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Columna invitada

Nos ataca la ‘fiebre de la primavera’

Las personas propensas a las alergias sufren más en esta época del año, explica Julia Méndez; los pacientes atópicos son los más vulnerables al polen, que flota en mayor medida en estos meses.

Por: Julia I. Méndez León* |
Domingo, 02 de mayo de 2010 a las 06:04

CIUDAD DE MÉXICO — Con el inicio de la primavera, se producen cambios en el clima, la temperatura y la humedad, esto promueve la producción de pólenes, mismos que se encontrarán con abundancia en el ambiente, favoreciendo así la exacerbación de los síntomas de las alergias, ya que sustancias como el polen, son conocidos como alérgenos.

Los alérgenos son sustancias que por predisposición genética promueven que el sistema inmunológico trabaje con mayor rapidez y libere histamina, la cual provoca síntomas como enrojecimiento y comezón de ojos, flujo o congestión nasal, y estornudos.

Un paciente alérgico se conoce como atópico. ¿Qué quiere decir esto? Es un paciente que durante toda su vida va a manifestar la alergia de diferentes formas. Un paciente atópico de pequeño puede tener dermatitis, urticaria, más grande puede tener rinitis alérgica, puede tener alergia a algún alimento, incluso más grande puede desarrollar asma bronquial. O sea, no todos los pacientes pueden manifestar alergias, sólo los que son atópicos, que quiere decir que están marcados genéticamente, o sea las alergias se heredan. Padres alérgicos, heredan hijos alérgicos.

Dentro de este padecimiento las alergias respiratorias son por mucho las más comunes. Tenemos estadísticas muy certeras a nivel mundial y nacional en las que la incidencia de las alergias es de un 14-22% a nivel mundial. En nuestro país la incidencia de las enfermedades alérgicas es en algunos sitios mucho mayor a lo esperado, por ejemplo en Mérida es arriba del 45% y en la Ciudad de México es por encima del 35%.

Estas alergias pueden dar cuatro síntomas fundamentales: congestión nasal u obstrucción nasal; estornudos; comezón, al que medicamente le llamamos prurito, puede ser comezón de ojos, garganta o nariz; y escurrimiento nasal o rinorrea.

Ahora, existen dos tipos de alergias respiratorias, las estacionales y las perenes. Las estacionales, como su nombre lo dice claramente, tienen que ver con ciertas estaciones del año. Las perenes son estos pacientes alérgicos que todo el tiempo están malos. No necesariamente en primavera o en otoño.

Las alergias respiratorias en lo que se llama alergia estacional son transmitidas precisamente por los pólenes. Ahora, no todas las plantas se polinizan en la misma época del año, pero, en primavera es muy común que muchas plantas hagan esto. Y en el aire no sólo viajan los pólenes, hay otros alérgenos, por ejemplo, las esporas de los hongos, el polvo y los ácaros. Por eso en las grandes ciudades, la gente sufre de congestión nasal, estornudos y ojos rojos.

En el Distrito Federal la rinitis alérgica afecta a 56% de los niños de 6 a 7 años de edad, esto de acuerdo con las últimas cifras publicadas por el Estudio Internacional del Asma y Alergias en la Infancia (ISAAC por sus siglas en inglés).

El paciente atópico es el terreno fértil para tener estas manifestaciones. Entonces un paciente que es atópico reacciona exageradamente a los alérgenos. Alérgenos son sustancias ajenas al cuerpo que cuando entran el cuerpo las reconoce como extrañas, y produce anticuerpos para combatirlos. Por lo tanto, en lugares como la ciudad de México, donde hay contaminación ambiental, donde hay mucho polvo, estos pacientes van a sufrir más.

Por esta razón es de gran importancia que el médico de primer contacto, o médico general, detecte a tiempo estas enfermedades y se traten correctamente, ya que muchos síntomas afectan su calidad de vida como son lagrimeo, estornudos, prurito nasal y ocular y congestión. Esta última es la que más afecta al paciente alérgico, no duerme, no descansa, se altera su carácter, su desempeño laboral y hasta sexual. De hecho la congestión es el síntoma que con mayor frecuencia hace que el paciente acuda al médico.

En cuanto a los cuidados, cuando tratamos a un paciente existen tres medidas: la primera, las medidas higiénicas. A un paciente atópico le decimos que le va a ir muy mal con los pólenes, pero también le va a ir muy mal si tiene mascotas en su casa, si duerme con el perro en la cama, si tiene almohadas de plumas, alfombras, peluches. Entonces es importante eliminar todo esto. La segunda medida es el tratamiento médico, el tratamiento farmacológico, las medicinas, de las cuales hay tres grandes grupos que se utilizan para los pacientes alérgicos. Uno de ellos son los antihistamínicos como la desloratadina, otros son los esteroides intranasales como el furoato de mometasona y por último los antileucotrienos. La tercera medida es la inmunoterapia o las vacunas.

La vacuna controla, o es la manera de erradicar a lo que uno es alérgico, y un tratamiento alergológico dura por lo menos entre dos y cuatro años. Mientras tanto los tratamientos médicos no son tan caros, no son tan prolongados,  y con una pastillita como el antihistamínico, o el antihistamínico más el spray nasal, gran cantidad de estos pacientes tienen una gran calidad de vida y sin tanto dinero invertido.

Por esta razón es de gran importancia el llevar a cabo un buen diagnóstico. Si un paciente tiene una gripa que le dura más de 10 días, seguramente es una alergia y debería acudir a un otorrino, porque él le va a poder decir si es catarro o no y además si tiene sinusitis. Cuando al paciente se le hace el diagnóstico de rinitis, el diagnóstico lo puede hacer un médico general, un pediatra, un alergólogo o un otorrino.

*La autora es inmunóloga clínica, alergóloga y pediatra en el Hospital Ángeles Lomas.


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