La conquista del océano
Arquitectos y desarrolladores crean nuevos horizontes inmobiliarios, esta vez sobre el agua salada.
Club Stead será uno de los desarrollos flotantes más avanzados del Seastaeding Institute, tendrá oficinas, vivienda, hotel y casino de siete niveles y 200 habitaciones. (Foto: Cortesía The Seasteading Institute)
La arquitectura de Club Stead corre a cargo de Wendy Sitler-Roddier y de ELS Architecture + Urban Planning (Foto: Cortesía The Seasteading Institute)
“Resultaría muy caro si las ciudades marinas pretendieran replicar la vida tal como es en tierra firme”, señala Patri Friedman, director ejecutivo del Seasteading Institute.
El principal problema a resolver no es tanto técnico como logístico, pues llevar provisiones sería tardado y costoso.
En un principio las viviendas también serían caras (unos 300 dólares por pie2 [0.093 m2]), pero en la medida en que se popularice el concepto los precios se reducirían. “En dos a cinco años se comenzaría la construcción de un pequeño asentamiento en el mar de entre 10 y 200 personas, en tanto que la primera ciudad marina, para unas 100,000 personas, estaría lista en 25 años”, señala Friedman.
A la fecha, el instituto cuenta ya con los bosquejos de diversos proyectos como el ClubStead, un desarrollo de oficinas, viviendas y un centro vacacional flotante de siete niveles, casino y 200 habitaciones.
La ingeniería está a cargo de Alexia Aubault, Dominique Roddier y Christian Cermelli, de MI&T, en tanto que el diseño arquitectónico es de Wendy Sitler-Roddier, de la firma ELS Architecture + Urban Planning, ambos con sede en San Francisco.
Según los estudios preliminares de MI&T, el diseño estructural se basa en la construcción de una plataforma horizontal primaria semisumergible. Sobre ella se alzarían cuatro torres soportadas con cables de acero que proveerían un mejor equilibrio entre las fuerzas de tracción y de compresión, ocasionadas por los vientos y el movimiento de las olas.
Ubicar la estructura en medio del mar tiene su reto. Una opción es el uso de pilares sumergidos que soporten la edificación, a la que se le daría solidez mediante acero y concreto reforzado. Otra, es anclar las estructuras en una ‘montaña’ marina; o situarlas en áreas con viento y corrientes estables. Incluso se piensa en instalar motores y sistemas GPS para mantener las estructuras en su lugar.
Dominique Roddier, vicepresidente de MI&T, explica que la elaboración de toda la estructura tardaría entre 12 y 18 meses. Tendría que construirse en tierra y transportarse hasta su destino marino.
“El Seasteading sigue los pasos correctos al contar con asesoría de arquitectos e ingenieros marinos. Gracias a esto ha logrado avanzar con el proyecto”, precisa Roddier.
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