Pei, el arquitecto de los 92 años

I.M. Pei se retira, pero antes realiza un millonario conjunto residencial en NY con su hijo Sandi.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
La importancia de llamarse Pei 1 - 2
Aunque Sandi (derecha) trabajó 16 años con su padre, I.M. Pei, apenas ahora diseñan proyectos juntos. (Foto: Cortesía Pei Partnership Architects) Aunque Sandi (derecha) trabajó 16 años con su padre, I.M. Pei, apenas ahora diseñan proyectos juntos. (Foto: Cortesía Pei Partnership Architects)
Superar el legado arquitectónico de I.M. Pei es uno de los mayores restos para su hijo Sandi. (Foto: Cortesía Pei Partnership Architects) Superar el legado arquitectónico de I.M. Pei es uno de los mayores restos para su hijo Sandi. (Foto: Cortesía Pei Partnership Architects)
Su padre nunca lo animó a ser arquitecto, pero desde su infancia el destino de Li Chung Pei (o Sandi, como le llaman coloquialmente) parecía marcado. A su casa en Nueva York llegaban habitualmente Óscar Niemeyer, Emile Duhart y otros arquitectos amigos de su padre, Ieoh Ming Pei. “Me gustaba verlo diseñar y claro que tuvo influencia en mí, pero nunca trató de imponerme nada”, relata Sandi, ahora de casi 60 años.

Aunque Sandi trabajó 16 años en el despacho paterno, Pei Cobb Freed & Partners, pocas veces firmaron un proyecto juntos. Pero ahora ambos están involucrados en el proyecto The Centurion, un edificio habitacional en la neoyorquina calle 56, a unos pasos de la Quinta Avenida y de Central Park. El condominio tendrá 48 apartamentos, 13 terrazas y tres penthouses que fueron construidos por Stillman Development International y Antonio Development y que alcanzan precios entre 2.9 y 11.5 millones de dólares.

“Éste es mi primer proyecto en la ciudad que me vio nacer, pues los demás han sido en otros estados y países”, explica Sandi Pei a Obras, vía telefónica.

Pero, más allá de su valor económico o estético, The Centurion se ha convertido en un emblema para la dinastía Pei, pues marcará el retiro, a los 92 años, de I. M. Pei, quien deja ahora el peso del apellido a su hijo al que aún le quedan seis años para llegar a la edad en que su padre recibió el premio Pritzker (equivalente al Nobel de la arquitectura) en 1983.

“Ha sido un gran honor, hemos aprendido y nos divertimos juntos. Es un proyecto con un interés personal muy importante para los dos. No sólo me ha guiado, sino confió en mí al darme la responsabilidad del éxito del diseño”, señala Sandi.

La construcción del Centurion tomó tres años y estará listo para ser habitado a mediados de 2009.

SIGUIENTE: El legado Pei



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