Avon pierde atractivo de compra

La alta deuda y las bajas ganancias retiraron las ofertas de compra de la firma a principios de año; en seis meses el precio de la acción del gigante de cosméticos se ha desplomado a 14 dólares.

Por: Beth Kowitt |
Sábado, 24 de noviembre de 2012 a las 09:49

NUEVA YORK — En abril, Avon era un objetivo altamente deseado. El fabricante de perfumes Coty, cuyo propietario mayoritario es el conglomerado alemán Joh. A. Benckiser GmbH, hizo una oferta no solicitada por 10,000 millones de dólares para adquirir al vendedor de productos de belleza. Fortune también reportó que Richmont Holdings estaba armando una oferta por la compañía.

En ese momento, Fortune detalló las principales vulnerabilidades de Avon: con la pobre gestión y la deficiente ejecución durante el mandato de la veterana CEO Andrea Jung, la compañía había perdido de vista a su cliente principal.

La acción alcanzó los 46 dólares en 2004, el nivel máximo en el reinado de Jung, pero se había desplomado a unos 19 dólares justo antes de la oferta de Coty.

Siete meses más tarde, el descenso de las acciones ha continuado, hoy cotizan en torno a los 14 dólares. Las ganancias en el tercer trimestre, divulgadas el 1 de noviembre, disminuyeron 81% respecto al mismo periodo en 2011.

A pesar de las deterioradas cifras, las conversaciones en torno a un nuevo comprador (al menos por ahora) se han enfriado. A primera vista, Avon podría verse más expuesta a una oferta no deseada, pero un acuerdo de este tipo parece poco probable en este momento. ¿Por qué?

Muchas cosas han cambiado en Avon, pero el mayor cambio es que Jung ya no está al mando.

Hace un año, cuando la compañía anunció su última revisión financiera y operativa, Jung todavía era CEO. Avon ya había atravesado dos reestructuraciones fallidas durante su tiempo en el cargo, y los analistas plantearon si un cambio sería más fácil de ejecutar fuera del ojo público.

Pero los analistas dicen que la atención pública no ha impedido que la actual CEO Sheri McCoy, quien asumió el puesto en abril, tome decisiones difíciles.

"La impresión que transmiten es que todas las opciones están sobre la mesa", dice el analista de Morningstar, Erin Lash, "incluso si eso significa salir de algunos mercados, implementar una nueva ronda de reducciones de plantilla o recortar dividendos".

En el más reciente informe de ganancias de la compañía, McCoy reconoció que la empresa tenía un largo camino por delante, y dijo a los analistas: "Entiendo que les gustaría que les presentara un remedio mágico o una solución rápida, pero nuestro negocio es complejo" y "los desafíos que enfrenta Avon se han formado con el tiempo, no durante la noche, por lo que las soluciones también requerirán tiempo".

La costosa investigación de la que actualmente es objeto Avon sobre prácticas de corrupción en el extranjero podría desanimar a cualquier comprador potencial.

Los fiscales han estado investigando si los ejecutivos de Avon aceptaron sobornos en varios mercados extranjeros. La compañía ya ha gastado cientos de millones de dólares en honorarios legales y profesionales relacionados con la indagatoria y las evaluaciones sobre el cumplimiento de las normas, sin considerar los costos que tendrá que afrontar si llega a un acuerdo extrajudicial.

En opinión de Victoria Collin, analista de Atlantic Equities, es probable que esta investigación emprendida por el Gobierno estadounidense haga que nadie quiera acercarse por ahora a la empresa.   

La historia también sugiere que Avon no está interesada en ponerse a la venta: El consejo de la compañía rechazó la oferta inicial de Coty por 10,000 mdd a 23.25 dólares por acción. No obstante, Avon sí dijo que consideraría una oferta mejorada que incluyera el respaldo de Berkshire Hathaway, pero Coty decidió retirar la propuesta.

Es poco probable que la postura del consejo haya cambiado de manera tan significativa seis meses después como para abalanzarse sobre un acuerdo de compra - sobre todo con una nueva CEO, que no ha tenido la oportunidad de aplicar plenamente el plan de reestructuración. Y este tipo de transacciones no suelen ocurrir sin el consentimiento del consejo.

El mayor obstáculo para una adquisición son los problemas que tiene Avon con el flujo de efectivo y su alto nivel de deuda.

Durante el tercer trimestre, el efectivo derivado de las operaciones se redujo en 27 mdd para situarse en 220 mdd, y aunque la directora financiera, Kimberly Ross, manifestó que la compañía reduciría los costos agresivamente, Avon también se ha comprometido a reinvertir en el negocio. Si bien necesarias, estas medidas no aliviarán la presión sobre el flujo de efectivo.

Lash, analista de Morningstar, centra su atención en la ratio deuda/EBITDA de Avon como indicador de apalancamiento, la cual en los últimos cinco años promedió 2.0 veces.

Morningstar pronostica que esa ratio aumentará a 3.2 veces como media durante los próximos cinco años y señaló que los niveles de endeudamiento de Avon son muy superiores a los de las compañías de belleza L'Oreal (0.8 veces y 0.2 veces, respectivamente) y Estee Lauder (1.1 veces y 0.5 veces, respectivamente).

"La deuda de Avon se acumuló en parte debido a que la empresa estaba gastando más en gastos de capital y en dividendos que lo que generaba en flujo de efectivo operativo", explicó Lash. "Creemos que el alto nivel de deuda en el que ya está operando Avon será un impedimento para que una firma de capital privado esté interesada en un acuerdo".

A una firma de capital privado se le dificultaría añadir más apalancamiento.

"Yo suelo verlo todo desde el cristal del crecimiento", dice Scott Potter, socio gerente de la firma Equity Partners. "Es decir, siempre me pregunto qué puedo hacer para que algo vuelva a crecer, y por lo general la deuda es el enemigo de una tesis de crecimiento".


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