10 Promesas de la arquitectura
La revista Obras y un grupo de jurados seleccionaron a las 10 Promesas de la arquitectura 2009.
Casa Malinalco contrasta la geometría de sus cuerpos frente a la suave orografía irregular de los terrenos del Club de Golf mexiquense. (Foto: Cortesía Héctor de la Peña)
A los siete años De la Peña ya se había sentado en un restirador donde pasaba horas dibujando mientras acompañaba a su papá -economista de profesión-quien era en ese entonces gerente del Fondo de Habitación de la CFE. Ahí, junto a él, se decidían las dimensiones y costos de miles de viviendas para los trabajadores electricistas.
Tiempo después, dedicó un verano a trabajar como coordinador de una cuadrilla en una obra en Texcoco destinada a construir 300 viviendas. Así fue Héctor aprendió todas las labores relacionadas con la arquitectura.
Mientras estudiaba su maestría entró como practicante a KMD Architects de San Francisco, en donde se quedó siete años, dese
mpeñándose, al final, como diseñador en jefe en las oficinas de México.
"Económicamente era perfecto pero estas firmas grandes son como una fábrica de hacer arquitectura. Se preocupan por ser económicamente sanas, tener ganancias y luego están las intenciones y pasiones".
Pasional pero no irracional, tomó la decisión de independizarse justo al ganar un concurso habitacional en Querétaro que, al final no se concretó. Esta situación lo dejó prácticamente sin dinero pero con la ilusión de seguir trabajando en su despacho, el cual funciona más como taller, en donde los colaboradores son piezas fundamentales.
"No teníamos ni un peso. Pedíamos prestado para pagarle al dibujante, pero nunca dudamos en lograrlo porque además de la pasión resolvíamos todos los obstáculos trabajando para salir adelante".
Sin embargo, reconoce que uno de los principales impedimentos que enfrenta un joven arquitecto es el lograr entrar en el círculo de los famosos y respetados. No por ello descarta que tarde o temprano su capacidad y talento serán cualidades lo suficientemente ágiles para escalar esa pared, a la que también le ha encontrado el punto arquitectónico y funcional.
Héctor de la Peña
México DF, 34 años.
Maestría en Diseño Arquitectónico, Universidad de Texas A&M.
Socio Fundador del despacho Buscando la Aurora
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