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Columna invitada

La falla de San Andrés en la economía

Las empresas se enfrentan al terremoto de una crisis económica que ha desequilibrado al mundo; la esperanza puede revitalizar a las compañías para ver las oportunidades dentro de la adversidad.

Por: Carlos Miguel Barber Kuri* |
Viernes, 12 de junio de 2009 a las 06:04
CIUDAD DE MÉXICO — La Falla de San Andrés podría ser descrita como aquella que está ubicada en el lugar equivocado y en el momento inadecuado; ¡y cómo no pensarlo así!, si cerca de ella residen centros poblacionales de gran envergadura, en donde la cantidad de almas que ahí viven, así como la generación de la riqueza que ahí se promueve, pone a pensar a cualquiera en caso de cualquier suceso.

Nada lejos de meditar al respecto, más aún después de haber vivido temblores, contingencias por influenzas y ahora, hasta una crisis económica causada por la falta de ética que ha desequilibrado al mundo entero.

Pero si el tema lo extrapoláramos a la empresa contemporánea y la forma cómo se está defendiendo de las situaciones actuales, podríamos decir que para ella, la "Falla de San Andrés empresarial ha estallado". ¿Cuántas MiPymes no han desaparecido por causa de la crisis económica? ¿Cuántas más no van a sufrir los efectos de la avalancha que se avecina por motivo de la contingencia?

El mundo en general está sufriendo. Pero finalmente nosotros miramos al mundo no cómo es, sino como somos nosotros. De ahí que incluso estas crisis puedan ser los detonadores que estábamos esperando para poder hacer el cambio, revitalizarnos o incluso, el innovar o liderar la empresa de una manera como antes no lo habíamos hecho.

Así, quien tiene un por qué vivir, encuentra el cómo vivir. Las empresas que ahora han sufrido tanto, algunas de ellas, que eran verdaderos emporios y que de la noche a la mañana se encuentran totalmente destrozadas y disminuidas, con certeza se están preguntando "¿y qué es lo que vamos a dejar cuando dejemos de existir? Y ahí, puede ser que aún ahí, inmersos en las condiciones más adversas y con los problemas más grandes y abiertos a "flor de piel", puedan renacer de las cenizas, pues sólo el hombre empresarial sabe lo que es tener un "corazón empresarial".

Esperanza, sí...  Esperanza porque más de una ocasión en México hemos enfrentado las crisis y hemos sabido salir delante de ellas. Algunas veces, con más o menor tiempo, otras de manera más airada, pero lo cierto es que nuestras generaciones nacieron, han crecido y lo más probable es que mueran en épocas de crisis, pero eso sí, cada vez avanzando un poco más hacia la meta.

Y es por ello, y como bien lo dijera Don Lorenzo Servitje, "la empresa es para el hombre, no el hombre para la empresa".

* El autor es vicerrector Académico de la Universidad Anáhuac México Sur y es experto en competitividad. El artículo fue dirigido por la MBA Liliana Ruíz Fuentes. 


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