La conquista del océano
Arquitectos y desarrolladores crean nuevos horizontes inmobiliarios, esta vez sobre el agua salada.
Las islas artificiales de Dubai ampliaron en 120 km las costas de Emiratos Árabes Unidos. (Foto: Cortesía Nakheel)
La planeación corrió a cargo de la firma Crown de las Maldivas y la construcción se encargó a la neozelandesa M.J. Murphy, que armó completamente el restaurant en tierra en Singapur, para luego llevarlo a las Maldivas
Se trata de una estructura de acero y acrílico que permite a los comensales admirar la vida marina. “Para que circule el aire en el interior se instalaron unidades de aire acondicionado a cada lado del cuarto sumergido. Debajo del piso corren ductos de aire que suben a los costados de las escaleras para salir a la superficie”, explica Dave Duff, vicepresidente de Investigación y Desarrollo de RPT.
Mike Chesney, director de Estimados e Instalaciones de RPT, sostiene que se usó acrílico porque mantiene su claridad con el paso del tiempo, mientras que el vidrio va tomando un color verdoso por su contenido de acero. “La distorsión del color arruina la experiencia, especialmente cuando se trata de observar la vida marina”.
Según Chesney, el acrílico es 17 veces más resistente que el vidrio y cuatro veces más fuerte que el concreto para soportar la presión marina. En el caso de restaurantes o spas, detalla Chesney, los cuartos de acrílico se arman en tierra y luego se colocan con grúas y bolsas de arena unidas a la estructura para que se sumerjan, mientras un grupo de buzos guía su colocación.
RTP participó en otros proyectos como el spa en la isla Huvafen Fushi de Maldivas, sumergido a 3.3 metros; el acuario submarino del Mall de Dubai, donde la firma instaló 14 ventanas de acrílico de 6.3 m de ancho, 5.5 m de alto y 386 mm de grosor, así como un túnel de acrílico de 48 m de largo que se ubica a 11 m bajo el mar y ofrece una vista de 270 grados de la vida marina.
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