Columna invitada

¿Por qué es necesaria la reforma fiscal?

El Gobierno requiere de dinero para dar servicios a la sociedad, explica Enrique Cárdenas; las alzas al metro y la gasolina responden a la necesidad del Estado de ingresos para no quebrar.

Por: Enrique Cárdenas* |
Martes, 02 de febrero de 2010 a las 06:03

Actualmente se cuestiona por qué hay aumentos en los precios públicos, por ejemplo los aumentos en las gasolinas o el metro. Más que una entender el porqué de su decisión unilateral, me parece que lo fundamental es explicar su motivación.

Es una evidencia incontrovertible que las finanzas del estado mexicano están casi en quiebra; es una muestra más de la incapacidad para generar ingresos, dadas las limitaciones políticas para la reforma fiscal del año pasado. Esas limitaciones llevaron a los gobiernos federal, de los estados y del DF a buscar fuentes de ingresos, y tratar de complementar los ingresos que fueron autorizados el año pasado.

Esto se debe a que no hay una solución de fondo, con una verdadera reforma fiscal integral, que considere tanto los ingresos como los egresos. Afortunadamente se está creando un ambiente político donde se hace evidente que la reforma hacendaria es indispensable.

Debe subrayarse el carácter integral y de fondo que debe tener la reforma hacendaria a la que se llegue,  que refleje el nuevo acuerdo político que le permita a México de una vez por todas seguir adelante con la reformas, en particular en la revisión de la política social y los mínimos que el Estado debe proveer a todos los ciudadanos, y tener la capacidad del Gobierno para reaccionar ante una crisis como la que vivimos recientemente.

Debe reflejar las fuerzas reales que existen en el país, las responsabilidades y los derechos que tiene cada una de las instancias de Gobierno, y partir de un principio constitucional que establece que todos debemos contribuir en el pago de impuestos. El país requiere de una reforma hacendaria completa de una vez por todas para tener certidumbre, proveer servicios públicos adecuados, y tener instrumentos para tener una sociedad más igualitaria.

De no lograrse una reforma como ésta se retrasa todavía más el avance de la nación. Se estará a merced de los choques externos sin ningún tipo de instrumento efectivo para contrarrestarlos, como sucedió en 2009, y prevalecerá una situación poco justa, inequitativa, sobre todo de carencia de satisfactores para todos los miembros de la sociedad.

Este es quizás el énfasis mayor: necesitamos más dinero porque no podemos tener una sociedad tan desigual, donde haya millones de personas sumidas en la pobreza sin servicios elementales y sin ningún tipo de garantía individual que les permita una vida digna, tener un Estado moderno, que merezca llevar tal nombre. Debe tener la capacidad de proveer un mínimo de satisfactores a todos los miembros de la sociedad. En el caso de México no es así.

El costo de no hacer una reforma es elevado porque al largo plazo la prosperidad nacional va a estar limitada a que el estado siga absorbiendo recursos de una economía que necesita inversión y mayor desarrollo, que no existirán de no tener un cambio.

*El autor es licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, y cuenta con una Maestría y Doctorado en Economía por la Universidad de Yale y es director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).


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