Banca se atribuye alza de créditos en EU

JP Morgan dice que junto con otros bancos ha logrado que la entrega de préstamos aumente en EU; sin embargo, el Gobierno es quien realmente concede los recursos a través de bonos hipotecarios.

Por: Stephen Gandel |
Viernes, 01 de febrero de 2013 a las 12:33

Al parecer, Wall Street aún no ha aprendido que los que tienen tejado de vidrio no deberían tirar piedras al de su vecino. En particular, cuando dicho tejado puede verse desde el espacio. Y está protegido por el Gobierno.

Esta semana, un economista de la unidad de gestión de activos de JPMorgan Chase, Michael Cembalest, ofreció su explicación de por qué los préstamos no han repuntado más rápido en esta recuperación. La crisis financiera hace tiempo que se acabó. Sin embargo, los préstamos a empresas apenas han comenzado a crecer en fechas recientes, y sólo mínimamente. El año pasado el mini-boom que se registró en los préstamos hipotecarios consistió en un 90% de refinanciaciones, no nuevos préstamos.

Así que se trata de una buena pregunta. Desafortunadamente, Cembalest en realidad no la responde. En cambio, gira rápido alrededor para ver quién tiene la culpa por la crisis crediticia: los grandes bancos o sus rivales más pequeños.

Y la conclusión de Cembalest es bastante predecible para alguien cuyo salario proviene del mayor banco del país. Él resuelve: "Los resultados muestran que los grandes bancos por lo general han estado ofreciendo más crédito en relación con su capacidad para hacerlo". Los bancos pequeños, no tanto.

Para llegar a esta conclusión, Cembalest no usa la medida tradicional de la capacidad de préstamo de un banco, que es la cantidad que tiene en depósitos, y cuánto de ese dinero  se destina a préstamos frente a la cantidad que se mantiene en la bóveda. En cambio, Cembalest amplía la definición de préstamos para incluir no sólo a los préstamos bancarios, sino los bonos también.

Esa no es tan mala idea. La mayoría de las grandes corporaciones, y muchas de las pequeñas entidades financieras, realizan una gran porción de sus préstamos emitiendo deuda y colocándola entre los inversionistas en bonos.

Aquí es donde Cembalest comete un error. Él le cuelga el mérito de esos préstamos a los grandes bancos y firmas de Wall Street que suscriben esos bonos. Pero ellos no son los que realmente otorgan esos préstamos. Los inversionistas son los que están poniendo su dinero en la línea. Los bancos son sólo los intermediarios.

Esto es especialmente cierto para los créditos hipotecarios, que los bancos casi inmediatamente sueltan para vendérselos a Fannie Mae y Freddie Mac. Así que los bancos no son quienes están concediendo créditos, es el Gobierno quien lo hace.

El resultado es que Cembalest llega a la chocante conclusión de que Morgan Stanley es el prestamista más eficiente del país, incluso a pesar de que entre los grandes bancos Morgan Stanley es el que otorga menos préstamos. Por alguna razón JPMorgan también se encuentra entre los mejores prestamistas según Cembalest, junto con Citigroup, Wells Fargo y Bank of America.

El otro problema es que Cembalest compara la cantidad de préstamos que los bancos están otorgando con la cantidad de capital que tienen. Pero esa no es una comparación justa. Los grandes bancos casi siempre tienen menos capital en relación con sus préstamos que los bancos pequeños, incluso cuando no están prestando. Y pueden hacerlo porque asumen que si se encuentran en apuros el gobierno los rescatará. Los bancos pequeños no pueden darles a sus inversionistas esa seguridad.

La mejor manera de medir todo esto es comparar los préstamos bancarios frente a los depósitos, que es el dinero real que tienen los bancos para prestar. Con base en esta medida, los grandes bancos han reducido sus préstamos a niveles mínimos en décadas, apenas el 76% de los depósitos, de acuerdo con Bankregdata.com. Los bancos de tamaño medio, por otro lado, como New York Community Bank o Synovus Bank, están prestando el 83% de sus depósitos.

Se puede argumentar que el mercado de bonos ha cambiado la forma en que se presta el dinero. Pero ese cambio ha venido ocurriendo a lo largo de decenios. Sin embargo, la caída en los préstamos en relación con los depósitos, que solía ser superior al 90% en los grandes bancos, sólo se produjo después de la crisis financiera.

Peor aún, en estos días, cada vez más y más de los depósitos del país están fluyendo a los bancos más grandes. Así que hay que admitirlo, necesitamos a los grandes bancos y a las firmas de Wall Street para que suscriban las ofertas de bonos.

Pero no necesitamos que esos mismos bancos sean los agujeros negros de los depósitos de nuestra nación, dándoles dinero barato para que ellos, o sus operadores (a saber, la ballena de Londres de JPMorgan), lo apuesten en derivados de crédito o en otros sitios. Si estás buscando una razón de por qué no ha habido más préstamos a raíz de la crisis financiera, ese probablemente es un buen lugar para empezar.


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