Cine Teresa, especie en extinción

Uno de los más grandes ejemplos del art déco de los años cuarentas hoy funciona como cine porno; tiene 67 años de edad antigüedad y se encuentra en el Eje Central del Distrito Federal.

Por: Abraham Díaz Bahena |
Miércoles, 26 de agosto de 2009 a las 17:28
En 1942 el nuevo cine de la Ciudad de México atraía público de todos los estratos sociales. (Foto: Especial) En 1942 el nuevo cine de la Ciudad de México atraía público de todos los estratos sociales. (Foto: Especial)

Sobre el famoso Eje Central de la capital del país se encuentra un añejo recinto que no pasa inadvertido. Su vistosa marquesina invita a pasar a un vestíbulo generoso, subir por sus escaleras y encontrar una imponente sala como pocas en la ciudad. Como una de sus características, su viejo proyector está celosamente custodiado por un par de esculturas.

El 8 de junio de 1942 fue inaugurado el cine Teresa en medio de una gran publicidad. El inmueble heredó el nombre de otro cine que estaba situado en el mismo predio desde 1924. Con el tiempo llegaría a ser catalogado por el INBA como patrimonio cultural arquitectónico.

La obra del arquitecto Francisco Serrano es un gran ejemplo de art déco. Tiene 3,105 butacas y una decoración única en su tipo: acabados en mármol, bronce y maderas preciosas, pasamanos de cristal, una copia de la Venus de Canova en el vestíbulo, butacas acojinadas y una agradable temperatura interior.

En su época de oro, el recinto del Eje Central (antes San Juan de Letrán y Niño Perdido) gozó de popularidad por todo el rumbo y fue un punto de integración social.

La crisis del cine llevó al Teresa al borde de la quiebra, pero encontró su salvación en el género pornográfico, que si bien dañó su reputación, también lo mantuvo con vida. Ahora es considerado el foro de películas porno más antiguo y lujoso del mundo.

La administración ha procurado conservar su estado e implementó cámaras y personal de vigilancia en las salas. Incluso hay planes para programar otro tipo de cintas en un futuro.

A sus 67 años de edad y después de haber sobrevivido a sismos, huelgas, boicots, obras públicas, intentos de compra y una aguda crisis económica, el cine Teresa sigue operando y haciendo historia por su diseño, mística y el esfuerzo de sus dueños al preservar la belleza de su arquitectura original.

“Sí tenía un toque, por un lado sentimental y, por otro, un cierto impacto socioeconómico”.

Arq. Jesús Ceballos

(Propietario, El Universal)

 


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