Los diez despachos de la década

Las firmas de arquitectos mexicanos que más innovaron durante los primeros años del nuevo siglo.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Lo sensible y racional de Mauricio Rocha 8 - 11
Mauricio Rocha trabaja con un equipo de 15 arquitectos que realizan cerca de 20 proyectos al año. (Foto: Klint&Foto) Mauricio Rocha trabaja con un equipo de 15 arquitectos que realizan cerca de 20 proyectos al año. (Foto: Klint&Foto)
En los últimos 10 años, el Taller de Arquitectura de Mauricio Rocha aprendió a evaluar todo tipo de posibilidades y a adecuarse a realidades distintas, siempre meditando cómo insertar su trabajo en condiciones completamente diversas, pues mientras hacía edificios públicos, también proyectaba las agencias de Audi y Porsche en Huixquilucan, Estado de México.

“La arquitectura no requiere un presupuesto alto o un gran terreno. Nosotros construimos espacios dignos con las posibilidades que nos ponen en la mesa los clientes”, sostiene Rocha.

Uno de los preceptos de este taller es que México es el lugar indicado para construir en esta época de crisis global, porque los arquitectos mexicanos están acostumbrados a manejar todo tipo de dificultades y a trabajar en esas condiciones.

Para Rocha, la arquitectura sobrepasa los siglos, de ahí que se declare admirador de la arquitectura atemporal y de aquellas obras marcadas por una serie de condiciones como espacio y luz, que son contundentes al experimentarlas y vivirlas.

El Taller de Arquitectura aprovecha los atributos tecnológicos y de comunicación que hoy en día están disponibles. De igual forma, utiliza tecnologías de construcción innovadoras y materiales tectónicos, en busca de transformarlos para ofrecer nuevas propuestas.

El Taller de Arquitectura arrancó el siglo construyendo obra pública en el Distrito Federal, algo que lo puso en la mira de muchos clientes, aunque el aprendizaje fue caro.

“En la obra pública llevamos nuestro trabajo hasta el final y demostramos que sí se puede dar seguimiento a la idea original para hacer una obra digna, porque había una mala costumbre de no seguir los planes y no respetar el trabajo del arquitecto”, relata Rocha, quien lamenta que muchos edificios públicos estén mal cuidados o alterados.

Hoy, Rocha regresa a sus orígenes con el tiempo suficiente para pensar y diseñar. “El trabajo se basa en meditar lo que hacemos para que tenga su mejor cualidad espacial y de vida”, dice el arquitecto.

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