10 Despachos 2008

Una decena de despachos de arquitectos mexicanos muestra la casa como nunca la hemos visto; los proy

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Taller Aragonés 6 - 11
Miguel Ángel Aragonés. (Uriel Santana) Miguel Ángel Aragonés. (Uriel Santana)
Sobre un acantilado los cuerpos parecen suspenderse a 25 m de altura. (Cortesía Taller Aragonés) Sobre un acantilado los cuerpos parecen suspenderse a 25 m de altura. (Cortesía Taller Aragonés)
Ventanal en esquina con soportería remetida. (Cortesía Taller Aragonés) Ventanal en esquina con soportería remetida. (Cortesía Taller Aragonés)
Fachadas interiores. (Cortesía Taller Aragonés) Fachadas interiores. (Cortesía Taller Aragonés)
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Casa Cubos, DF

Comenzamos a trabajar el proyecto considerando una construcción existente y partiendo de la idea de generar cuatro casas aisladas; finalmente resolvimos dos de ellas con un programa prácticamente similar; una tercera que encierra la composición, y la construcción previa que permanece como un accidente al centro del conjunto”, narra Miguel Ángel Aragonés.

En esta obra proyectada para sí mismo, el planteamiento constructivo comenzó con dos restricciones primordiales: la topografía del terreno y su orientación. Ubicada en la zona de lomas en la Ciudad de México, Casa Cubos resuelve su acceso principal hacia el norte donde se mantiene el nivel a lo largo de 10 metros y hacia el sur se abre a la vista con una fachada de cristal que se levanta cinco plantas sobre la pendiente de más de 30%.

Una escuadra de concreto en la cimentación da soporte a los ejes norte y oriente que a la vez integran un ducto vertical registrable de 1.20 m de ancho donde se alojan calefactores, red hidráulica, sanitaria, eléctrica, etc. Por otra parte, un conjunto de zapatas aisladas recibe el peso de la estructura metálica en la fachada sur y a partir de ahí se homogeneizan los espacios bajo losas a base de vigueta y bovedilla, muros de carga y una losa reticular a doble altura en la sala comedor.

Al exterior, un acabado opaco con resinas poliméricas facilita que los muros que dan al norte actúen como reflectores de luz y se genere, a través de cuatro lámparas exteriores con aditivos metálicos, una serie de atmósferas cambiantes que en contrapunto con el uso de granitos y mármoles le otorgan un cariz evanescente a la obra. La residencia fue construida a lo largo de 14 meses, durante los cuales una de las labores más intensas fue supervisar la ejecución de cada detalle, desde la obra negra hasta la colocación de los acabados.

A decir de Aragonés, quien sostiene que la dimensión más importante es la psicológica, las formas son un resultado bueno o malo de lo que el espacio y la luz ordenan. Sin embargo, “en más de una ocasión debo aceptar que me dejé llevar por la forma, y no sé si con el resultado que esperaba. Éste ha sido el caso en esta residencia”. La arquitectura —dice— es el refugio del hombre y los Cubos son justamente depositarios de esa filosofía.

Taller Aragonés

La obra de Miguel Ángel Aragonés (DF, 1963), enfatiza su búsqueda por acercarse al lenguaje artístico. Desde su primer proyecto (Casa Lago de Guadalupe) realizado a los 17 años en colaboración con su hermano, la luz, el arte y el interiorismo le han dado una óptica especial que provoca sensaciones y las enmarca en un diálogo humanista. Él mismo ha sido cliente y promotor de su trabajo, llevándolo a realizar además de residencias como Casa Arroyo, Casa Arrayanes, Avellanos, entre otras, obras de interés social, medio, edificios de oficinas y villas de playa. El diseño de iluminación de Casa Cubos la hizo acreedora al reconocimiento por Logros Sobresalientes, otorgado por la

revista Architectural Lighting.

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