Cinco puntos para una nueva arquitectura
Lejos de ser cabalístco o mágico, el número cinco juega un papel importante en las pautas arqui
Es importante notar que Le Corbusier propuso elementos que se usaban ya y que él no inventó. La enorme importancia de su escrito es que logró definir algunos de ellos y una técnica constructiva, mediante el concreto armado, que permitieron una verdadera revolución en los proyectos donde se aplicaron sus recomendaciones. La repercusión fue mundial y en México, Juan O’Gorman —cuando sólo tenía 25 años— fue quien aplicó primero con mayor rigor y extraordinaria creatividad los cinco puntos, en la casa-estudio de Diego Rivera (1930). Ahí, O’Gorman planteó la modernidad más radical que implicó la asimilación de un nuevo lenguaje arquitectónico y una nueva cultura material.
El pabellón que proyectó para Philips (1958), fue una extraordinaria obra que no sólo se adelantó por su arquitectura de superficies curvas a la obra de Gehry y muchos más, sino que inició una revolución en los criterios de museografía, al incorporar los audiovisuales y la música en las exhibiciones. La última obra de Le Corbusier fue un pabellón en Zurich, una nueva alternativa a la estética del concreto armado, contenida en los cinco puntos. Esta revolución teórica, desconocida para una gran cantidad de arquitectos, contribuyó a terminar con una práctica profesional obsoleta y generó miles de obras que representaron una profunda trasformación universal.

