La batalla de Carlos Slim en México

La televisión es la pieza dorada que le falta al imperio de telecomunicaciones del empresario; pero mientras enfrenta ofensivas legales, operadores de TV de paga invaden su territorio.

Domingo, 20 de mayo de 2012 a las 09:47
CIUDAD DE MÉXICO (Reuters) — Como si de una película de aventuras se tratara, el empresario Carlos Slim se ha pasado los últimos años sorteando obstáculos y enfrentando rivales en busca de la pieza dorada que le falta a su imperio de telecomunicaciones latinoamericano: una licencia de televisión en México.

La probada capacidad del hombre más rico del mundo para hacer negocios en el país, donde domina el mercado de telecomunicaciones, lleva a que muchos crean que es inevitable que sortee las restricciones legales que le impiden lograr su objetivo.

La pregunta que nadie se atreve a responder es cuánto más puede demorar.

"Estoy seguro de que la recibirán, pero es difícil decir si estamos más cerca", dice Stanley Martínez, analista senior de telecomunicaciones de Legal & General Investment Management America en Chicago (LGIMA), que administra una cartera de valores del sector de telecomunicaciones de México.

Mientras Slim avanza por un camino de guerras y treguas con los reguladores, operadores de televisión de paga invaden poco a poco su territorio, ofreciendo atractivos paquetes integrados de servicios que las compañías del empresario no pueden igualar.

La televisión de paga mueve en México unos 2,000 millones de dólares anuales, según estimaciones de la industria, un pastel lo suficientemente grande como para atraer la atención de Slim, especialmente cuando el mercado de telefonía móvil regional empieza a madurar.

Es además un negocio en el que juega exitosamente en el resto de América Latina, donde 14 millones de clientes ya ven televisión a través de sus empresas.

La historia de este "negocio imposible" se remonta a la década de 1990, cuando Slim (en ese entonces un empresario y operador financiero menos conocido) compró Telmex, el golpeado monopolio estatal de teléfonos.

"El ingeniero" recibió la empresa que lo pondría en camino de ser el hombre más acaudalado del planeta con una condición: no podría ofrecer televisión, una regla que buscaba evitar problemas futuros de competencia.

Más de dos décadas después, en un mercado donde el avance tecnológico permite ofrecer cada vez más servicios a través de una misma conexión, algunos expertos opinan que esa restricción ya no tiene sentido y perjudica exclusivamente a Telmex.

Pero en temas de competencia es más frecuente ver a Slim en el banquillo de los acusados. Sus empresas tienen cerca del 80% de las líneas fijas y un 70% de las móviles en México, y tiene tantos otros negocios en México que se dice que es difícil pasar un día sin poner dinero en sus bolsillos.

Cableras al alza

Críticos de Slim, como la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable (Canitec), se oponen a que se le permita acceder a su mercado, acusándolo de prácticas monopólicas y de ser "un Estado dentro del Estado".

Las empresas de Slim han dicho que están preparadas para ofrecer el servicio y algunos hasta especulan sobre eventuales adquisiciones de firmas como la operadora satelital DISH, con la que tiene un acuerdo de facturación que ha sido denunciado por competidores como una "puerta trasera" al negocio.

Empresas de cable como Cablevisión, de la gigante de medios Televisa, tienen años ofreciendo al mercado paquetes de "triple play" que incluyen tanto televisión de paga como conexiones de banda ancha a Internet y telefonía fija.

Mientras las tres cableras de Televisa vieron un alza del 28% interanual de sus líneas telefónicas en el primer trimestre de 2012, Telmex reportó una baja del 6.3% en el periodo.

Pero la diferencia de escala sigue siendo abrumadora: Telmex cerró el trimestre con 14.6 millones de líneas fijas mientras que los clientes telefónicos de Televisa se acercaron a 684,000.

"Si tienes un competidor (...) que no sólo está ofreciendo video sino que también está ofreciendo telefonía, se está metiendo en tu terreno, ¿cómo vas a competir? Ofreciendo mínimo las tres cosas (TV, internet y telefonía)", considera Nymia Almeida, analista del sector para Moody's Investors Service.

Pero todo es un juego de adivinanzas y ni siquiera el inminente cambio de Gobierno en México, que elegirá un nuevo presidente en julio, arroja demasiadas luces sobre el futuro.

Los programas políticos de los principales partidos del país contienen muy pocos detalles acerca de sus planes para el sector de las telecomunicaciones.

Slim adquirió Telmex de manos de un Gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo candidato Enrique Peña Nieto es el actual favorito para ganar la elección. Los críticos del político dicen que es cercano a Televisa, donde su esposa Angélica Rivera era una conocida actriz de telenovelas, pero aspirante presidencial ha rechazado esas acusaciones.

Vericuetos legales

Telmex ha estado tratando de ganar la batalla regulatoria durante los últimos años para poder llegar a la pantalla chica.

El año pasado logró que un tribunal determinara que las autoridades demoraron demasiado en contestar su petición, y ordenara al Gobierno una rápida respuesta.

Pero las autoridades respondieron que Telmex aún no había cumplido con los requisitos exigidos y rechazaron la solicitud. Fue allí cuando Telmex se amparó ante una corte contra ese fallo y luego el Gobierno pidió la revisión de ese amparo.

Gerardo Soria, un ex miembro del regulador de las telecomunicaciones en México (la Cofetel) y presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones (IDET), ve "muy difícil que se pueda modificar ese título de concesión", en referencia a que Telmex logre finalmente ofrecer servicio de televisión.

El abogado argumenta que la Ley Federal de Telecomunicaciones de 1995 dice que las concesiones otorgadas antes de su aprobación (como la de Telmex) "se respetarán en los términos y condiciones consignados en los respectivos títulos".

Pero Telmex no arroja la toalla. En su reporte de resultados del primer trimestre la firma se quejó por la demora en la resolución del caso y dijo que "este efecto está aplazando el desarrollo de la sociedad de la información en el país".

América Móvil, que controla a Telmex y que recientemente alcanzó un acuerdo con los reguladores para bajar las tarifas de interconexión locales a cambio de esquivar una multimillonaria multa, espera que eventualmente se le permita entrar a la televisión.

"Esperamos (...) una resolución favorable en ese asunto pronto", comentó recientemente a Reuters el director jurídico de la firma, Alejandro Cantú.

Aunque algunos vieron en el acuerdo por las tarifas de interconexión un cambio en la dinámica de la firma con las autoridades, Cantú dijo que el caso de la licencia de televisión y el de las tarifas "son temas completamente aislados uno del otro".

Mientras espera en casa, en América Latina el grupo avanza sin cesar. América Móvil sumó 600,000 suscriptores de televisión en el primer trimestre y la participación del negocio en los ingresos por servicios de la firma casi se cuadruplicó en un año.

Martínez, de LGIMA, cree que el mercado de distribución de contenidos ofrece un amplio potencial de crecimiento que algunos no reconocen a su propio riesgo.

"Creo que esto es una jugada ofensiva (...) creo que va a ser una importante oportunidad de crecimiento para América Móvil en los próximos 3 años. Tomar un producto y volverlo masivo es algo que hacen muy bien", acota.


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