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La nueva era de Microsoft, sin Sinofsky

El anuncio de la salida de Steven Sinofsky, encargado del nuevo Windows 8, sorprendió al público; el estilo belicoso del ejecutivo no se ajusta a los planes de la firma basados en la colaboración.

Por: Michal Lev-Ram |
Miércoles, 14 de noviembre de 2012 a las 16:29

NUEVA YORK — La salida del jefe de Windows, Steven Sinofsky, fue un golpe tanto dentro como fuera de Microsoft. Hasta esta semana, muchos creían que el experimentado y poderoso ejecutivo era el siguiente en la línea sucesoria del actual CEO Steve Ballmer.

Independientemente de las razones que tuviera Sinofsky para dejar (o haber sido revocado de) su cargo, y la transitoria turbulencia que su salida posiblemente cause, tal vez termine siendo un paso positivo para Microsoft conforme la empresa se ​​adentra en una nueva era impulsada por Windows 8.

Irónicamente, Sinfosky fue la fuerza promotora detrás de Windows 8, el intento de la compañía para recuperar la relevancia perdida en el mundo de la computación personal.

A diferencia de versiones anteriores del sistema operativo de Microsoft, Windows 8 abarca PC, tabletas y teléfonos. La plataforma requirió que las distintas divisiones del gigante tecnológico trabajaran juntas. Algo inusual en la compañía famosa justo por lo contrario, el antagonismo y la rivalidad entre sus unidades.

Pero Sinfosky era una figura polarizante en Microsoft. Su historial era impresionante a la hora de entregar el software a tiempo, pero era conocido por su estilo belicoso. Para que Windows 8 -el futuro de Microsoft- tenga éxito, las distintas facciones de la compañía deben seguir colaborando, no competir entre ellas.

Ballmer, actual CEO del coloso de Redmond,  aludió a esta necesidad en un comunicado emitido por la empresa este lunes, diciendo que está "agradecido por los muchos años de trabajo que Steven dio a la compañía", pero agregó que ahora es "imperativo que continuemos alineando todas las unidades que conforman Microsoft, y tener ciclos de desarrollo más integrados y rápidos para nuestras ofertas".

Sinofsky parecía el más lógico sucesor de Ballmer. Después de todo, él conocía las entrañas del negocio y había desarrollado un grupo leal de seguidores dentro de la compañía. Pero si el futuro de Microsoft radica en promover la alineación dentro de la empresa y entregar actualizaciones de software más rápido, el ex jefe de Windows no tenía el perfil necesario.

Su salida es una oportunidad para que Microsoft cultive líderes que puedan trabajar juntos para construir grandes productos  y transmitir un mensaje más unificado a los forasteros.

"El enfoque mando-y-control de Sinosfky ha producido confusión (entre los socios, la prensa, los analistas y los clientes) exactamente en el momento en el que Microsoft necesita claridad", escribe la analista Sarah Rotman Epps  de Forrester Research.

Microsoft se encuentra en una encrucijada. De acuerdo con un reciente informe de IHS iSuppli, se prevé que la participación de la compañía en el mercado de sistemas operativos para PCs, tablets y teléfonos disminuya hasta el 33% en 2016, frente al 44% que dominaba en 2011. Hasta ahora, la empresa ha estado mayoritariamente ausente en el espacio móvil.

La "nueva era" de Microsoft gira alrededor de acoplar y maridar los teléfonos inteligentes y las tablets con la computación tradicional, todo bajo el paraguas de Windows 8. Y ello no significa solamente un hardware y un software más centrados en la movilidad, o cerrar las brechas entre sus divisiones notoriamente competitivas para que todos los productos de Microsoft se beneficien de la misma tecnología.

También significa un enfoque totalmente nuevo en la calendarización del software. Sinofsky pudo haber tenido un impresionante récord en términos de entregar el software a tiempo, pero su programa de trabajo comprendía varios años, tenía la mentalidad del software de caja. Microsoft necesita cambiar eso: los usuarios móviles de hoy en día esperan actualizaciones constantes no sólo en sus teléfonos inteligentes, sino también en sus PCs.

Para que Microsoft tenga éxito, tiene que ser más móvil, más ágil y más integrada; algo mucho más parecido al análisis que hace de Apple mi colega Adán Lashinsky. Pero también necesita aprovechar sus puntos fuertes, en particular su gran comunidad de desarrolladores y sus raíces empresariales.

El nuevo Microsoft sin la figura de Sinofsky llega tarde a la arena de las tablets, pero tiene una gran oportunidad para hacerse un hueco en el espacio empresarial, independientemente del actual dominio de la iPad en el mercado.

"Los gerentes de TI y administradores han estado cómodos con los productos de Microsoft desde hace mucho tiempo, y están esperando ansiosamente el próximo paso de la integración completa y perfecta entre la gama de productos de Microsoft, incluyendo SharePoint, MS Office, Skype, Lync y Yammer", señala John Marshall, CEO de AirWatch, proveedor de servicios de gestión para dispositivos móviles.

Por otro lado, aunque Sinofsky tal vez no sea el candidato adecuado para dirigir a la "nueva" Microsoft, no está claro que el actual CEO Ballmer sí lo sea. Muchos de los tropiezos de la compañía en el espacio móvil y en otros productos de consumo han ocurrido bajo la vigilancia de Ballmer.

"Yo creo que Microsoft necesita a alguien que pueda unirlos, inspirarlos y guiarlos en la batalla contra Apple, Google y todos los otros rivales que enfrenta", advierte Sriram Krishnan, ex gerente de programa de Microsoft. "Muchos dentro de Microsoft asumían que ese hombre sería Sinofsky".


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