El sismo ‘apaga’ los motores en Japón

Toyota, Honda y Mazda suspendieron las actividades en sus plantas por la catástrofe en Japón; la producción global del sector automotriz perderá 36,700 vehículos diarios, estimó Honda.

Por: Alex Taylor III |
Miércoles, 16 de marzo de 2011 a las 14:07
Fortune
Tras el terremoto en Japón, la industria automotriz intenta enfrentar un desastre. (Foto: AP)
Tras el terremoto en Japón, la industria automotriz intenta enfrentar un desastre. (Foto: AP)
El sismo en Japón podría detener la producción japonesa de automóviles. (Foto: Cortesía Fortune)
El sismo en Japón podría detener la producción japonesa de automóviles. (Foto: Cortesía Fortune)
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La automotriz Toyota envió dos convoyes de vehículos de rescate (seis camiones cisterna, otros dos de combustible y nueve de carga) para llevar agua, alimentos y sanitarios portátiles a la zona norte de Japón, gravemente afectada, según informó Automotive News.

La empresa japonesa quiso auxiliar a un área donde operan dos de sus fábricas de autopartes, así como dos subsidiarias de la automotriz. Las cuatro plantas cerraron desde el terremoto ocurrido el pasado viernes. La misión obtuvo, al llegar, buenas noticias: un portavoz de Toyota dijo que no había reportes de muertos o heridos, si bien las instalaciones sufrieron cierto daño.

Sin embargo, la ayuda no fue suficiente para que las líneas de ensamblaje reiniciaran operaciones en otra parte. La firma indicó que mantuvo cerradas sus 12 fábricas de montaje en este país durante este martes,  y un portavoz dijo que podrían perder 95,000 unidades en producción. En Norteamérica, la compañía redujo la producción al cancelar los turnos laborales extra para retener las autopartes.

Honda y Mazda Motor Corp. han indicado que sus plantas en Japón estarán cerradas hasta el domingo. A su vez, Suzuki Motor Corp. planea mantener cerradas todas sus fábricas en el país nipón hasta el próximo lunes.

Mientras la nación japonesa rescata a los sobrevivientes, entierra a los fallecidos y espera el resultado del esfuerzo por estabilizar los reactores nucleares dañados, la industria automotriz del país intenta enfrentar un desastre que amenaza con paralizar las operaciones por un buen periodo de tiempo. "No esperamos que la producción se normalice pronto. Es difícil predecir cuándo podrá reiniciar la producción hasta que no estemos seguros sobre cuáles instalaciones han sido afectadas y hasta qué punto," acota un reporte de la firma Tong Yang Securities.

Los analistas de Securities, entre tanto, están atareados haciendo lo que mejor saben: averiguar quiénes serán los perdedores y los ganadores como consecuencia de la triple catástrofe y apostar por el resultado.

Una tabulación preliminar sugiere que entre los ganadores estarán los productores de acero, las automotrices coreanas y los propietarios de autos usados. Entre los perdedores: los vendedores estadounidenses de autos, los productores de platino y paladio, los proveedores de autopartes, y la propia industria automotriz nipona.

En los seis meses posteriores al terremoto de Kobe, ocurrido en enero de 1995, las acciones de Toyota, Honda y Nissan cayeron 22%, 35% y 40% respectivamente, según Tong Yang Securities, y necesitaron hasta 13 meses para recuperarse.

Por su parte, Honda y Mazda anunciaron que suspenderían su producción por el resto de la semana. Para Honda, significa perder 16,600 vehículos. En total, el Instituto de Seguridad Honda estima una pérdida en la producción global de cerca de 36,700 vehículos diarios. Ello se traduce en más demanda de automóviles japoneses usados y, por ende, precios más altos.

Los precios de los materiales podrían moverse en sentido contrario. Una menor producción significa menos demanda de paladio y platino, ambos usados en la producción de convertidores catalíticos. En contraste, el banco de inversión Affin de Malasia señala que la reconstrucción posterior al terremoto elevará los precios del acero a medida que aumente la demanda. Los suministros de láminas y chapas de acero y acero revestido resultaron afectados por el sismo.

En Estados Unidos, las entidades Bank of America y Merrill Lynch estiman que los grandes concesionarios que cotizan en Bolsa son los más expuestos a la catástrofe nipona, pues las interrupciones en la producción significan menos exportación de marcas japonesas y, por lo tanto, menos ventas. Un tercio de las ventas de AutoNation, Penske Automotive Group y Group One dependen de Toyota, Honda y Nissan.

La interrupción de la producción en este país crea, por otro lado, oportunidades para otros rivales en tierras asiáticas. "Las automotrices coreanas, que compiten con las japonesas en el mercado mundial, posiblemente se beneficien de esa interrupción en la producción y en las exportaciones de los fabricantes japoneses," apunta Hyundai Securities. "Se prevé que también se beneficien los fabricantes coreanos de autopartes, ya que es muy posible que las automotrices japonesas y extranjeras aumenten la tercerización hacia ellos."

Nadie quiere, desde luego, sacar provecho de la desgracia de otro. Por el momento, el desastre creará escasez temporal, anomalías y discontinuidades. Pero las automotrices japonesas ya han enfrentado catástrofes naturales antes y se recuperaron con éxito.

Honda, Subaru y Toyota son los fabricantes más competentes que venden vehículos en EU (basándose en los resultados de pruebas de confiabilidad y manejo), mientras que Mazda y Nissan superan en el ranking a otros como Mercedes-Benz y BMW, de acuerdo con el último ranking de la publicación Consumer Reports.

Esa ventaja en el ranking no cambiará por un terremoto seguido de un maremoto.


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