MUAC, la Obra del Año

Innovación, polémica y arte distinguen a la mejor obra del año, elegida por los lectores de Obras.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
La construcción 3 - 5
Vista inferior de las escaleras principales del museo. (Foto: José Luis Castillo) Vista inferior de las escaleras principales del museo. (Foto: José Luis Castillo)
El museo comenzó a construirse con la participación de Ingenieros Civiles Asociados (ICA). La obra requirió avances tecnológicos y aplicaciones pocas veces vistos o únicos en el país, por ejemplo, la seguridad de las obras de arte.

“Las puertas blindadas fueron diseñadas ex profeso para el área de recepción de obras. Por sus dimensiones (4.8 x 3m) y nivel de seguridad, representaron un verdadero reto. El blindaje incrementaba su peso, por lo que hubo que hacer modificaciones”, explica Castro.

La construcción tuvo conflictos innegables, reconoce González de León:

¿Cómo fue reunir todo el equipo?

Quien realmente sabe de este gremio entiende que siempre es problemático, porque muchos jalan para su lado.

¿Y la relación con Gustavo Avilés en la iluminación y con Alejandro Fierro en la solución estructural?

Gustavo es un técnico estupendo. Siempre quiere poner lo más caro. Y tiene razón. Al final se terminó haciendo con un presupuesto adecuado.

Hay una gran riqueza para operar el museo, por ejemplo, que pueda volverse oscura la sala. Y otra cosa importante es que la luz natural cambia la escena: cuando se está viendo cualquier pieza y entra una nube se ve diferente.

En la iluminación natural él colaboró mucho, pero fue fundamentalmente una idea mixta del doble reflejo que entra por el tragaluz.

En cuanto a la estructura, con el Ing. Alejandro Fierro hemos tenido muchas experiencias juntos (Arcos Bosques II, por ejemplo), creo que lo hizo muy bien.

¿Hubo problemas con el sistema mixto a nivel estructural?

No. Siempre se pensó en las armaduras de metal para sostener el plafón. Se necesitaba algo muy aperaltado para tener espacio de reflexión de luz y tener ductos. El suelo de roca es formidable. Quienes criticaron no se dieron cuenta, por ejemplo, que para cimentar estábamos haciendo un corte de 1.50 m parejo de roca. En dos meses salimos, hicimos cortes estupendos, excelentes.

¿La constructora cumplió con la calidad que usted exigió?

En 95% muy bien. Hubo pequeños problemas que se subsanaron y quedaron algunos otros.

El trabajo con el concreto es muy difícil. Todos los pasos deben ser rigurosos y no se pueden saltar. Ahorrar en esto no se puede. Al inicio empezamos con una cimbra mal hecha, se tuvo que cambiar toda y lo asumió la compañía.

¿A qué lo atribuyó?

Las obras en México son muy difíciles, porque las pocas compañías que hay con el tamaño para hacer este tipo de trabajos, no tienen personal calificado. Y hay que estar atrás de ellos, no hay más remedio. Es una realidad nacional.

Hasta en el nivel de maestro de obra en México está mal educado. No es una gente en la que el contratista pueda confiar, lo tiene que estar arriando, cuidando todo, porque no sabe y no tiene la preparación técnica, porque aquí no existen escuelas de oficios.

Hubo problemas en la fachada con la cancelería, ¿qué ocurrió?

Fue un accidente de mala colocación. Los cristales templados no pueden tener contacto lateral y estaban en contacto por todos lados. No estaban bien empatados con los manguetes a 45°, tenían movimiento y al menor vientecito se rompieron.

Y bueno, aprendieron, revisaron veintenas de piezas que estaban bajo contacto y que se iban a romper, se desmontaron y se acabó.

En México hay una cosa que decimos en la construcción “para hacerlo bien hay que hacerlo dos veces; pero para hacerlo muy bien, tres”.

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