| Obra para la vida | 4 - 11 |
En la terraza del hotel Calinda Geneve, Gerardo se adapta a su entorno. (Foto: Gerardo "Gudinni" Cortina)
Recuerda que conforme avanzaba descubría que no bastaban los conocimientos del aula, que faltaba mucho por aprender. Por ello, al egresar sentía inseguridad para asumir algún trabajo. Hoy, con un posgrado y cursos permanentes está muy alejado de esa sensación inicial. Sus estudios y proyectos sobre arquitectura bioclimática han cambiado su horizonte y se siente emocionado por el momento que atraviesa.
Originario del DF, nacido el 15 de diciembre de 1972, Gerardo Velázquez Flores está dispuesto a seguir aprendiendo. Ni el dinero ni el tiempo le parecen limitantes para su obra.
Al emprender un proyecto conversa con su cliente y visita el lugar de construcción pero no hace croquis de inmediato. Reposa las ideas, las consulta con la almohada, las serena con el sueño. Cree en la inspiración y cuando ésta llega, él arranca. Nadie ve los bocetos hasta que tiene una versión muy avanzada. Diseñar es apasionante, lo aburrido, considera, es cuantificar y revisar catálogos.
Procura no llevarse trabajo a casa, pero no siempre puede. Para contrarrestar el estrés practica yoga y natación. También le fascinan la astronomía, tocar el piano, disfrutar la naturaleza y apreciar espacios como el Centro Histórico, la Condesa y Coyoacán. Es el hermano ‘sándwich'. Su hermano mayor intentó estudiar arquitectura; su hermana menor es su colega. Gerardo estima el respaldo de su padre pero se enorgullece de que la mayoría de sus logros han sido por esfuerzo propio. Le encantaría crear un espacio donde "el arte pueda cobijarse", deseo que abriga desde su tesis de licenciatura: el Centro de Arte Contemporáneo en Cuernavaca.
Fundador de Bioarquitectura en el 2000, profesionalmente no se ha sentido en la cima, pero atesora momentos como cuando ganó la beca del Conacyt en 1998, el tercer lugar de la Bienal Nacional de Diseño en 2003, o la comisión para desarrollar Porto Hussong. Entiende su ejercicio profesional como una estancia en la rueda de la fortuna: de repente mucho trabajo y luego las ofertas escasean. No descarta ningún lugar del mundo para su obra, mas no sólo le interesan los megaproyectos, sino también "construcciones de menor escala que respondan integralmente y no sean pastelotes".
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Gerardo Velázquez Flores
Despacho: Bioarquitectura.
Sede: Ciudad de México
(55) 5658 5883
www.bioarquitectura.com.mx
gvelazquez@bioarquitectura.com.mx
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EN CORTO
Obra que te gustaría demoler
¿A dónde, a quién o a qué acudes cuando buscas inspiración?
A mí mismo, y en la mayoría de las ocasiones me despierto con la solución.
¿Existen las vacaciones para ti?
¡Por supuesto!
SIGUIENTE: La esencia se fabrica
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| Publicado: Viernes, 09 de enero de 2009 a las 16:37 |
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