10 dilemas laborales y cómo resolverlos
¿Debo cambiar de trabajo? ¿Conviene enamorarse en la oficina? ¿Cómo consigo un ascenso?
1. Nunca hables con la boca llena. Cuando Jay escribía su libro, casi todas las personas le pidieron que mencionara este punto. Parece que hay muchos ejecutivos que nunca aprendieron a no hablar y masticar al mismo tiempo.
Procura dar bocados pequeños al comer, de esa manera podrás tragarlos más rápidamente si tienes que responder a una pregunta.
2. Mide la bebida. “El alcohol entorpece el juicio, así que a menos de que tu cliente lo quiera, no seas tú quien pida una ronda de cócteles” aconseja Jay. Si tu compañero de mesa ordena alcohol, pide algo más ligero, como un vino rebajado con gaseosa. Bébelo despacio.
3. Antes de concertar una comida, reúnete en la oficina del cliente. Citarse en un restaurante puede ahorrar algo de tiempo siempre y cuando ya se conozcan los comensales y puedan reconocerse. De lo contrario, se puede perder mucho tiempo esperando a alguien que está sentado en la mesa contigua esperándote a ti.
4. Sé educado con los camareros. “Una persona que sea agradable contigo pero grosera con quien le sirve no es una buena persona” aclara Jay. “Dirígete con educación al personal del restaurante, no importa lo que suceda”, no pierdas la compostura aunque el mesero derrame sopa caliente sobre tu mejor traje.
5. Conoce a tu cliente. “Nunca asistas a una comida de negocios sin saber todo lo posible sobre el negocio de tu cliente y las tendencias actuales de la industria” aconseja Jay. Antes de acudir a la cita dedica al menos 20 minutos a buscar información en Google.
6. No muestres la factura. No hay nada de peor gusto que mostrarle a alguien lo que gastaste en invitarlo a comer. No le muestres al cliente la cuenta, “incluso si no puedes leerla porque no llevas lentes, no le pidas a otro que la lea por ti.”
7. Elige el restaurante adecuado. “Esto es extremadamente importante” advierte Jay. “Tu elección dice mucho de ti y de cómo consideras al cliente. Un lugar demasiado informal y barato puede hacer que el cliente no se sienta apreciado. Elegir, en cambio, un lugar demasiado extravagante y caro puede interpretarse como un derroche, el cliente se preguntará cómo cuidarás su dinero si se cierra el trato. Si tienes dudas, pídele al cliente que sea él quien elija el lugar, su elección también te revelará muchas cosas.
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Recuerda que las comidas no son para divertirse sino para trabajar.









