MUAC, la Obra del Año

Innovación, polémica y arte distinguen a la mejor obra del año, elegida por los lectores de Obras.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Luces y sombras 4 - 5
Las vistas interiores y exteriores pueden mantener una interactividad constante. (Foto: Dulio Rodríguez) Las vistas interiores y exteriores pueden mantener una interactividad constante. (Foto: Dulio Rodríguez)
El MUAC pasó por momentos complicados. Quizá hoy no se hubiera construido por la crisis económica, pero aún hace dos años resultaba costosa para los recursos de la UNAM.

¿Llegó el patronato a pensar en frenar el proyecto por recursos?

Tuvimos algún problema de recursos pero se arregló muy bien. Desde el punto de vista de la inversión todo fue totalmente transparente para la universidad. Teníamos al patronato atrás de nosotros y a todo el mundo vigilando.

Y se dio una obra bárbaramente económica. Si comparamos los precios del MUAC con cualquier museo internacional, es la décima parte en presupuesto.

¿Hubo momentos difíciles en el taller?

Momentos difíciles en el taller hay miles: que si en la obra está atorado aquello o se está viendo mal esto y hay que variarle.

En general, hice pocos cambios durante la obra. Los hago porque uno se da cuenta de que hay que hacerlos. Eso es irremediable y sí hubo momentos: la prensa, por ejemplo, cada semana salía una nota negativa.

El legado

La visión de este espacio, indica Graciela de la Torre, debe ser la de posicionarla como una institución de vanguardia, que sustenta su quehacer en una vocación de aprendizaje, de construcción de conocimiento y de excelencia en su oferta, nacional e internacional.

La obra se ha consumado y no pretende ser más que su contenido. El MUAC fue concebido de forma holística como un territorio y no como un edificio, al ser dinámico, controversial, propositivo, flexible y abierto. La misión parece cumplirse al interactuar con la principal materia prima del arte: la sociedad y sus múltiples transformaciones.

Viéndolo en perspectiva, ¿cuál considera que es la aportación del MUAC?

Da un espacio para el arte contemporáneo. Y lo da con luz natural y otras cosas que todavía no se han experimentado a fondo.

Por ejemplo, las cuatro salas que miran a la plaza tienen vistas interactivas entre la plaza y el edificio, pero aún no se la ha ocurrido a nadie eso.

Es un poco labor del curador que les haga ver a los artistas las visuales de las salas, dónde se podría tener una pieza adentro y otra afuera y que dialogarán.

Si hiciera de nuevo el MUAC, ¿qué cambiaría?

Bueno, siempre corregiría algo. Pero creo que para como estaba la situación en la universidad, el presupuesto y la forma de contratación fueron adecuadas.

Arquitectónicamente, ¿qué destacaría más?

Hay dos cosas que me gustaron aquí: una, el emplazamiento del museo con la plaza. Aunque hubo críticas al emplazamiento del museo, ya nadie duda que funciona admirablemente bien.

Es un gran espacio que conectó a todos los edificios, que dio por fin una entrada peatonal al Centro Cultural Universitario y potenció todo el conjunto.

La otra es hacer un espacio de luz, la cual funciona no sólo en el espacio para el arte contemporáneo, sino que se buscó que todos y cada uno de los espacios del museo tuvieran entradas cenitales. Eso lo piden también los creadores.

¿Ha recibido el comentario de algún artista con respecto al museo?

Muchos, pero el de Jan Hendrix era que le fascina, esto fue un testimonio formidable para mí.

¿Y qué nivel considera que tiene el MUAC a escala internacional?

Estamos al nivel más contemporáneo. Eso se probó en la última exposición (Cildo Meireles, exposición antológica, que estará en el MUAC hasta enero de 2010). No cupo en su totalidad en la Tate Gallery de Londres, y cuando vino aquí, la trabajamos maravillosamente.

Desde su perspectiva, ¿qué puntos del MUAC hay que recorrer?

Es un paseo arquitectónico. Viendo las salas, el arte y el paisaje en las calles peatonales que comunican hacia el MUAC.

Ese paseo sigue abajo y viene el encuentro con el paisaje del pedregal. Y luego hay que ver la plaza por fuera, recorrerla, atravesar el edificio e ir hasta la biblioteca, eso recomendaría.

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