El infinito visto desde la cama
La topografía montañosa de Chile fue el sitio ideal para construir un hotel astronómico.
Al infinito y más allá. La sala de estar permite observar las estrellas a través de un telescopio. (Foto: Cortesía Elqui Domos)
Al ser una cuenca rodeada por cordilleras, su topografía irregular desanimaría a cualquiera que quisiera construir un hotel en una región tan apartada.
Simplemente para llegar, es necesario viajar 110 kilómetros por el único camino que conecta el valle con la ciudad más cercana, La Serena, a 45 minutos de vuelo, desde Santiago de Chile.
Sin embargo, la atmósfera transparente de la región y su lejanía de las luces citadinas ha hecho que el valle de Elqui se haya convertido en un destino ideal para los interesados en el estudio y la observación de las estrellas, de manera que en esta región se encuentran diversos observatorios internacionales, como el Interamericano del Cerro Tololo y el del cerro Mamalluca, lo que permite mantener un flujo constante de personas interesadas en practicar el turismo científico y astronómico.
"Los turistas vienen de todo el mundo y se maravillan ante la posibilidad de alejarse de las grandes urbes y poder contemplar el manto estelar desde la habitación", comenta Zárate.
Y es que sin bien el hotel Elqui Domos se encuentra en la mitad de un valle, eso no significa que los servicios básicos se vean demeritados, ya que cada habitación cuenta con energía eléctrica, drenaje y agua potable.
Además, el hotel tiene dos estanques de agua potable y un sistema de drenaje que desagua en una fosa séptica y un pozo absorbente.
"Elqui Domos es la mezcla perfecta para quienes buscan conjuntar las comodidades de un hotel con la aventura y la naturaleza", describe Zárate.
Además, para seguridad de los paseantes, los domos han sido diseñados para resistir los cambios ambientales.
"Dada su forma a base de pentágonos y hexágonos compuestos por aristas metálicas que conforman la figura geodésica de cada domo, éstos no acumulan peso sobre las estructuras al tiempo que cuentan con una resistencia de 300 kg/m2", precisa Zárate.
Por su parte, para darle firmeza a las estructuras, se hizo un movimiento de tierra con maquinaria especializada, luego se instalaron las plataformas para construir los interiores y finalmente se instalaron las cúpulas.
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