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China, más allá de la manufactura

Los jóvenes chinos desdeñan las fábricas y ven al sector servicios como una atractiva área laboral; esta nueva actitud, junto con un menor aumento en la mano de obra, afectará a empresas como Foxconn.

Por: Kathrin Hille y Jacob Rahul* |
Miércoles, 17 de octubre de 2012 a las 06:01

Financial Times — Al igual que muchos chinos de su edad, Li Qinglin depende de Foxconn para ganarse la vida. Para una mujer de 23 años de edad de las zonas rurales, trabajar para el mayor fabricante de productos electrónicos del mundo bajo contrato-que emplea a más de un millón de personas, la mayoría de su edad- es casi una elección de carrera estándar.

Pero Li ha decidido que su lugar está en un stand justo afuera de las puertas de la fábrica en la ciudad central de Zhengzhou, en China. En lugar de trabajar en las líneas de producción de la compañía taiwanesa, ella trata de reclutar a otros para que lo hagan. "Yo no voy a entrar ahí", dice, explicando que dirigir una agencia de empleo de una sola persona es mucho mejor que ensamblar un iPhone 5. "Ahora estoy en una edad en que me siento con más energía y puedo lograr más. Quiero aprovechar este momento para hacer negocios".

Li no es la única. Su disposición para pensar en una vida más allá de la fábrica es un emblema de su generación, que es menos entusiasta que sus padres respecto al trabajo de manufactura.

Este cambio en las aspiraciones ocurrie a medida que otra ola demográfica empieza a arrasar al país. La fuente aparentemente ilimitada de mano de obra migrante -el componente básico de los fabricantes chinos exitosos- parece estarse acabando. El impacto se sentirá tanto en el país como en las economías avanzadas a medida que las empresas que fabrican productos en China eventualmente traspasen sus mayores costos a los consumidores occidentales.

La desacelerada expansión de la fuerza laboral coincide con una desaceleración en el ritmo de crecimiento de China. Y la presión económica sobre los propietarios de fábricas ha ido creciendo. Durante los últimos tres años, los salarios se han incrementado anualmente a tasas de dos dígitos. Una fuerza de trabajo más enérgica también ha impulsado conflictos laborales.

Foxconn comenzó a abordar el problema de los crecientes costos de mano de obra hace casi una década, construyendo plantas lejos de los tradicionales centros de fabricación costeros de Guangdong y Shanghai, donde la competencia por los trabajadores era más intensa. Aceleró ese movimiento tras una serie de suicidios de personal en su primera planta en Shenzhen en 2009 y 2010, que expuso los problemas de las masivas ciudades industriales repletas de cientos de miles de jóvenes que estaban lejos de casa.

En menos de dos años, ha construido dos enormes plantas en lugares más baratos del interior: Una base de producción para el iPhone de Apple en Zhengzhou -donde Li ha colocado su puesto de reclutamiento- que ahora emplea a 192,000 personas, y una fábrica de iPad en la ciudad occidental de Chengdu, con una plantilla de 110,000 personas. La base de fabricación de Foxconn en Shenzhen sigue siendo su instalación más grande y, debido a que la compañía se apresura para satisfacer los pedidos del iPhone 5, lanzado el mes pasado, cuenta con 390,000 personas en su nómina.

Como resultado de ello, la plantilla china de Foxconn ha llegado a un máximo de 1.2 millones de empleados. Sin embargo, dos casos de conflictos laborales en las fábricas continentales en dos semanas del mes pasado sugieren que su modelo podría no ser sostenible.

El 5 de octubre, cientos de empleados de control de calidad en Zhengzhou se negaron a trabajar después de dos enfrentamientos con trabajadores de la línea de producción por requisitos de calidad más estrictos para el iPhone 5. El 23 de septiembre, una discusión entre un trabajador y un guardia de seguridad en la planta en la ciudad continental norteña de Taiyuan, donde Foxconn emplea a 79,000 personas, se convirtió en una revuelta. Cuarenta personas resultaron heridas, hubo saqueos a varias tiendas y automóviles volcados.

"La replicación de Foxconn en las provincias interiores de las plantas que ya no son sostenibles en la costa de China es problemática, ya que sigue usando el mismo modelo", dice Zhang Chewei del Instituto de Población y Economía Laboral de la Academia China de Ciencias Sociales. Él señala los riesgos de seguir dependiendo de un gran número de empleados muy jóvenes. "En el corto plazo, Foxconn todavía puede sobrevivir así, pero con el tiempo debe reconocer el gran cambio estructural en el mercado laboral".

No se prevé que la población en edad de trabajar toque un pico sino hasta 2015, pero el segmento de 15 a 29 años ya está llegando a ese punto, en gran parte debido a la política de un solo hijo introducida hace tres décadas.

"El aumento neto de la población en edad de trabajar se reducirá drásticamente a 23 millones en esta década, desde los 82 millones durante el periodo 2001-2010 y los 90 millones durante el periodo 1991-2000", escribió Tao Wang, economista de UBS, en un informe reciente. También pronostica que "después de crecer 0.2% anual durante la última década, la población de jóvenes en edad laboral se reducirá drásticamente en un 1.4% anual en la próxima década".

Esto explica por qué tantos empresarios tienen dificultades para reclutar suficientes trabajadores, incluso a medida que las exportaciones y la economía se desaceleran. China Confidential, el boletín de noticias de investigación en línea del Financial Times, reporta que 200 empresas que encuestó en septiembre pudieron llenar sólo el 70% de las vacantes para trabajos manuales.

Se estima que el número de trabajadores en el sector servicios ya ronda los 290 millones, en comparación con los 225 millones en el sector manufacturero, y se prevé que los servicios sigan superando a la manufactura en la próxima década.

Aunque Foxconn ofrece algunos de los empleos mejor pagados de China en la fabricación de productos electrónicos, todavía luchan por contratar suficientes trabajadores para llenar sus nuevas fábricas. Los encargados de recursos humanos en las instalaciones de Foxconn en Taiyuan dicen que la compañía utiliza a cientos de trabajadores prestados de otras plantas, ya que no puede cumplir con sus metas. Los gobiernos locales en Zhengzhou y Taiyuan transportan a estudiantes a ‘prácticas' en la empresa, donde ayudan en las líneas de producción.

La agencia de Li recibe un bono del Gobierno local por cada trabajador que convence de firmar un contrato con el fabricante. "¡Trabaja por un salario de Shenzhen en tu ciudad natal!", anuncian sus folletos, con la promesa de un salario mensual a partir de 1,800 yuanes (285 dólares) y la posibilidad de ganar el doble de esa cantidad, incluidas las horas extra, después de pasar un período de prueba de tres meses. También promete una recompensa en efectivo de 300 yuanes a cualquiera que firme el contrato en el acto.

Michael Enright, profesor de la Universidad de Hong Kong y autor de un libro sobre el centro de fabricación chino en Pearl River Delta, dice que las preferencias laborales, en particular las de las mujeres, han cambiado.

No sólo son menos propensas a mudarse a la costa, sino que también son menos propensas a desear trabajar en la manufactura. "Las fábricas de productos electrónicos solían ser totalmente femeninas", dice. "El sector servicios se está convirtiendo en una oportunidad de empleo mucho más viable".

China Confidential cita una encuesta realizada en abril a más de 11,000 trabajadores migrantes por Daguu, el sitio web de búsqueda laboral, que confirma esto. Nueve de los 10 empleos favoritos de las mujeres encuestadas se encontraban en el área de servicios. Los tres primeros eran representante de ventas, recepcionista y asistente administrativa. Muchos más hombres querían trabajar en la industria manufacturera, pero incluso allí el trabajo más deseable era en ventas.

Las industrias que reportaron un crecimiento más rápido en nuevos empleos en septiembre fueron en servicios de alimentos, servicios comerciales, y transporte y logística, según China Confidential - un aumento de 70% para el primer sector, y de 45% para los otros dos. Las ofertas laborales en el sector minorista crecieron 35%. En contraste, los sectores con la mayor caída en empleo, en rangos desde 25% a 50%, fueron en maquinaria, construcción, prendas de vestir y textiles.

Esa mayoría de obreros masculinos crean una fuerza laboral "menos dócil", dice el profesor Enright. La mayoría de los 2,000 empleados que participaron en los disturbios del mes pasado en Taiyuan eran hombres jóvenes, según testigos. Los incidentes más recientes fueron precedidos este año por disturbios en las plantas de Foxconn en Chengdu y Wuhan, otra ciudad del interior.

Los hombres y mujeres jóvenes de hoy tienen aspiraciones mucho más altas que las de sus padres. Muchos psicoterapeutas empleados en plantas en el sur de China -en parte como respuesta a los suicidios de personal- dicen que la primera generación que trabajó en las fábricas costeras comparaba favorablemente sus empleos con los trabajos de mano de obra de sus padres en granjas. Sin embargo, sus hijos más consumistas tienden a comparar su situación con la de los chinos ricos de hoy.

El presidente Hu Jintao y el primer ministro Wen Jiabao -que deben entregar el poder en una transición de liderazgo que ocurre cada década, programada para el próximo mes- se han comprometido a abordar la creciente brecha de ingresos. "El liderazgo ha creado expectativas que serán difíciles o imposibles de cumplir en el corto plazo", dice el profesor Enright.

Las fábricas de Foxconn, que cuentan con personal relativamente educado, sirven de laboratorio social donde estas aspiraciones chocan a diario con los monótonos rigores de fabricar iPads y iPhones. Hablando en un callejón cerca de la planta de Shenzhen, un ingeniero de 27 años de edad expresa su felicidad por haber sido enviado a una fábrica de Foxconn en Brasil. "Pasamos cuatro meses allí, lo cual fue una experiencia inolvidable en mi vida. La empresa organizaba viajes una vez a la semana y nos llevaba a restaurantes chinos cada dos semanas", dice.

Sin embargo, un mes después de su regreso, él recita una letanía común entre los de su generación. "La manufactura es aburrida. No importa en qué fábrica trabajes, produces el mismo producto todos los días", dice. "Quiero un trabajo mejor remunerado y trabajar para una empresa más eficiente en el futuro. Quien se une a la manufactura, eventualmente se siente aburrido".

Con un ingreso mensual de más 5,000 yuanes, él gana más que la mayoría de los trabajadores de la fábrica. Pero tiene sus ojos puestos en una recompensa mayor, y tiene previsto renunciar en algunos años para abrir un negocio. "En comparación con las personas que ganan salarios por trabajar en la industria o los servicios, los empresarios compran una casa y un auto en dos o tres años, si el negocio va bien", dice.

A pesar de la cambiada dinámica del mercado laboral, los expertos dicen que no hay ningún país capaz de reemplazar a China como el taller del mundo en el futuro previsible. En vez de ello, la naturaleza de la fabricación está cambiando allí.

"Debido a que China ha tenido la mentalidad de producción de ‘simplemente agrega otro cuerpo' durante la mayor parte de la década pasada, hay mucho espacio para mejorar la eficiencia y la automatización", dice Michael Bellamy de Passagemaker. La compañía con sede en Shenzhen provee a clientes en Europa, Estados Unidos y Australia, con una gama de productos, desde muebles a los productos médicos.

A pesar del continuo crecimiento de su fuerza de trabajo, Foxconn también ha tomado este camino. El año pasado, Terry Gou, fundador y presidente ejecutivo, sorprendió a los trabajadores al anunciar que planeaba tener tantos robots como trabajadores en sus fábricas, dentro de tres años.

La fábrica de juguetes Maisto en la ciudad sureña de Dongguan, que fabrica automóviles de colección de juguete para adultos, es un ejemplo de ello. The May Cheong Group, el propietario de la planta, planea recortar la plantilla de 12,000 empleados que tenía hace algunos años a 8,500 a finales de año. Al mismo tiempo, está tratando de retener a los trabajadores de más edad, ofreciendo alojamiento para el personal casado y una guardería para sus hijos.

En una habitación, una máquina que parece albergar un plateado árbol de Navidad rotatorio realiza tareas que hubieran requerido 60 trabajadores. En vez de eso, sólo dos personas vigilan la máquina mientras ésta rocía pintura en el chasis de cientos de pequeños coches. El futuro de la fabricación en China bien podría estar en las fábricas de este tipo.

Desarrollo: Las fábricas impulsan una rápida urbanización

Una búsqueda en Google Maps de la ciudad de Zhangzhuangzhen en el centro de China, no lejos de Zhengzhou, en la provincia de Henan, muestra una gran extensión de campo salpicado de manchas amarillentas. Al hacer zoom sobre ellas, las obras de construcción salen a la luz. Algo está por suceder.

En realidad, ya ha sucedido. Foxconn, el fabricante taiwanés que fabrica la mayoría de los iPhones y iPads del mundo, ha construido su nueva fábrica tan rápido que los mapas en línea no pueden seguirle el ritmo. Pero llamarla una fábrica no le hace justicia: es más bien como una ciudad.

La tierra que estaba cubierta de huertos abandonados hace dos años, ahora cuenta con 4 millones de metros cuadrados de suelo de fábrica, rodeados por cinco complejos habitacionales tipo ciudad, en los que viven los trabajadores. Foxconn emplea a cerca de 200,000 trabajadores en Zhengzhou y tiene como objetivo añadir 100,000 más. Cuando cae la noche, las calles se cubren con autobuses que transportan a unos trabajadores hacia la planta y a otros hacia los dormitorios después de sus turnos.

Junto al complejo de Yukang, un dormitorio que alberga a unos 30,000 trabajadores, un proyecto de vivienda comercial y un centro comercial están avanzando.

"Cuando vuelvas, digamos en seis meses, estará todo terminado. Otras personas se habrán mudado, y tendrán bonitas calles comerciales y restaurantes", dice un empleado de Foxconn de 26 años de edad.

Así es como gran parte del desarrollo económico del país se ha producido durante las tres últimas décadas. Los gobiernos locales han implementado una implacable campaña para urbanizar, debido a que su desempeño es juzgado principalmente con base en el crecimiento.

Para iniciar la transformación, necesitan un gran inversor. Una fábrica trae los empleos, los empleados impulsan el consumo, y entonces los precios de los terrenos adyacentes se elevan.

Hay presión para que China dependa menos de la inversión y más del consumo. Pero los gobiernos locales, especialmente en las provincias más pobres del interior, creen que necesitan más urbanización para alcanzar a las ricas zonas costeras.

La provincia de Henan tiene una población de 100 millones, pero su Producto Interno Bruto (PIB) fue de sólo el 5.7% del total de China el año pasado. Para cambiar esta situación, el Gobierno dio a Foxconn condiciones preferenciales en el terreno, los impuestos y el empleo.

"Nos necesitamos unos a otros", dice un alto funcionario del Gobierno distrital. "Ésta es una situación de ganar-ganar".

Reporte adicional de Zhou Ping y Zhao Tianqi.


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