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A Netflix se le acaban las opciones

El 90% de las ganancias de la empresa provienen de rentar DVD, un servicio en rápida decadencia; la competencia en ‘streaming’ dificulta los planes de crecimiento internacional de la compañía.

Por: Dan Mitchell |
Jueves, 25 de octubre de 2012 a las 15:35

NUEVA YORK — El director ejecutivo de Netflix, Reed Hastings, tenía razón en una cosa cuando el año pasado hizo el atolondrado anuncio (que rápidamente desdijo) de que escindiría el negocio de alquiler de DVD: el futuro de la renta de vídeos está en el streaming. Por desgracia, esas son terribles noticias para Netflix.

El alquiler de DVD representan el 90% de las ganancias de la empresa, pero los suscriptores de ese servicio están desertando a un ritmo veloz. Los márgenes de beneficio son más altos en el negocio de los DVD que los generados por el streaming.

Las suscripciones al servicio de streaming de Netflix están creciendo, pero no lo suficientemente rápido como para compensar la diferencia. La compañía anunció este martes que sumó 1.16 millones de nuevas suscripciones en Estados Unidos en el tercer trimestre, muy por debajo de las expectativas (JP Morgan calculó que serían 1.56 millones), e incluso muy por debajo de la propia meta de Netflix para el año.

Las acciones de la firma cayeron más de 8% en las últimas operaciones del miércoles, a pesar de que sus ingresos, por 905 millones de dólares, estuvieron en línea con las expectativas, y a pesar de que las ganancias netas de 8 millones de dólares fueron mejores que lo previsto.

Las suscripciones al servicio de renta de DVD cayeron por 630,000, y Netflix dijo que podría perder otros 760,000 suscriptores en el cuarto trimestre. En total, la compañía ha perdido 2.56 millones de suscriptores de ese servicio este año.

Netflix ahora tiene 25.1 millones de suscriptores de streaming, un servicio que reporta bajo margen de beneficio, y 8.6 millones de suscriptores de DVD, cuyo margen es más alto.  Y esos números, así como los beneficios que representan, continuarán divergiendo.

Las barreras para entrar al negocio del streaming de vídeo son relativamente bajas, por lo que la competencia, ya feroz, será más brutal. Idealmente, Netflix podría elevar los precios, al menos un poco, para ayudarse con los costos de adquisición de contenidos y los costos de su expansión internacional, que básicamente se tragan las ganancias generadas en Estados Unidos.

Pero la competencia de Amazon, Hulu, Apple, compañías cableras y el próximo servicio de streaming de la dupla Verizon/Coinstar, además de otros que se sumen a la lucha, significa que tiene las manos atadas. Mientras tanto, las licencias de contenido sólo se volverán más caras.

Y eso asumiendo que la compañía es capaz de concretar o renovar dichas licencias. Las nuevas ofertas son relativamente escasas, pues Netflix ha perdido algunos proveedores, como Starz, y ha firmado acuerdos débiles o restrictivos con otros, como Warner Bros. Las quejas sobre la falta de opciones en materia de contenido han venido en aumento.

Kathe Wulff, quien vive cerca de Minneapolis, canceló hace poco su suscripción a Netflix. Ella resume sus motivos de esta manera: "Redbox (un servicio de máquinas para la renta de DVD propiedad de Coinstar) tiene las películas antes y cobra un dólar en la máquina que está en mi calle y Netflix no las ofrece sino hasta un mes después. Además, sólo puedo visualizar las películas vía stream en un dispositivo a la vez a menos de que actualice mi membrecía", afirma y añade: "Hulu vale más para el streaming y ofrece programas televisados al día siguiente del estreno".

Netflix ha identificado lo que considera su principal competencia: "los grandes servicios de suscripción en Internet, de bajo costo y ambiciosos a escala global: Hulu, Amazon, y HBO Go".

En esta lista no aparece el servicio de streaming de Verizon y Coinstar, que se espera sea lanzado a finales de año. Estas compañías anunciaron su iniciativa conjunta en febrero. Desde entonces, las acciones de Netflix han perdido casi la mitad de su valor.

Pero quizás el hecho más problemático para Netflix es que, conforme el mercado de streaming se extiende entre tantos competidores, estará en una clara desventaja como un servicio exclusiva y únicamente de streaming.

Sus principales competidores son subsidiados por otras fuentes de ingresos para financiar los costos de crecimiento y adquisición. Netflix no tiene otras fuentes. Cuenta con alrededor de 709 millones de dólares en efectivo, pero dado que sus ganancias desaparecen al destinarlas a sus iniciativas de crecimiento, en particular a nivel internacional (donde las ganancias son escasas o nulas hasta ahora), la compañía tendrá mucho menos margen de maniobra que sus pares, como por ejemplo, Amazon, que tiene muchas fuentes diferentes que le generan dinero.

Netflix todavía mantiene una posición de liderazgo, y poca gente apostaría fuertemente en contra de Hastings. Sin embargo, en el futuro próximo, el panorama seguirá poniéndose más difícil para la compañía que alguna vez dominó el mercado del alquiler de vídeo en Internet.


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