“Los arquitectos buscan la fama”
El hombre que creó las instalaciones del IPN habla de su trayectoria y de la arquitectura de hoy.
El queso. El Centro Cultural Jaime Torres Bodet, uno de los edificios que se ganó un apodo. (Foto: Gunther Sahagún)
No lo he pensando, pero sí lo he pensando con el edificio de la Bolsa. Me gusta la escultura monumental en donde se metió el edificio de la Bolsa, una cosa es la arquitectura y otra la escultura. Es lo que pasa con muchos arquitectos, confunden la profesión: si fueran escultores sería magníficos escultores. El edificio me duele, pero el conjunto me gusta.
¿Qué siente cuando va al IPN Zacatenco?Veo en un 90% que la parte fundamental se ha respetado, la conservación es óptima en comparación con CU.
¿Hay alguna cosa que le haga falta aprender como arquitecto?
En primer lugar, creo que tendría que aprender a diseñar por computadora, aunque tengo a mi hijo y a mi nieto que me ayudan a resolver problemas en 10 minutos.
¿Hay alguna tipología de obra que le gustaría proyectar?
No, ya no, ya estoy cansado. La vivienda apilada fue mi obra póstuma, aunque todavía no es un proyecto acabado.
¿Qué hubiera hecho hoy diferente en la construcción del IPN?
Lo hubiera hecho con los mismos principios, pero con la tecnología del momento actual. Con los recursos tecnológicos resolvería las necesidades buscando la máxima comodidad.
¿Le gustaría que regresara la arquitectura moderna?
Claro, y va a regresar, porque la arquitectura conveniente, lógica, funcional y racional es lo mejor. Los inversionistas van a preferir una arquitectura racional que reduzca gastos a algo que el arquitecto dice que es bello, pero que cuesta más. La economía es una exigencia de la arquitectura moderna.
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