Arquitectura antiestrés, edificio Almas
El edificio Almas fue creado para ser un espacio en armonía con la espiritualidad y la relajación; la obra de la colonia Anáhuac de la Ciudad de México podría cambiar el rostro de un barrio fabril.
La intervención respeta la escencia volumétrica original. (Foto: Cortesía Almas)
Femenino y masculino representados en un librero. (Foto: Cortesía Almas.)
Basado en la psicología y la orientación. (Foto: Cortesía Almas)
El interior de la capilla propone claroscuros y contrastes intensos. (Foto: Cortesía Almas)
Cuenta con sistemas de iluminación y contra incendio. (Foto: Cortesía Almas)
La sobriedad impresa al área de consultorios evita distractores. (Foto: Cortesía Almas)
Creado para ser un espacio en armonía. (Foto: Cortesía Almas)
Ubicado en una esquina de la colonia Anáhuac, en el DF, el edificio Almas aporta a esta zona de la ciudad una pieza de renovación estética que se inserta serenamente dentro del fenómeno de reciclaje urbano que ocurre en su entorno con proyectos como Parques Polanco. Contribuye así a la transformación de este antiguo barrio industrial que se perfila como zona residencial y de usos mixtos, donde la modernización de la infraestructura vial y de servicios ha ido muy a la zaga de los nuevos desarrollos.
La afinidad de intenciones entre el ejercicio de arquitectura que hizo el despacho KMD Architects, mediante Juan José Martínez, arquitecto a cargo, y la labor que realiza el propietario, la Asociación de Laicos por la Madurez Afectiva y Sexual (Almas), es evidenciada en este nuevo centro.
A través de la psicología y la orientación, la institución está dedicada a ofrecer herramientas para que las personas, ya sea en condición matrimonial, en soltería o consagradas a la vida religiosa, alcancen la armonía y establezcan relaciones sanas con los demás. Así como para Almas toda persona es perfectible y constituye una materia prima de inmenso valor si se le brindan los medios adecuados, el reto para KMD fue descubrir esa quintaesencia en una construcción de mediana edad y brindarle los valores arquitectónicos para su nueva función.
Visión compartida
El programa que alojaría el edificio era muy variado: desde un estudio de televisión hasta consulta psicológica para religiosas y sacerdotes, pasando por producción editorial, oficinas generales y un call center para orientación sexual. Para darle sitio se decidió desnudar por completo la estructura anterior y crear una matriz para colocar elementos autónomos, trabajando los espacios intersticiales como plantas abiertas. Unidad en la diversidad, dada por conceptos que el arquitecto hilvana en torno al tema humano. "Quisimos expresar la sexualidad como es, honesta, sin miedos; por eso, materiales, sistemas y espacios se muestran tal cual son, sin querer disfrazar nada, y ése es un hilo conductor en todo el proyecto".
En ascenso
En un extremo se encuentra un librero forjado bajo el concepto de la diferenciación de géneros y su unión. Por una parte, una serie de marcos de madera representa el lado femenino "más honesto y más noble" -comenta en el recorrido con Obras Juan José Martínez-, y del otro lado, el masculino. Los estantes son de la misma madera, la esencia es la misma, pero está forrado con un laminado plástico gris, "pues somos más reservados y herméticos"; ambos están unidos por una placa de acero que simboliza unión y división, diferencia y comunión.
Tierra y Cielo
En el segundo nivel se encuentra el centro intelectual. En una sección se extienden las salas de consulta y apoyo psicológico para personas de vida consagrada, dotadas con muros dobles aislantes para mantener la privacidad, y vestibuladas del resto del espacio mediante un muro de cristal templado al ácido. En la otra ala, el equipo de producción y diseño está desplegado en un área común provista de un ‘muro creativo' a manera de pizarrón y una pantalla de luz para fotografías. Detrás de este muro se aloja el estudio de televisión equipado con ciclorama y persianas black-out para la filmación de programas de difusión. Más adelante está el comedor de empleados, un sitio amable que también ofrece importantes detalles ya sea por sus muebles de diseño especial cuyas asideras están moldeadas en las propias puertas o por sus plafones curvos.
La madera de pino reaparece en este nivel a través de un muro de barrotes ensamblados en arreglo horizontal. Así se indica al visitante un in crescendo en el papel que juega, que será enaltecido en el tercer nivel. El motivo gráfico muestra aquí un tapiz de dos mil íconos con diferentes actitudes ante la vida. "Bueno, la verdad, algunas
se repiten", confiesa el arquitecto.
Para la siguiente planta se dispusieron los espacios de dirección en compartimientos realizados con cristal templado. Al entrar aparece por tercera ocasión un muro de pino, esta vez interrumpido por una tronera luminosa que forma una cruz virtual al coincidir con el diseño intencional de la alfombra. A su lado, un lienzo reza en antigua caligrafía el Padre Nuestro escrito en español y en griego koiné. Al atardecer, un fragmento de las palabras se proyecta sobre la alfombra, esculpido por el sol poniente, en un elegante gesto de interacción con el movimiento del planeta.
Luz sobre todas las cosas
Éste es el corazón del proyecto. Un sitio sagrado construido con un material subestimado, imperfecto, como lo es la naturaleza humana, poco uniforme por las diferencias entre sus componentes, lo cual simboliza la diversidad de relaciones posibles entre lo humano y lo divino.
No hay que olvidar que Jesús, quien para Almas es el enviado de la divinidad, tuvo el oficio de carpintero y supo ver a cada persona, aun con fallas y cicatrices, apta y capaz de trascender su naturaleza ante una palabra, una enseñanza o una mirada suya. Para el arquitecto, "el momento máximo de esa experiencia fue ver el banco de trabajo del maestro carpintero mientras realizaba la capilla".
Al fondo de ésta, dos enormes maderos macizos de unos 80 kilogramos parecen salir al encuentro. "Es la actitud de la cruz que abraza y acoge al creyente", comenta Martínez. A través de una de las ranuras previstas, la directora del centro puede tener contacto visual con el sagrario desde su escritorio. Una vez fuera, uno se da cuenta de que aunque su existencia es una sorpresa en el recorrido, en realidad nada la oculta de la vista. No se percibe porque no se sabe lo que hay dentro, pero una vez que se conoce es claro que desde cualquier punto es muy notoria. Así se tiene la sensación de haber encontrado algo que simplemente siempre había estado allí, pero que debe ser descubierto por uno mismo.
Dignidad en cada acto
Para labores de mantenimiento entre la fachada maciza y la pantalla se pensó, por ejemplo, en una barra a manera de línea de vida para que pueda sujetarse el personal en la circulación técnica. La caseta de vigilancia tiene una azotea ajardinada que ofrece una vista agradable a todos los empleados. Su escala marina -una medialuna metálica- se utiliza a menudo para subir y almorzar en ese remanso. Asimismo, para cumplir con el Reglamento de Construcciones, se instalaron plataformas elevadoras para vehículos, consiguiendo así la capacidad requerida.
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