MUAC, la Obra del Año

Innovación, polémica y arte distinguen a la mejor obra del año, elegida por los lectores de Obras.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
La génesis de un museo 2 - 5
El tamaño de las salas responde con suficiencia a la demanda de espacio de los artistas contemporáneos. (Foto: Theda Acha) El tamaño de las salas responde con suficiencia a la demanda de espacio de los artistas contemporáneos. (Foto: Theda Acha)
La historia del MUAC es conocida. Se trataba de generar un espacio para resguardar y exhibir el acervo de la UNAM, y ser un nuevo emblema universitario.

Desde el planteamiento de la idea, el MUAC sufrió embates y críticas, parte de ellas por su diseño a cargo de TGL Arquitectos.

“Toda obra que es grande tiene polémicas. Yo estoy seguro de lo que estoy haciendo y lo digo con orgullo. Sé que el que critica lo hace por otras razones. La única manera de saber lo que es correcto y lo que no, es esperar. Todo al tiempo”, señala González de León.

La solución arquitectónica que propuso TGL fue la de un museo con recorridos en un solo nivel, con acceso de luz natural a las galerías, y que el público mantuviera siempre un contacto visual con el paisaje salvaje del pedregal en contraste con el concreto blanco totalmente liso.

“Lo que se buscó desde un inicio, tanto en la parte plástica como técnica, fue hacer del MUAC un museo de talla internacional”, señala Antonio Castro Segura, quien asumió la dirección arquitectónica de construcción por TGL.

La iluminación fue el tema más visto. Se pretendía tener iluminación natural que no provocara sombras que afectaran la apreciación del arte.

La luz tendría que ser difusa y debían habilitarse sistemas específicos en cristales que evitaran el daño por rayos ultravioleta a pinturas, telas o cualquier objeto a exponer.

“Fue una experiencia muy buena y difícil, tuvimos que hacer la maqueta de escala 1:1 en un cuarto de 12 x 12 m, nada sencillo”, explica el arquitecto González de León, que responde a las preguntas de Obras:

 

¿Qué tan importante fue la relación entre la arquitectura y el contexto?

Mucho, por la relación del edificio con la naturaleza y el lugar tan especial que es El Pedregal. Muy pocos edificios tienen diálogo con las piedras, muy pocos. Toda la planta baja es un diálogo con la parte del restaurante, la parte de la biblioteca dialoga con la piedra.

Cuando se decía que las galerías eran desproporcionadas, ¿que pensó?

No tenía el menor miedo. Visité como 80 galerías y museos para definir proporciones, módulos y anchos de sala.

El museo se parece más a las galerías actuales de arte contemporáneo. Porque no fueron los museos sino las galerías que reciben la demanda directa del artista las que seguimos para el proyecto.

¿Cómo vivió TGL las controversias?

Cuando surgieron las polémicas, en el taller platicamos con artistas. Nos quedamos de ver en un salón de difusión cultural y les preguntamos “¿por qué no están de acuerdo?” Cuando les expliqué el proyecto los convencí de que lo que estaba ahí estaba bien.

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