Empresas

El avance digital amenaza al empleo

Las empresas estadounidenses parecen estar produciendo más pero con menos trabajadores; las cifras retrasarían el compromiso de la Fed de endurecer su política cuando baje el desempleo.

Por: Gillian Tett |
Lunes, 17 de diciembre de 2012 a las 12:17

Financial Times — En los últimos meses, algo sorprendente ha ocurrido silenciosamente en Exim Bank, la agencia de garantías de créditos a la exportación estadounidense. Por cuarto año consecutivo, la agencia está viendo un auge en las exportaciones. En lo que va de este año, Exim ha proporcionado 35,800 millones de dólares en financiamiento para apoyar 50,000 millones de dólares en ventas al extranjero, 25% más que el año pasado.

Pero si bien esto puede parecer una buena noticia para la economía estadounidense, hay un inconveniente crucial: en lo que va de 2012, el número de empleos que respaldan esas exportaciones ha caído en 12%.

Sí, has leído bien. En 2012, las compañías respaldadas por Exim han estado vendiendo más aplicaciones y servicios, ayudándoles a registrar ganancias y a que la economía crezca. Pero se necesitaron menos trabajadores para producir estas ventas, incluso en los sectores que están en auge (como el diseño de ingeniería).

Se trata de una tendencia reveladora para los inversores, especialmente en una semana en la que Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, ha declarado que la Fed no va a endurecer la política monetaria hasta que la tasa de desempleo en Estados Unidos caiga por debajo de 6.5%. En cierto sentido, los datos de Exim pueden ser extremos ya que sólo reflejan una pequeña porción de los corporativos estadounidenses. Pero no es una anormalidad.

Después de todo, este año la economía estadounidense está en camino de registrar un crecimiento de más del 2.5%. Sin embargo, la tasa de desempleo apenas ha caído, y está actualmente en 7.7%. Al igual que las empresas respaldadas por Exim, la economía estadounidense en su conjunto parece estar haciendo más con las mismas -o menos- personas. Se trata de un crecimiento sin empleo.

¿Pero eso importa? La respuesta depende de lo que pienses que hay detrás de estos aumentos de productividad. Algunos economistas tienden a culpar al patrón de factores cíclicos.

En las primeras etapas de una recuperación, según este argumento, las empresas tienden a ser cautelosas acerca de la contratación, y en vez de eso prefieren extraer más rendimiento a sus trabajadores existentes. Muchos prefieren otros culpables: China y otros países emergentes. Los empleos se pierden ante ubicaciones más baratas, dice la queja, porque las compañías estadounidenses están vendiendo a precios más bajos debido a distribuidores más baratos, o están trasladando sus propias fábricas al extranjero.

Pero los datos de Exim sugieren que estos dos factores no explican toda la tendencia. Después de todo, la agencia financia empresas estadounidenses que en gran parte emplean a sus ciudadanos y que típicamente ven a los mercados emergentes como una fuente de crecimiento de la demanda, no como una amenaza productiva.

Para dar sentido a la tendencia, también hay que mirar hacia la digitalización, o la creciente tendencia de las empresas a utilizar las computadoras no sólo para realizar funciones económicas autónomas, sino para comunicarse entre sí a través de códigos de barras y otras redes digitales.

El trabajo de Brian Arthur, un académico del Palo Alto Research Center, es instructivo. Arthur argumenta que desde que la digitalización realmente despegó en 1995, ha realizado una proporción cada vez mayor de funciones económicas. De hecho, sugiere que las redes digitales aportan entre 60% y 80% de los aumentos de productividad.

A menudo, estas crecientes redes digitales son ignoradas, debido a que los votantes pueden fácilmente ver fotos de las fábricas rivales en China, mientras que una red virtual es en gran medida algo oculto.

Sin embargo, Arthur calcula que las funciones económicas realizadas por esta red digital equivaldrán a las de la economía física en 2025, y aunque su cálculo puede ser cuestionado, lo que es claro es que este crecimiento está desplazando a muchos trabajadores humanos.

Ahora bien, un optimista podría insistir en que esto no tiene importancia. Cuando la tecnología transformó la agricultura en el siglo 19, los trabajadores desplazados fueron finalmente absorbidos en las ciudades. Actualmente, ningún político estadounidense se atrevería jamás a sugerir que los aumentos de productividad son algo malo, o que los códigos de barras deberían ser prohibidos. En cambio, los funcionarios de Exim prefieren celebrar el aumento de la productividad como una señal de que las empresas estadounidenses son competitivas en el escenario mundial.

Pero lo que nadie reconoce, es que todavía hay pocos indicios de cómo los trabajadores que están siendo desplazados por los códigos de barras serán reabsorbidos, si es que, de hecho, pueden ser reabsorbidos.

También hay muy poco debate acerca de cómo Estados Unidos puede lidiar con una economía que parece estar creciendo sanamente, pero en la que sólo una pequeña proporción de la población está empleada en un buen trabajo. La frase "redistribución económica" es casi un tabú, especialmente en un país donde el "crecimiento" es el santo grial.

Pero lo que los inversores tienen que reconocer, como Bernanke reconoció tácitamente esta semana, es que ahora todos deben observar más allá de solamente los datos del PIB.

El 2013 ciertamente puede traer tasas razonables de "crecimiento" en Estados Unidos y los funcionarios de Exim, por su parte, probablemente observarán un auge en las exportaciones; pero no esperes que Bernanke llegué a su nuevo objetivo de desempleo muy pronto. A menos que el Congreso comience a hablar de la prohibición de los códigos de barras con el mismo entusiasmo con el que sigue despotricando contra las fábricas explotadoras en Shanghái.


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