St. Regis, la esquina que faltaba
La segunda torre más alta del Paseo de la Reforma podrá cumplir su destino delineado hace 25 años.
Pelli concibió el diseño del St. Regis como un diálogo entre pasado y futuro. (Foto: Alessandro Bo)
La segunda torre más alta, del capitalino Paseo de la Reforma. (Foto: Alessandro Bo)
La filosofía de proveer a sus huéspedes estancias “sin complicaciones” (uncomplicated) que promete la cadena Starwood en este hotel, intentará desde este mes borrar con lujo y glamour la ‘muy complicada’ historia de la construcción de la Torre St. Regis, que durante casi tres décadas acarició el sueño de convertirse en hotel.
Para su creador, el arquitecto argentino César Pelli (Torres Petronas, Kuala Lumpur), la Torre St Regis hace un franco homenaje a la fuente “más sensual” de la capital mexicana al dirigirse hacia la Diana Cazadora y entablar un diálogo respetuoso entre pasado y futuro.
Pero para sus propietarios, el colectivo de inversionistas Grupo 1818 (número que conforme el abecedario hebreo significa ‘vida’ o ‘júbilo’), la torre significa introducir a México un modelo de negocio único, que modificó el mercado inmobiliario, al detonar inversiones en el corredor de Reforma.
Para el común de la gente, la demora en la apertura de la torre es quizá la interrogante más común: la estructura estaba erigida en su totalidad desde finales de 2007 y el recubrimiento cristalino de la fachada desde 2008.
Rui Reis, gerente general del hotel, responde: “Hubo un exceso de optimismo al anunciar que terminaríamos en esas fechas. La demora la ocasionó la cuestión constructiva. Tardamos porque nos aseguramos de que se cumpliera cabalmente el proyecto ejecutivo tanto de arquitectura como de interiorismo”.
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