Preocupados por la fuga de información de la empresa, Hewlett-Packard inició una investigación que se salió de control. Ojos de la misma compañía revisaron los registros telefónicos de los directivos y revisaron las notas y trabajos de periodistas para ubicar la fuga.
Estas tácticas involucraron investigaciones federales y estatales, lo que provocó la resignación de algunos altos mandos de HP, incluyendo a la presidenta Patricia Dunn, quien se declara inocente frente a los cargos de crimen de fraude y robo de identidad.