Guerra antidrogas en tiendas colombianas

EU interviene con financiamiento para frenar la producción y distribución interna de cocaína; se prohibió la fabricación de una bebida refrescante de coca en una comunidad indígena.

Viernes, 11 de mayo de 2007 a las 17:42
EU aporta 600 mdd al año a guerra antidroga en Colombia. (Especial).
EU aporta 600 mdd al año a guerra antidroga en Colombia. (Especial).

BOGOTÁ (AP) — La guerra que el gobierno de Álvaro Uribe libra contra las drogas y el narcotráfico toca un nuevo extremo al prohibir la venta de productos fabricados con hojas de coca, principalmente por comunidades indígenas.

Con más de 600 millones de dólares (mdd) anuales proporcionados por Estados Unidos (EU), Uribe ha reforzado la política antidrogas de Colombia. Con una ley despoja a los narcotraficantes de sus bienes, ha extraditado a 520 para que purguen condenas en EU e intenta prohibir el consumo personal de drogas tolerado constitucionalmente bajo el precepto del ''libre desarrollo de la personalidad''.

Ahora sus garras antidrogas llegan a las estanterías de los supermercados, pues el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) proscribió en febrero vender productos fabricados con hojas de coca.

El director de esa institución, Julio Aldana, dijo que los productos de coca ''no pueden ser sino comercializados en territorios indígenas''.

Aunque desde hace años se ofrecen los productos en mercados callejeros, supermercados y tiendas naturistas, nunca tuvieron registro sanitario del INVIMA, que toleró su venta permitiendo que, los pueblos indígenas, emitieran sus propios registros, según David Curtidor, representante de un proyecto de la etnia nasa que vende productos de coca.

Ahora el INVIMA comunicó a las secretarías de salud de todo el país que hicieran acatar la prohibición. Unidades de té y gaseosa de coca fueron decomisadas aisladamente en tiendas del país, sin operativos masivos,  por lo que aún se exhiben los productos en numerosas tiendas.

En el mundo indígena esa prohibición no tiene sentido.

A Carlos Mamanché, un médico tradicional del pueblo muisca, sus ancestros le enseñaron que la coca en su lengua, sana ''problemas del estómago... si tiene cáncer de estómago... si tiene problemas del corazón o de la sangre empiece a tomar té de coca con limón y eso empieza a bajar, igual a los que están de sobrepeso... para la presión arterial, para los nervios, para los que no pueden dormir''.

En los Andes se ofrecen productos de coca por doquier, pero sólo Perú goza de una autorización para vender coca y hasta cocaína.

Este arbusto es ''criminalizado'' porque, con un proceso relativamente sencillo, de sus hojas se puede extraer cocaína, una droga que ha sido una pesadilla para Colombia, en donde se produce la mayoría de ese alcaloide a nivel mundial.

Conflicto de intereses

Curtidor sospecha que la persecución a los productos viene de un pleito contra Coca-Cola, del que salieron airosos en octubre al ganar la potestad de llamar Coca-Sek _coca del sol en idioma nasayú_ a su bebida gaseosa.

''Perdieron la pelea en octubre del año pasado y en febrero el gobierno nacional toma la medida de prohibir la venta de Coca-Sek... ¿por qué no se prohíbe en Colombia la venta de Coca-Cola que es un producto que también tiene hojas de coca?'', manifestó.

La asesora jurídica del INVIMA, Carolina Contreras, manifestó que la prohibición no se desprendió de este conflicto comercial sino de un aviso de Naciones Unidas de junio del 2006 que menciona informes sobre ''la fabricación y distribución de una bebida refrescante que emplea hoja de coca en una comunidad indígena''.

El gerente comercial de la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) de Perú, Jimmy Salcedo, indicó que anualmente le venden entre 42 y 50 toneladas de hoja de coca a una compañía estadounidense llamada Stepan Company, por medio de la que, según dijo, se abastece Coca-Cola.

Uno de los 13 integrantes de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), órgano de las Naciones Unidas, el colombiano Camilo Uribe, expresó que ''el té de coca para comercialización, en el caso de Colombia, no tiene registro sanitario del INVIMA ni lo puede tener por las razones de los tratados internacionales; en el caso de Perú sí lo tiene y contraviene la legislación'' internacional.

El temor de la JIFE es que algún avispado extraiga la coca de las bolsitas de té y la procese para obtener cocaína.

Curtidor pidió que la Corte Constitucional resuelva si pueden vender sus productos, pero si no lo consiguen, como represalia, prohibirán vender en territorios indígenas bebidas embotelladas como Coca-Cola y Pepsi-Cola, dijo el consejero José Buenaventura, el máximo líder del Consejo de Resguardos Indígenas del Cauca (CRIC), una influyente organización.


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