El calvario de la importación
Al importar un producto hay que pensar en la logística, el impacto económico y ecológico.
“Importar no es algo sencillo, antes de decidirlo habrá que analizar si vale la pena”, advierte Viviane Vives, socia de la firma MJ Neal Architecs, con sede en Austin, Texas.
Y no lo dice por casualidad, sino porque para traer materiales de otros países las empresas tienen que afrontar trámites engorrosos, variaciones en el tipo de cambio y falta de control en los tiempos de entrega.
Afortunadamente haya recomendaciones para quienes deciden afrontar el reto:
Tener personal capaz de planificar con precisión el proyecto y la logística de compra. Además, se debe contar con gente que sepa analizar el costo beneficio, tratar a los proveedores para así garantizar la formalidad de su trabajo y vigilar el proceso de producción desde el origen.
El factor ecológico también pesa en la disyuntiva de importar o no, pues en ocasiones los productos no son sustentables o su transportación (incluso dentro del país) implica “un tremendo gasto negativo de energía”, explica Vives.
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Fuente: MJ Neal Architects, Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX)


