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Columna invitada

¿La lealtad afecta tu vida laboral?

Una relación de negocios sana y de respeto nace con independencia de las partes, afirma José Ruiz; el director de Heidrick & Struggles dice que el empleado debe pensar en su trabajo como un proyecto.

Por: José Ruiz* |
Viernes, 04 de diciembre de 2009 a las 06:00
CIUDAD DE MÉXICO — La lealtad no es lo que era antes... ni tiene por que serlo.

Hace unas semanas, mi abuelo, quien fue un alto ejecutivo en el sector bancario en la década de 1980, me preguntó lo que pensaba sobre la falta de lealtad en los empleados de la actualidad.

Él estaba sorprendido de ver que, actualmente, el tiempo promedio que un empleado pasa laborando para una compañía es de alrededor de 5 años.

Ante esto, un tío empresario se apresuró a responder con sarcasmo: "¿Y qué opinas de la falta de lealtad que se percibe hoy en las compañías? Ellas piensan a corto plazo y despiden a la gente cuando ya no la necesita este mes."

Touché. Hey, al final, no es nada personal, se trata sólo de negocios.

Podría sonar frío y cruel, pero no lo es. Sólo tenemos que pensar y analizar algunos paradigmas que se han redefinido durante las últimas décadas.

Para muchos, especialmente en medio de estos tiempos económicos difíciles, la lealtad es algo que se ha descartado en el trabajo, pero lo cierto es que la lealtad sólo ha evolucionado.

Estoy seguro de que concuerdan conmigo cuando digo que es ilógico asumir que una organización puede comprometerse con un empleado de por vida. Igual de ilógico que un empleado lo haga con la empresa.

Podría darse bajo las condiciones adecuadas, pero no se puede asumir o garantizar que sucederá. Las cosas cambian y lo hacen rápido. Las organizaciones y los empleados deben alcanzar su independencia. Ahora, esto podría evocar la idea de egoísmo, pero es todo lo contrario.

Las relaciones de negocios existen para un beneficio mutuo. El empleo no es la excepción.

La lealtad asume que la relación llega a un fin. Considera lo que podría pasarle a la otra parte cuando esto pasa y toma las medidas necesarias en cada etapa para garantizar que ninguna de las partes en la relación se vuelva dependiente.

Una relación de negocios dependiente no es sana. El entorno económico actual ha evidenciado muchos de estas relaciones poco saludables.

Profundicemos más en el concepto de dependencia usando un ejemplo: Bill, un empleado de ACME, Inc. es amigo cercano de su director. Lo ha ayudado cuando eventos imprevistos lo han requerido para hacer algo extra. Bill es un hombre con iniciativa en ACME y se le ha recompensado durante años con generosos aumentos de sueldo.

La economía ha golpeado fuerte a ACME y la ha obligado a cerrar. Bill está ahora desempleado y batallando para llegar a fin de mes. Él era aparentemente leal e hizo todo lo que se le pidió, incluyendo saltar de un puesto a otro. Ahora Bill está disponible en el mercado. Su cambio de cargos no le permitió definir su propia especialidad o nicho dentro de una disciplina -no tiene marca- su CV es un desorden y sus expectativas salariales están muy por encima de lo que el mercado pagaría por sus capacidades.

Bill se hizo dependiente de ACME y ésta nunca consideró lo que podría pasarle a Bill en un mercado laboral abierto. Al no ayudarle a definir un rumbo en su carrera, (tanto interna como externamente) y al pagarle de más, dejaron a Bill en una muy mala posición.

ACME lo hizo dependiente y Bill nunca se dio cuenta que lo era.

Ahora, pensemos en un escenario donde un inversionista aparece, ACME re-abre sus puertas y re-contrata a Bill. Bill sabe que su estilo de vida depende de su actual empleo con ACME.

La relación corre un alto riesgo de volverse tóxica debido a que la dependencia de Bill muy probablemente tenga un impacto en las decisiones que él tome en ACME. El sabe que necesita proteger su empleo. En el mejor de los casos, tomará decisiones con un mayor grado de temor.

Una relación de negocios sana y un respeto real proviene de la independencia de ambas partes y de la confianza que se deriva de esto.

La verdadera lealtad en una relación de trabajo toma en consideración lo que le pasará a la otra parte cuando la relación se termine.

A.J. Smith, Director General del equipo de los Cargadores de San Diego pregona: "Todos somos Cargadores una temporada a la vez".

Como empleado, uno debe considerar todas las posibilidades, incluyendo que nuestro trabajo puede terminar en un momento dado. ¿Estamos listos para ello?, ¿sabemos cuál es nuestro valor en el mercado?, ¿quien puede necesitar de nuestros servicios? Haz estas preguntas constantemente.

Si estás empezando con un nuevo nombramiento, pregunta cómo esto podrá impactar tu marca personal y currículum. Sin importar qué hagas, o cuál sea tu trabajo, considérate un empleado freelance y a tu empleo como un proyecto.

Condúcete como si cada proyecto fuera una prueba para el siguiente. Sobre todo, nunca olvides que una relación sana se basa en un beneficio mutuo.

Nunca limites las opciones de alguien y ten cuidado con quienes no las tienen.

Si garantizas tu independencia, sin duda te convertirá en un mejor empleado. Garantiza la independencia de aquellos que trabajan para ti y tendrás empleados más leales.

Tienes que ser independiente y leal. Con una nueva clase de lealtad.

 

*El autor es Director de la oficina de Heidrick & Struggles en

Monterrey, Nuevo León y es miembro de la práctica Industrial global.  Su experiencia profesional incluye más de 13 años en las áreas de ingeniería y administración de operaciones trabajando para organizaciones de manufactura en los Estados Unidos y México.

Es miembro de la Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE) y la Sociedad de Ingenieros de Manufactura (SME).

Es Ingeniero Mecánico Electricista egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

 


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