El arcano que habita en el Franz Mayer

En la biblioteca del museo están las bases de casi todos los diseños de interior contemporáneos.

Por: Alejandra Leglisse |
Lunes, 30 de noviembre de 2009 a las 19:22
El corazón del museo. La biblioteca conserva la ambientación de la casa del coleccionista alemán. (Foto: Gunther Sahagún) El corazón del museo. La biblioteca conserva la ambientación de la casa del coleccionista alemán. (Foto: Gunther Sahagún)

Se podría decir que el fantasma de Franz Mayer Traumann vive en su biblioteca. No es una leyenda ni se ha registrado ningún fenómeno paranormal, pero la biblioteca es el espacio del museo homónimo que mejor conserva el espíritu del financiero, fotógrafo, filántropo, floricultor y coleccionista alemán, que vivió los últimos 70 de sus 93 años de vida en México.

La biblioteca del Museo Franz Mayer es un oasis que contiene el acervo de artes decorativas más grande de Latinoamérica.

Aunque lleva el nombre de don Rogerio Casas-Alatriste, presidente fundador del Patronato del museo, en la biblioteca se puede consultar la colección personal de Franz Mayer, que con 10,000 objetos decorativos llegó a ser la más grande de su tiempo.

Ahí se guardan los catálogos de las exposiciones itinerantes del museo, desde las Barbies hasta 300% diseño español, casas de subastas y publicaciones especializadas en diseño y arquitectura.

Franz Mayer se dedicó a las finanzas como agente de la Bolsa de Valores, y en paralelo a su prometedora carrera amasó una gran fortuna que ocupó en sus grandes pasiones: los objetos decorativos y las orquídeas exóticas.

La colección de muebles, cerámica, porcelanas, cristalería y textiles del Franz Mayer es una de las más ricas del país, muestra la evolución de la moda y del mobiliario del siglo XIX. Está conformada por piezas del Virreinato de la Nueva España y objetos producto del vasto comercio de la época con Alemania, Holanda, Francia, China y Filipinas.

Los espacios no viven vacíos, tienen una interacción con quienes los habitan y los muebles enriquecen y complementan esa relación, explica Héctor Rivero Borrell, director general del museo.

No se puede ignorar el papel que juega el mobiliario en la arquitectura. "Hay una alianza entre mueble e inmueble", dice Rivero.

Para Franz Mayer, el coleccionismo fue una ciencia: cada objeto fue acompañado de libros y documentos que explican su origen, utilidad, diseño. Esos registros ahora son parte de un acervo de 14,000 obras, amén de rarezas como las ediciones apócrifas del Ingenioso Don Quijote de la Mancha y ejecutorias de hidalguía.

Los fondos de la biblioteca y la colección permanente son referenciales para los interioristas y también sientan las bases para el diseño contemporáneo, vía un equipo de investigadores que están permanentemente a la caza de nuevas colecciones.

El estilo clásico de la biblioteca es tema aparte: acabados en cedro para proteger los libros, el piso maderado se trajo de la casa original de Franz Mayer, así como el globo terráqueo y el candelero que dan el toque único a este emblemático tesoro de lo cotidiano.

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