coachs o entrenadores personales, que te guían para descubrir tus fortalezas.
Todos juntos
Ahora, Ingenios Santos trata de recuperar lo perdido. “Todo lo puedes recuperar, excepto el tiempo”, dice Alberto Santos. Bajo su dirección, la empresa implantó un rígido plan de disciplina financiera, optimizando recursos, bajando costos e invirtiendo en tecnología en la medida de lo posible. La cautela ha sido otro de los imperativos de Santos. “Son épocas de oportunidades, pero si van a hacerse inversiones hay que estar muy atentos a dónde se va a poner el dinero”, explica.
Para empezar a subsanar las pérdidas de la expropiación, Santos analizó las oportunidades que hay en el mercado. La devaluación del peso mexicano está a su favor. “Si hay un peso devaluado y exportación hay que aprovechar la sinergia que ya tenemos”, dice.
El vaivén de la Bolsa
Actinver estima que, a los precios actuales, la Bolsa podrá dar un rendimiento de 38%. Y si se analiza el histórico de la Bolsa, hasta de la crisis de 1995 se recuperó. “Es mucho más fácil equivocarse vendiendo, sabiendo que en el tiempo hay mucha más posibilidad de que el mercado empiece a recuperarse”, dice Ponce.
No hay vacantes • Haz cuentas para poder ahorrar.
• Vende algo y paga deudas. El siguiente paso es estudiar las deudas. Si el flujo de la venta de algún producto innecesario en casa da lo suficiente, entonces es el momento de pagar deudas, especialmente las de tarjetas de crédito y las hipotecarias. De lo contrario, hay que ir al banco a pedir una restructuración. “Si tienes deudas en tasas variables hay que cambiarlas a tasas fijas y si no cubres la deuda hay que pedir un mayor plazo para pagarlas”, señala Tapia. Esto da tiempo para buscar la oportunidad de generar flujo de efectivo, poder salir adelante y ahorrarse costos financieros, como altísimos intereses. Por ello, lo más recomendable es no dejar de pagar las deudas.
• No le ocultes la situación a tu familia. Pero la parte fundamental es concientizarla de la situación económica. Ello permitirá sortear gastos extraordinarios o innecesarios, como los plazos sin intereses, que quitan flujo de efectivo.
• Hora de emprender. Teniendo un control de las entradas y salidas necesarias hay que buscar las fortalezas profesionales y personales para contemplar el inicio de un negocio. Incluso, es buena idea para reunirse con amigos o familiares que estén en la misma situación y elaborar un plan de acción para iniciar un negocio. “Los grandes emprendedores nacen en las grandes crisis”, dice Tapia. Sólo hay que escarbar en las habilidades y en las carencias del mercado. “Las buenas ideas surgen de la necesidad”.
