Arquitectos mexicanos de exportación
Abolirán el dumping para arquitectos mexicanos en algunos tratados de libre comercio.
Quienes inicien la carrera de arquitectura en 2010, en universidades como la UNAM, beneficiadas por el Acuerdo de Canberra, podrían ejercer en Europa. (Foto: Carlos Ferrer)
Después de todo, este cambio sería uno más de una tendencia global hacia un mayor intercambio de servicios. Datos de la Organización Mundial de Comercio (omc) señalan que la exportación de servicios comerciales en el mundo, que incluye entre otros el turismo, el transporte y los financieros, creció a una tasa media de 12% anual entre 2000 y 2008, al sumar más de 3.73 billones de dólares.
México también busca que sus arquitectos puedan obtener la autorización para prestar sus servicios en la Unión Europea, con la que mantiene negociaciones, así como en la región del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (apec), en el que ya opera un acuerdo y cinco arquitectos mexicanos se han certificado.
El apec lo integran Australia, Brunei, Canadá, Chile, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Rusia, Singapur, Tailandia, Taiwán y Vietnam.
Los cambios, además de conllevar previsiblemente una mayor competencia y un mejor servicio, involucrarían una mayor motivación en la vida de los arquitectos.
"Me encantaría trabajar en Australia o China, para mí sería un sueño", comenta Gómez-Pimienta, quien porta con orgullo una credencial mexicana con la leyenda: "Arquitecto apec 001".
VÍa crucis por el viejo mundo
"En cualquier país europeo es muy complicado conseguirlo", confirma Jesús Velazquez, responsable de cooperación educativa con la Unión Europea (ue) en la embajada mexicana en Bruselas, Bélgica.
Es el caso del arquitecto mexicano Gerardo Soto, quien llegó hace ocho años a España. Luego de que por fin logró reunir en México todos los documentos que requería el Ministerio de Educación español, en 2004 presentó su solicitud de revalidación.
No fue sino hasta 2007 cuando obtuvo una respuesta... negativa.
Soto deberá realizar estudios adicionales sobre construcción, urbanismo y aislamiento, lo que le tomaría entre dos y cuatros años más.
Soto, egresado de la Universidad Iberoamericana, ha tenido que emplearse como dibujante. "Hago el trabajo de un arquitecto, pero otros firman la obra. Eso les conviene: emplean a un arquitecto, pero me pagan menos", lamenta.
Por ahora, Gerardo Soto espera completar sus estudios suplementarios en 2010 para volver a pedir a los españoles que reconozcan su profesión.
Como sucede en todas partes, los consejos nacionales o barras de arquitectos de cada país europeo tienden a proteger a los egresados de sus propios sistemas académicos, por lo que están renuentes a abrir el reconocimiento a extranjeros.
Ésa es una de las razones por las que se ha retrasado la adopción de un sistema común de titulaciones entre socios de la UE, el llamado Proceso de Bolonia, que arrancó en 1999 y del que México es país observador.
Pero Marco Pulido se encontró en Bélgica con otros problemas: primero, no le tomaron en cuenta el doctorado en urbanismo que realizó en Barcelona.
El segundo fue que los arquitectos mexicanos pueden ejercer en ese país únicamente a nivel "técnico".
El grado universitario en Bélgica está reservado a los "arquitectos ingenieros", que sí cuentan con permiso de construcción.
"Los belgas ven la arquitectura más enfocada al ‘arte'", explica Pulido.
Marco vive en Bélgica desde hace 10 años, y a su llegada al país europeo tenía la opción de dedicar dos o tres años a cursar materias de ingeniería civil, pero prefirió homologar su título mexicano, debido a que se ha especializado en el diseño de mobiliario.
Finalmente obtuvo su acreditación en 2004, y al año siguiente comenzó a trabajar en el despacho belga Poponcini & Lootens, del que actualmente es socio independiente.
Ahora, Pulido prepara la apertura de una sucursal de la firma en México.
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